(Dingding Hu/The New York Times)
(Dingding Hu/The New York Times)

En enero, la Asociación de Lenguas Contemporáneas hizo una declaración impactante en The Chronicle of Higher Education: de 2013 a 2016, las universidades de Estados Unidos eliminaron 651 programas de aprendizaje de lengua extranjera. El francés fue el idioma más afectado, pues perdió 129 programas, seguido del español con 118, el alemán con 86 y el italiano con 56. Una vez que estos programas se cancelan, es muy difícil que se vuelvan a abrir.

Según un estudio del Pew Research Center realizado el año pasado, solo el 20 por ciento de los estudiantes de educación básica y media superior en Estados Unidos estudian un idioma extranjero (en comparación con un promedio del 92 por ciento en Europa), y solo diez estados, además del distrito de Columbia, establecen el aprendizaje de una lengua extranjera como requisito para graduarse del bachillerato.

El declive en el aprendizaje de otra lengua podría tener consecuencias catastróficas en las generaciones futuras. Puesto que hay menos opciones para aprender un idioma extranjero en la escuela, es probable que el interés también disminuya bruscamente. De acuerdo con la Asociación de Lenguas Contemporáneas, la inscripción a cursos de lenguas extranjeras a nivel universitario se redujo un 9,2 por ciento entre 2013 y 2016.

La asociación afirma que es probable que estos cambios sean una consecuencia directa de la recesión de 2008, que afectó más a los programas de titulación en lenguas extranjeras que a muchos otros programas de humanidades. Conforme los programas se reducen, sucede lo mismo con la plantilla de profesores calificados. Es un círculo vicioso.

Aun así, saber un idioma extranjero es cada vez más primordial. La congresista recién electa Alexandria Ocasio-Cortez, quien es bilingüe en inglés y español, publicó hace poco en Twitter: "El bilingüismo es una gran ventaja para la economía y el mundo". Ocasio-Cortez, quien a los 29 años ya se encuentra entre los integrantes más reconocidos del Partido Demócrata, es un buen ejemplo.

Su sentir es compartido por muchas personas. En respuesta, algunos profesores y padres de familia están reconsiderando la manera en que se enseñan los idiomas y solicitando un mayor acceso a la enseñanza de estos.

En todo Estados Unidos, los padres de familia y profesores impulsan iniciativas básicas para impartir la enseñanza de un idioma extranjero en las escuelas públicas, y algunas universidades han puesto en marcha programas innovadores de enseñanza de idiomas. Desde el preescolar hasta la universidad, hay un movimiento que tiene como objetivo el aprendizaje holístico de los idiomas, con base en la idea de que aprender un idioma se debe sustentar en su uso real y cotidiano.

Algunas universidades han reestructurado programas para poner énfasis en la capacidad de trabajar, socializar e investigar en distintos idiomas, ofreciendo certificados dobles en los que la educación del estudiante en idiomas está relacionada de forma directa con su aplicación en otros campos de estudio. Georgia Tech, por ejemplo, ha diseñado programas pensados para el desarrollo de las habilidades lingüísticas que les permitan trabajar de forma más efectiva en empresas y organizaciones internacionales, y ser más atractivos para ellas. La Universidad de Rhode Island ofrece un programa "para estudiantes que buscan convertirse en verdaderos ingenieros globales", el cual combina un título en lenguas extranjeras con uno en ingeniería.

En las escuelas públicas, los padres también han impulsado los programas bilingües de inmersión que fomentan la fluidez de los estudiantes que necesitan ayuda con el inglés, y a la vez permiten a los anglohablantes aprender un idioma nuevo. En Anchorage, Alaska, el comité escolar aprobó hace poco un programa bilingüe en francés después de la petición de los padres de familia. En Nueva York, la organización de los padres ha sido fundamental para la apertura de programas bilingües durante décadas.

En concordancia con estos esfuerzos, Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, anunció el mes pasado que a finales de este año abrirán otros 47 programas bilingües de preescolar en las escuelas de la ciudad. En total, habrá 107 programas bilingües para el ciclo escolar 2019-2020, incluyendo los primeros programas de preescolar de la ciudad con francés, criollo haitiano, hebreo y japonés.

En otras partes, Utah busca internacionalizar a su población mediante la oferta de programas bilingües a los anglohablantes; su Iniciativa de Educación Internacional se convirtió en ley en 2008 y sus escuelas públicas ahora ofrecen aproximadamente doscientos programas de inmersión. Global California 2030 es una iniciativa del superintendente de educación pública del estado que tiene la finalidad de "expandir ampliamente la enseñanza y el aprendizaje de los idiomas del mundo", y que se adoptó hace poco para mantener y fortalecer la diversidad de los idiomas que se hablan en el estado.

El gobierno francés ha tenido un papel fundamental en el apoyo de los programas en lengua francesa en Estados Unidos. El francés ofrece un gran potencial profesional, además de acceso a una vasta comunidad francófona en crecimiento, la cual podría llegar a los setecientos millones en 2050.

Como consejera cultural de la Embajada de Francia, he dirigido la creación y el desarrollo del French Dual Language Fund, inaugurado por el presidente Emmanuel Macron en 2017, el cual apoya los programas bilingües en escuelas públicas en Estados Unidos. El proceso de incluir tales programas varía enormemente de un estado a otro, pero el compromiso de los distritos escolares es fundamental para su desarrollo.

Si los estadounidenses quieren que la próxima generación participe activamente en un mundo multilingüe, es primordial que la educación sea bilingüe y multicultural. Es necesario aumentar la inversión del gobierno en la enseñanza de idiomas extranjeros y en la capacitación de profesores calificados. Es necesario que más estados refuercen los requisitos para la educación bilingüe. Las universidades deben reconocer la importancia de los programas educativos bilingües y, a su vez, más padres de familia, estudiantes y profesores deben ejercer presión para que existan programas de idiomas.

La necesidad de la enseñanza de idiomas extranjeros no podría ser más clara en este momento. El futuro, en Estados Unidos, y en todo el mundo, es multilingüe. Así como el presente.

Bénédicte de Montlaur es consejera cultural de la Embajada de Francia en Estados Unidos.

Copyright: 2019 New York Times News Service