AFP
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Puede que el primer ministro británico, Boris Johnson, haya tardado un mes en realizar su primer viaje al extranjero, pero no necesitó mucho tiempo para sentirse como en casa en el palacio que habita el presidente francés, Emmanuel Macron, ya que no dudó en poner los pies sobre la mesa al llegar al Palacio del Elíseo, sede del gobierno francés.

El presidente Emmanuel Macron daba la cara a su invitado desde un sillón del otro lado de la mesita redonda y trataba que su invitado se sintiera en el del Palacio del Elíseo como en casa. Macron modernizó los muebles del Palacio después de su elección en 2017, cambiando la formalidad por una comodidad refinada y un estilo más relajado.

Ambos intercambiaron bromas y Macron dio con la palma de la mano en la mesa. Johnson puso el pie encima y Macron apuntó al piso, donde obviamente deben ir los pies. Johnson dijo "mis disculpas", agitó la mano, bajó el pie y rió.

Reuters
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La postura informal de los dos al actuar como compinches divertidos a pesar de sus diferencias sobre la salida británica de la Unión Europea, podría convertirse en la nueva realidad en el mundo diplomático, que con frecuencia es tenso. Johnson nunca ha tenido reparos en hacer el payaso durante su carrera política y esta vez no fue la excepción.

La escena ocurrió después de que Johnson y Macron hablaron con la prensa en el patio del Elíseo, instancia en la que el mandatario francés advirtió de que no queda tiempo para reescribir por completo el acuerdo de Brexit antes del plazo límite del 31 de octubre.

Macron dio pocas esperanzas a Johnson de estar dispuesto a ofrecer concesiones y afirmó que cualquier cambio al acuerdo actual será poco significativo. Y explicó que "nadie va a esperar" a la fecha programada para la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) el 31 de octubre "sin tratar de encontrar una solución".

Un día después de que Johnson sostuviera una reunión con la canciller alemana Angela Merkel en Berlín, el primer ministro británico discute con Macron en París cómo resolver el estancamiento que amenaza con una salida del Reino Unido de la Unión Europea sin la protección de un período de transición. Merkel sugirió que podría ser posible encontrar una solución dentro del próximo mes si Johnson ofrece ideas realistas, tras lo cual el mandatario británico alabó su "entusiasmo".

Sin embargo, los comentarios de Macron atenuaron parte del optimismo.

"Permítanme ser muy claro, no encontraremos un nuevo acuerdo de retiro dentro de 30 días que será muy diferente al actual", declaró Macron a los medios en compañía de Johnson. "Tenemos que respetar lo que se negoció".

El acuerdo para el brexit, cuya negociación duró 19 meses en el gobierno de la antecesora de Johnson, Theresa May, fue rechazado tres veces por el Parlamento británico. Johnson exige a la UE que elimine la salvaguarda para Irlanda, el mecanismo pensado con el fin de mantener la frontera irlandesa libre de controles después del brexit que representa parte clave del acuerdo.

Si bien Merkel y Macron han sido educados y ofrecieron palabras alentadoras a Johnson, detrás de las sonrisas está claro que no están preparados para cambiar los fundamentos del acuerdo. Eso sugiere que a menos que Johnson retroceda, una salida sin acuerdo aún parece ser el escenario más probable.

Macron subrayó que la negociación se hará "sin cambiar los equilibrios profundos del acuerdo de salida" que se tardó tanto tiempo en consensuar con la anterior primera ministra, Theresa May, que obtuvo el visto bueno "unánime" de los Veintisiete, y que "ningún país" puede pretender renegociar "solo". Para el mandatario francés, el mecanismo de salvaguarda es "indispensable" para garantizar que se mantenga el acuerdo de paz de Irlanda firmado en 1998 y para "la integridad del mercado único".

Johnson, por su parte, reiteró su rechazo a la salvaguarda porque a su parecer impide a su país salir realmente de la UE y desarrollar su propia política comercial al tener que mantener las reglas del mercado único por tiempo indefinido. Pero para tranquilizar a los Veintisiete, aseguró que "bajo ninguna circunstancia" el Gobierno británico volverá a restablecer una frontera entre las dos irlandas.

Johnson se limitó a señalar que "existen soluciones técnicas", ya que se podrían efectuar controles "electrónicos" de las mercancías que transiten entre las dos Irlandas. Además, mencionó que algunos parlamentarios han hecho propuestas para que se puedan hacer verificaciones sin una frontera física.

Pese al discurso de Macron, el primer ministro británico se esforzó en mostrarse optimista sobre las posibilidades de una alternativa a esa salvaguarda: "Creo que con la buena energía encontraremos un medio para avanzar". Sin embargo, volvió a repetir que los británicos ya se pronunciaron por referéndum sobre el "brexit" en 2016, que hay que respetar "las consignas de los electores" y que eso significa que el Reino Unido se irá de la UE el 31 de octubre "haya o no acuerdo".

Macron indicó que él desde el principio había aceptado esa decisión soberana del referéndum, y por eso mismo delegó las responsabilidades de lo que ocurra, en particular en caso de un "brexit" sin acuerdo, en su interlocutor. Los Veintisiete se preparan para "todos los escenarios", también para ese, precisó.

El presidente francés recordó que aunque la UE se ha mostrado dispuesta a discutir de la relación futura con el Reino Unido, eso se había programado para después de cerrar el acuerdo de salida. También se mostró convencido de que el futuro del Reino Unido "sólo puede estar en Europa" porque "la geografía es testaruda".

La ronda de contactos de Johnson para preparar el "brexit" debe continuar durante la cumbre del G7 que se celebrará del 24 al 26 de agosto en Biarritz, en el País Vasco francés, donde se espera que su primer cara a cara sea con Donald Trump.

El presidente estadounidense no sólo es un ferviente defensor del "brexit", sino que ha prometido a Johnson la negociación de un "ambicioso" acuerdo comercial entre los dos países.