La ONU atribuyó a Rusia crímenes de guerra por los ataques contra la energía de Ucrania

La comisión investigadora determinó que la ofensiva privó a millones de civiles de calefacción, luz, agua y gas durante el invierno de 2025-2026, tras analizar pruebas reunidas desde 2022 en nueve ciudades ucranianas

La refinería está situada en la ciudad de Lisichansk, en la provincia oriental de Lugansk
El gobierno ruso rechazó las acusaciones de la comisión de la ONU y afirmó que sus tropas solo atacaron objetivos militares
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La ONU concluyó que Rusia cometió crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad al atacar deliberadamente la infraestructura energética de Ucrania, una campaña que dejó a millones de civiles sin calefacción, electricidad, agua y gas durante el invierno de 2025-2026.

La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, creada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, examinó las ofensivas rusas contra el sistema energético desde el otoño de 2022 y sus efectos acumulados.

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Para su informe, recogió los testimonios de 255 personas que atravesaron el invierno en Dnipró, Kiev, Járkov, Jersón, Mikolaiv, Odesa, Poltava, Zaporiyia y Zhytomyr, junto con información de autoridades ucranianas, médicos y organizaciones civiles. En algunas zonas, la temperatura bajó hasta los -21 °C.

El organismo sostuvo que los mandos rusos conocían que las centrales de calefacción y otras instalaciones alcanzadas eran indispensables para la población de las grandes ciudades. También señaló que las autoridades rusas hicieron declaraciones públicas sobre nuevos ataques y planes para continuarlos.

Por ese motivo, calificó las ofensivas como crímenes de guerra por dirigirse contra bienes civiles y como crímenes de lesa humanidad por provocar sufrimiento mediante la privación de servicios esenciales. Rusia rechazó las conclusiones, afirmó que no reconocía el mandato de la comisión y sostuvo que el informe se basó en “datos falsificados”. Moscú mantuvo que sus fuerzas atacaron solo objetivos militares o instalaciones vinculadas a las Fuerzas Armadas ucranianas.

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Un bombero del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania apagando incendios tras el ataque de Rusia (Créditos: Facebook del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania)
Un bombero del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania apagando incendios tras el ataque de Rusia (Créditos: Facebook del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania)

Las consecuencias alcanzaron con mayor dureza a las personas mayores, a quienes tenían movilidad reducida y a los pacientes que dependían de dispositivos médicos. Muchos habitantes no salieron de sus edificios durante las alertas aéreas por temor a quedar atrapados en ascensores tras un corte de luz. Una mujer de 74 años de Kiev describió su situación: “Estaba acostada, con frío y hambre, sin medicinas, sin nada”.

Otro residente de la capital, de 53 años, contó que permanecía despierto por miedo a morir mientras dormía. “Lo más aterrador era quedarse dormido y no despertar; era como una tortura tener miedo de morir de frío”, relató. Los cierres de escuelas alteraron además la educación de los niños durante las crisis energéticas.

La comisión también revisó ataques ucranianos contra instalaciones energéticas dentro de Rusia y en zonas ocupadas de Ucrania. Indicó, sin embargo, que no pudo avanzar en el examen de sus consecuencias porque las autoridades rusas no permitieron el acceso solicitado ni respondieron sus pedidos de información.

El informe incorporó otro hallazgo: Rusia reclutó mediante engaño o coerción a hombres de 29 países para enviarlos a combatir en Ucrania. La investigación analizó casos de ciudadanos de 48 naciones y encontró elementos sobre captaciones en Azerbaiyán, Bangladés, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Botsuana, Camerún, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Ghana, Honduras, India, Jordania, Kenia, Marruecos, Nigeria, Perú, Filipinas, Sudáfrica, Somalia, Sri Lanka, Tayikistán, Túnez, Turquía, Uganda, Uzbekistán, Yemen y Zimbabue.

El informe reveló que Rusia reclutó mediante engaño o coerción a ciudadanos de 29 países para el frente militar en Ucrania (REUTERS/Anton Vaganov)
El informe reveló que Rusia reclutó mediante engaño o coerción a ciudadanos de 29 países para el frente militar en Ucrania (REUTERS/Anton Vaganov)

Los hombres tenían entre 18 y 60 años y procedían, en su mayoría, de sectores vulnerables, con bajos ingresos y escasa educación formal. Agentes que operaban en diferentes países se presentaron como empresas legítimas respaldadas por el gobierno ruso, tramitaron visados y documentos de viaje y, en algunos casos, acompañaron a los grupos hasta Rusia.

A su llegada, los obligaron a firmar contratos con el Ministerio de Defensa redactados en ruso. La esposa de un reclutado en el Caribe relató: “Le quitaron el pasaporte y solo le dijeron que firmara aquí, aquí y aquí en el contrato. Todo estaba en ruso. Estaba totalmente presionado y no tenía otra opción”.

Muchos fueron enviados al frente, donde algunos murieron, desaparecieron, se rindieron o fueron capturados por las fuerzas ucranianas. La comisión pidió que Rusia los diera de baja de sus fuerzas armadas.

El informe coincidió con una tregua local en Oleshky, ciudad ocupada por Rusia en la región de Jersón. El alto el fuego comenzó a las 3:00 hora local para permitir una operación humanitaria en una localidad con escasez de comida y medicamentos. El Ministerio de Defensa ruso confirmó la suspensión de los disparos en ese sector y Dmytro Lubinets, comisionado ucraniano de Derechos Humanos, afirmó que Kiev cumplía el acuerdo.

“Las partes están cumpliendo los acuerdos que alcanzamos”, escribió Lubinets. Oleshky tenía cerca de 24.000 habitantes antes de la invasión rusa y ahora alojaba a unas 2.000 personas, entre ellas hasta 50 niños. La tregua incluyó la previsión de que funcionarios civiles identificaran las necesidades de los residentes y organizaran la salida de quienes quisieran evacuar.

En ese contexto, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, hablaron por teléfono con Vladimir Putin y, después, con el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, antes de las conversaciones técnicas que Rusia, Ucrania y Estados Unidos preparaban en Abu Dhabi. Stubb declaró que “poner fin a la guerra requiere conversaciones directas”, mientras Støre remarcó “la importancia de la desescalada”.

Durante esa madrugada, Rusia lanzó 16 misiles balísticos y más de 280 drones contra 11 regiones ucranianas, según Zelensky. Un ataque en Kiev dejó un muerto y 12 heridos en el predio de una universidad, y dos personas murieron en Járkov durante la noche anterior.

(Con información de EFE)

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