La insólita defensa del presidente de la Comisión Europea: “No soy un alcohólico”

Hace tiempo que sobre Jean Claude Junker circulan rumores sobre su supuesta adicción al alcohol. Pero los desmintió en una entrevista con un diario francés

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El presidente de la Comisión
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker (Reuters)

Una entrevista del diario francés Liberatión fue la oportunidad para el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, de hacer una aclaración sobre los rumores que desde hace un tiempo circulan sobre su supuesta adicción al alcohol.

Esos rumores empezaron hace algunos años en los círculos más elevados de la política europea. Ya en 2014, el ministro de finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, había definido al político originario de Luxemburgo "un gran fumador y bebedor".

Pero fue sobre todo un episodio en particular a despertar las dudas de los observadores sobre la sobriedad de Junker: en mayo de 2015, en una cumbre en Letonia, el jefe del gobierno europeo recibió al primer ministro húngaro Viktor Orban llamándolo en voz alta "dictador" -Orban tiene fama de ser uno de los líderes más autoritarios de Europa-  y pegándole una fuerte bofetada, entre las risas y la perplejidad de los presentes.

"Ahí viene el dictador"

En la entrevista con Liberatión, Juncker se refirió justamente a ese episodio.

Juncker explicó, además, que la mayoría de sus problemas de salud se deben a un accidente de tránsito que sufrió en 1989 que lo dejó en coma por tres semanas. Tras ese accidente, al actual presidente de la Comisión Europea lo dejó con un problema en una pierna que le afecta el equilibrio y lo obliga a aferrarse a las barandas cuando sube las escaleras.

Según Juncker, el ministro holandés lo habría definido como "alcohólico" después de un almuerzo en el que se había aferrado a su brazo para no perder el equilibrio.

Juncker agregó:

Juncker dijo que su único problema, por el momento, es el cansancio, porque desde que es presidente de la Comisión Europea tiene que trabajar 14 o 15 horas por día, algo a lo que no estaba acostumbrado cuando era primer ministro del pequeño Luxemburgo.

Por otra parte, Juncker es conocido por su manera chistosa de interacutar durante las cumbres con sus pares europeos. Así, por ejemplo, había bromeado en 2004 con el entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi:

Al autor de la nota, sin embargo, alguna duda le quedó: contó que durante el almuerzo que tuvieron para realizar la entrevista, Juncker comió solo una ensalada, pero acompañada por cuatros vasos de champagne.

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