El orangután de dos años, sin mayor disimulo, en la canasta (AP)
El orangután de dos años, sin mayor disimulo, en la canasta (AP)

Las autoridades en Indonesia arrestaron a un turista ruso que intentó sacar de contrabando un orangután en la isla turística de Bali, dijo el domingo un funcionario de conservación.

Andrei Zhestkov, de 27 años, fue arrestado el viernes en el aeropuerto internacional de Bali después de que los agentes de aduanas encontraron a un orangután de 2 años sedado en una canasta de ratán, dijo Ketut Catur Marbawa, funcionario de la agencia de conservación de Bali.

Marbawa, cuya agencia es parte del Ministerio del Medio Ambiente y Silvicultura, dijo que los agentes de aduanas también encontraron pastillas para la alergia envueltas en plástico, dos geckos y cinco lagartos en la maleta de Zhestkov. Todos los animales estaban vivos.

Zhestkov, a la izquierda, continúa siendo investigado
Zhestkov, a la izquierda, continúa siendo investigado

El ruso confesó a las autoridades haber suministrado las píldoras para la alergia al orangután mezcladas con leche, lo que provocó que el animal perdiera el conocimiento durante tres horas.

Zhestkov dijo a las autoridades que compró el orangután por 3.000 dólares en un mercado en la isla principal de Java, Indonesia, porque un amigo le aseguró que podía tenerlo como mascota.

Las autoridades todavía no levantan cargos al sospechoso porque la policía sigue investigando para determinar si hay vínculos con organizaciones internacionales involucradas en el tráfico de vida silvestre.

Se desconoce si Zhestkov tiene un abogado que comente sobre su situación legal. Marbawa dijo que la misión rusa en Bali ya está al tanto del caso.

Los orangutanes están en peligro crítico de extinción, de acuerdo con la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Solo alrededor de 13.400 orangutanes de Sumatra permanecen en libertad.

En 2018, un amplio estudio sobre los orangutanes de Borneo calculó que su número se ha desplomado en más de 100.000 desde 1999, a medida que las industrias del aceite de palma y el papel disminuyen su hábitat y aumentan los encuentros fatales con las personas.

(Con información de AP)