Lambayeque: la leyenda de los niños que se toparon con un cura sin cabeza

Una extraña aparición solía estremecer a todo aquel que se acercaba a un templo católico antiguo.

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Dicen que una de las mejores épocas de todo ser humano es la infancia. Durante los primeros años de nuestras vidas, y hasta poco antes de convertirnos en unos jovencitos, solemos aprender todo aquello que nos acompañarán nuestras vidas. También tenemos experiencias qué quedarán grabadas en nuestra memoria para siempre.

En un barrio del distrito de Mochumi, provincia de Lambayeque, al lado de una iglesia había, hace muchos años, una plataforma deportiva. Lo que hoy diríamos una canchita de fútbol.

Era justamente en este lugar en la que jóvenes y adultos disfrutaban de su deporte favorito durante buena parte del día, pues por esos lugares la luz eléctrica todavía no era un privilegio, tal como lo era en las grandes ciudades.

Pero era este corto tiempo que todavía regalaba el astro rey, en ser aprovechado por los más chicos de la zona para también disfrutar de la canchita.

Sin embargo, había una historia conocida con relación al templo que estaba a un lado. La misma que decía que por las noches salía de entre las sombras salía un cura con su túnica franciscana y una característica bastante particular. La misma que decía que no tenía cabeza.

Esa era la leyenda que rondaba por la zona y solamente algunos reconocían haberse cruzado con esta extraña presencia. Pero muchos dicen “ver para creer”.

Lo vieron

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Cuenta la leyenda que un día un grupo de niños decidió utilizar la cancha para jugar una de las famosas ‘pichangas’, con el corto tiempo que todavía le daba la luz de día.

Y pasó lo que todos temían, alguien pateó demasiado fuerte la pelota y esta fue a parar muy cerca de la iglesia casi en ruinas.

El caso es que uno de ellos divisó el balón, fue por él y al levantar la mirada, casi de manera instintiva le dijo a su acompañante que corriera tan fuerte como pudiera.

Y así fue. En solo cuestión de segundos, toda la patota se encontraba en la calle y con los nervios de punta, preguntándose unos a otros si es que alguien del grupo faltaba. Pero todos, felizmente, estaban completos.

De inmediato, el tono de la conversación cambió, y ahora entre ellos se interrogaban si es que habían visto lo que habían visto. Todos dijeron que sí, qué vieron a un cura acercarse de manera silenciosa y escalofriante hacia donde ellos estaban.

Cuentan pobladores de la zona que aquellos niños, hoy ya adultos, no volvieron a la canchita nunca más.

Actualmente, la iglesia fue destruida para construir una nueva. Con ello, la famosa canchita también desapareció. Pero lo que nunca desaparecerá de la cultura popular de este lugar del Perú, es la historia de los niños que se dieron el susto de su vida al ver al famoso cura sin cabeza.

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