
Cuando uno se resfría es por haberse infectado de un coronavirus común. Y algunos de los síntomas que se perciben en un resfriado también son parecidos al que genera el COVID-19 en su forma leve. Por ejemplo, se experimenta dolores corporales y de garganta, fiebre, tos, dificultad para respirar, fatiga y dolor de cabeza son síntomas que comparten las dos dolencias.
Y si hay que buscar diferencias podemos citar que la gente con gripe suele sentirse más enfermas durante la primera semana, mientras que con el COVID-19, lo peor podría llegar en la segunda o tercera semanas y la patología podría prolongarse más tiempo. Otra diferencia es que aproximadamente en el 10% de los infectados, el COVID-19 causa pérdida de gusto y olfato.
A medida que avanzamos en el tiempo, gracias a las continuas investigaciones científicas, cada vez conocemos más sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y cómo actúa en el organismo humano. Ahora, un reciente estudio estadounidense, halló que los resfriados comunes podrían brindar cierta inmunidad a la enfermedad COVID-19.

Así, estar previamente infectado con un coronavirus que causa el “resfriado común” puede disminuir la gravedad de las infecciones por coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2), según los resultados de un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro Médico de Boston y la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston. La investigación también demuestra que la inmunidad acumulada por infecciones anteriores por coronavirus no SARS-CoV-2 no evita que las personas contraigan COVID-19. Publicado en el Journal of Clinical Investigation, los hallazgos brindan información importante sobre la respuesta inmune contra el SARS-CoV-2, que podría tener implicaciones significativas en el desarrollo de la vacuna COVID-19.
Si bien el SARS-CoV-2 es un patógeno relativamente nuevo, existen muchos otros tipos de coronavirus que son endémicos en humanos y pueden causar el “resfriado común” y la neumonía. Estos coronavirus comparten algunas secuencias genéticas con el SARS-CoV-2, y las respuestas inmunitarias de estos coronavirus pueden reaccionar de forma cruzada contra el SARS-CoV-2.
En este estudio, los investigadores analizaron datos de registros médicos electrónicos de personas que tuvieron un resultado de una prueba de panel respiratorio (CRP-PCR) entre el 18 de mayo de 2015 y el 11 de marzo de 2020. El CRP-PCR detecta diversos patógenos respiratorios, incluidos los endémicos “comunes coronavirus”. También examinaron datos de personas a las que se les hizo la prueba del SARS-CoV-2 entre el 12 de marzo de 2020 y el 12 de junio de 2020. Después de ajustar por edad, sexo, índice de masa corporal y diagnóstico de diabetes mellitus, se halló que aquellas personas que tenían un registro en su cuerpo de un coronavirus no SARS-CoV-2 previo, tenían menores posibilidades de ser hospitalizados en terapias intensivas con asistencia respiratoria mecánica, que aquellos que no lo portaban.

La probabilidad de supervivencia también fue significativamente mayor en los pacientes hospitalizados por COVID-19 con un resultado previo positivo en la prueba de un coronoavirus del “resfriado común”. Sin embargo, un resultado positivo anterior de la prueba para un coronavirus no evitó que alguien se infectara con el SARS-CoV-2, detallan los investigadores.
“Nuestros resultados muestran que las personas con evidencia de una infección previa por un coronavirus de resfriado común tienen síntomas de COVID-19 menos graves”, explicó el doctor Manish Sagar, médico e investigador de enfermedades infecciosas en el Boston Medical Center, profesor asociado de medicina y microbiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y coautor del estudio. Otro hallazgo interesante es que la inmunidad puede prevenir la enfermedad COVID-19 de formas diferentes a la prevención de la infección por SARS-CoV-2. Esto se demuestra por el hecho de que los grupos de pacientes tenían probabilidades similares de infección, pero probabilidades diferentes de terminar en la UCI o morir.
“Las personas se infectan habitualmente con coronavirus que son diferentes del SARS-CoV-2, y los resultados de este estudio podrían ayudar a identificar a los pacientes con un riesgo mayor y menor de desarrollar complicaciones después de haber sido infectados con el SARS-CoV-2”, afirmó el doctor Joseph Mizgerd, ScD, profesor de medicina, microbiología y bioquímica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, quien es el coautor correspondiente del estudio. “Esperamos que este estudio pueda ser el trampolín para identificar los tipos de respuestas inmunitarias que no necesariamente prevengan la infección por SARS-CoV-2, sino que limiten el daño de COVID-19”, agregó.

Según el experto, el estudio es el primero en informar la reactividad cruzada de las células B de memoria, lo que significa que las células B que alguna vez atacaron a los coronavirus que causan el resfriado parecían reconocer también el SARS-CoV-2. Los autores del estudio creen que esto podría significar que cualquier persona que haya sido infectada por un coronavirus común, que es casi todo el mundo, puede tener algún grado de inmunidad preexistente al COVID-19. La próxima vez que el patógeno intente ingresar al cuerpo, esas células B de memoria pueden entrar en acción aún más rápido para eliminar la infección antes de que comience.
"Cuatro coronavirus endémicos diferentes (eCoV) son agentes etiológicos del “resfriado común” estacional, y estos eCoV comparten una amplia homología de secuencia con el coronavirus-2 del síndrome respiratorio agudo humano (SARS-CoV-2). Es importante destacar que los pacientes con un eCoV detectado previamente tenían una enfermedad menos grave por coronavirus-2019 (COVID-19). Nuestras observaciones sugieren que las respuestas inmunitarias preexistentes contra los coronavirus humanos endémicos pueden mitigar las manifestaciones de la enfermedad de la infección por SARS-CoV-2″, son las conclusiones finales del estudio científico que podría brindar claves interesantes para avanzar contra una inmunidad general.
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