
Aunque frecuentemente escuchamos hablar de Pyongyang, que hasta hace pocos años era la única ciudad que se les permitía visitar a los turistas que viajan a Corea del Norte (de 4.000 a 6.000 por año), el sitio no ofrece una fiel representación de la sociedad norcoreana, cuyos miembros viven sometidos a un anticuado sistema social bizantino que los excluye de la capital. Allí sólo viven los "elegidos" por el régimen comunista.
Los demás miembros de la población fueron desplazados en distintos puntos del país de acuerdo a su puesto o rol correspondiente dentro del sistema vertical y jerárquico bajo el cual está organizada la República Popular Democrática de Corea desde su fundación, en 1948.
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Por entonces, el creador del estado socialista, Kim Il-sung, se encargó de asesinar a todas las personas que desafiaban su poder luego de la guerra, incluyendo a varios de sus aliados que habían sido indispensables para expulsar a los japoneses de Manchuria. Tras cumplir su misión, podían ser descartados. También ordenó la detención de los miembros fundadores del Partido Comunista de Corea del Sur y a lo largo de la década del cincuenta persiguió a varios individuos que potencialmente amenazaban su dominio absoluto del nuevo país.

La clasificación social
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En 1958, los esfuerzos de Kim Il-sung tornaron hacia la gente común. Ese año puso en marcha un proyecto ambicioso denominado 'songbun' que pretendía clasificar a todos los norcoreanos dentro de distintas clases sociales de acuerdo a su confiabilidad política, su línea ancestral y el comportamiento de sus parientes.

El songbun culminó en un reino de terror a gran escala dentro del cual los ciudadanos denunciaban a sus propios vecinos por presuntos delitos contra el régimen. De esta práctica surgen los inminban ("unides vecinales"), u organizaciones locales que consisten de más de veinte familias cuyo trabajo es vigilar el vecindario con la obligación de reportar cualquier conducta sospechosa de sus vecinos a las autoridades a cambio de una pequeña ración de arroz.
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El proceso de organización social comenzado en 1958 continuó como política del Partido Central bien hacia la década del setenta bajo distintas fases y nombres. Entre 1972 y 1974, la purga se llevó a cabo con el nombre "Proyecto de Comprensión de las Personas", que según la periodista estadounidense Barbara Demick, tomó los elementos más inhumanos del confucianismo y los combinó con prácticas estalinistas.

Confucio fue un influyente pensador chino en la segunda mitad del siglo VI a.C. cuya doctrina enseñaba que las personas encajaban estrictamente dentro de una estructura social piramidal. En la cima del poder, la figura del emperador fue reemplazada por Kim Il-sung y su familia.
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De ahí para abajo, el "Proyecto de Comprensión de las Personas" dividió a los demás norcoreanos en 51 categorías que fueron agrupadas dentro de tres clases sociales principales: la clase central y "amigable", la clase neutral y "vacilante" y la clase hostil y "enemiga". Según el mismo Kim Il-sung en un discurso de 1958, la primera clase estaba constituida por el 25% de la población del país, la segunda por el 55% y la clase hostil por el 20%.

Una vez establecido el songbun de cada individuo, no existe el ascenso social. Por otro lado, sí es posible ser degradado a una categoría más baja, lo cual quiere decir que un miembro de la clase enemiga, que puede serlo por razones hereditarias ya que en Corea del Norte los hijos heredan los pecados de sus padres, está condenado a ese estatus desde el momento en que nace hasta su muerte.
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Los miembros de la clase hostil con antecedentes indeseables son conocidos también como beulsun, que significa "sangre contaminada", y dicha etiqueta permanece en la familia, por ley, a lo largo de tres generaciones. Sin embargo, ni los beulsun ni los ciudadanos ordinarios del país son informados de la categoría a la cual pertenecen oficialmente, por lo cual un miembro de esta clase puede pertenecer a ella sin realmente saberlo.

Dentro de la clase hostil de la sociedad se encuentran las pitonisas, las mudang, o chamanes espirituales y las kisaeng, o animadoras femeninas que, aunque no siempre son prostituídas, pueden ser utilizadas para proveer servicios sexuales a ciertos clientes.
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Además, son considerados enemigos los sospechosos políticos, que según un libro blanco sobre los derechos humanos en Corea del Norte basado en testimonios de desertores del régimen viviendo en Corea del Sur, incluye a una variedad de identidades:
"Gente de familias de ricos agricultores, comerciantes, industriales, terratenientes o aquellos cuyos bienes privados han sido completamente confiscados; Gente pro-Japón y pro-EEUU; Burócratas reaccionarios; desertores del Sur … budistas, católicos, funcionarios públicos expulsados, aquellos que ayudaron a Corea del Sur durante la Guerra de Corea…".
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En ocasiones, quedan atrapados dentro de esta casta hasta las personas que menos lo merecen, como los padres de Jun-sang, un desertor del país actualmente viviendo en Corea del Sur. Según relata, sus padres eran de etnia coreana pero habían nacido en Japón porque sus padres habían sido desplazados a la isla para apoyar la causa japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Al término de la guerra, el abuelo de Jun-sang, ya muy viejo para trasladarse él mismo pero con ansias de que su familia regrese a su país natal y miembro del Partido Comunista Japonés, envió a su hijo mayor (el padre de Jun-sang) a Corea del Norte en 1962 para servir a la causa del nuevo país "libre" del colonialismo japonés (a diferencia del gobierno pro-EEUU de Syngman Rhee en Corea del Sur, que había elevado al poder a varios colaboradores japoneses).
A pesar de ser un auténtico comunista y haber dejado a su familia atrás para regresar a su país y servir al régimen de Kim Il-sung, Jun-sang fue denominado un kitachosenjin, o japonés-coreano, que automáticamente ocupaban un bajo nivel dentro de la clase hostil de Corea del Norte. Para un gobierno cuyo poder depende de su capacidad de aislar a los ciudadanos completamente, el contacto con el exterior que habían gozado los kitachosenjin a través de su país de nacimiento planteaba una grave amenaza para el régimen que justificaba la vigilancia del grupo.
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Solamente existe una categoría, que compone el 1% de la población, o alrededor de 200.000 personas, inferior a los beulsun. Son aquellos que han nacido dentro de o fueron expulsados permanentemente a uno de los campos de concentración del territorio modelados al estilo de los gulags soviéticos. Los relatos que han surgido de la vida dentro de ellos son historias de infiernos sobre la tierra.
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