Contra la venta de tigres, leones y jaguares: la ley que busca prohibir el comercio de felinos silvestres

De acuerdo con el director de Animal Heroes, estos ejemplares se pueden conseguir fácilmente a través de sitios web y redes sociales sin siquiera saber si el comprador podrá mantenerlos por el resto de su vida

(Foto: Animal Heroes)
(Foto: Animal Heroes)

En los últimos años se ha vuelto más frecuente en el país los reportes en redes sociales de avistamientos de cachorros de tigre, león o jaguar deambulando en plena vía pública y no precisamente por escaparse de algún zoológico o lugar de conservación, sino de una casa habitación.

Por ello, Animal Heroes junto a la legisladora priista Melissa Vargas Camacho, secretaria de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, presentaron este martes en la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a la Ley General de Vida Silvestre, la cual busca pedir impedir que se adquieran este tipo de felinos como mascotas y poner un alto al encierro, maltrato, abandono y accidentes, situaciones en que suelen acabar este tipo de casos.

Durante la conferencia de prensa, Antonio Franyuti, activista y director de la organización que trabaja por la protección de los animales señaló que ha recibido constantes denuncias sobre la tenencia de felinos exóticos en predios particulares donde no viven en las mejores condiciones, tanto por el espacio como por situaciones crueles.

Antonio Franyuti, activista y director de Animal Héroes (Foto: Animal Heroes)
Antonio Franyuti, activista y director de Animal Héroes (Foto: Animal Heroes)

Incluso, aseguró que en el mundo existen más de estos ejemplares como mascotas que los que se encuentran libres en la naturaleza.

“Algunas de las razones por las que estos felinos están en patios, azoteas, sótanos y cocheras de domicilios particulares, es que es legal que las personas mantengan en cautiverio a un cachorro de jaguar, puma, tigre o león”

Y es que afirmó que se pueden conseguir fácilmente a través de sitios web y redes sociales; además de que se venden sin siquiera saber si el comprador podrá mantenerlos por el resto de su vida.

Por su parte, Vargas Camacho lamentó que en internet se puedan adquirir hasta por 500 o 700 pesos, e incluso, rentar mientras son cachorros.

Un cachorro tigre de Bengala que se paseaba por las calles de Cuautitlán Izcalli fue capturado a finales de septiembre de 2021 (Foto: Twitter)
Un cachorro tigre de Bengala que se paseaba por las calles de Cuautitlán Izcalli fue capturado a finales de septiembre de 2021 (Foto: Twitter)
“Créanmelo, algunos ya son hasta de remate. Así, de ya quien sea […] Están muy bonitos, pero los felinos silvestres no son mascotas y tenemos que procurar su bienestar”

Si bien Franyuti reconoció que mientras son cachorros, estos felinos son muy dóciles, lindísimos y relativamente fáciles de cuidar, luego de tres o cinco meses de edad su mantenimiento y manejo es mucho más complejo, pues necesitarán espacios diferentes en confinamiento, para poder cumplir con las medidas mínimas de seguridad.

“Un ejemplo es cuando las personas, con tal de proteger sus pertenencias y su propia integridad física, mutilan a los felinos silvestres que tienen como mascotas, cortándoles las falanges para evitar que tengan garras o les quitan los colmillos para protegerse en cierto grado de una mordida”
Cuando son cachorros son muy dóciles y relativamente fáciles de cuidar, pero las complicaciones llegan después de los 5 meses (Foto: Parque Ecológico Zacango)
Cuando son cachorros son muy dóciles y relativamente fáciles de cuidar, pero las complicaciones llegan después de los 5 meses (Foto: Parque Ecológico Zacango)

“Pasando de ser una mascota, a ser un preso sin posibilidad de un correcto esparcimiento o enriquecimiento ambiental. Además, mantener felinos silvestres como mascotas es un peligro constante. Hemos visto muchas veces en las noticias internacionales y en México, casos como el de Iztapalapa, donde en 2007 un león y un tigre mataron a su cuidador en la azotea de una procesadora de carne”, señaló.

Cabe mencionar que la actual legislación presenta vacíos relacionados con la tenencia de animales silvestres como mascotas, ya que la falta de regulaciones y trámites correctos provoca que se haga mal uso de estas normativas, lo cual termina afectando el bienestar de los animales y pone en riesgo a las personas.

Con su campaña “Los Silvestres No Son Mascotas” (http://lossilvestresnosonmascotas.org), Animal Héroes invita a todas las personas a firmar una petición, que por cada firma envía correos a las y los diputados que toman decisiones en este tema.

Domesticación de animales, una afición heredada

Los capos colombianos pusieron el ejemplo. En los años 80, Pablo Escobar montó un zoológico en su hacienda Nápoles, de Puerto Triunfo. Había de todo: elefantes, jirafas, rinocerontes, antílopes, canguros, cacatúas negras de Indonesia, gallinetas de Nueva Guinea, cisnes blancos de Europa, faisanes, grullas reales y loras de colores que lo fascinaban.

De aquella colección que Escobar llamaba su “Arca de Noé” sobrevivió la leyenda de los famosos hipopótamos que llevó de África a su país, y que pasaron desapercibidos durante el aseguramiento de sus propiedades. Eran dos que al reproducirse se convirtieron en más de 50 y hoy son un problema para las autoridades colombianas, que no saben qué hacer con ellos.

Los narcos colombianos trajeron a México su afición por los animales. El primer caso que llamó la atención porque ocurrió en la Ciudad de México y tuvo mucha repercusión en medios fue el allanamiento de una lujosa residencia en el poniente de la capital, en una zona boscosa conocida como el Desierto de los Leones.

Allí, el 20 de octubre de 2008 las autoridades federales llevaron a cabo un operativo en el que detuvieron a 15 narcotraficantes, la mayoría colombianos vinculados con el cártel de los Beltrán Leyva. Entre ellos estaba Teodoro Mauricio Fino Restrepo, el Gaviota, su enlace con el cártel colombiano del Norte del Valle.

En la lujosa finca, construida con mármol y maderas finas, había alberca, jacuzzi y estancias equipada con muebles lujosos, donde los narcos colombianos y mexicanos organizaban fiestas cada fin de semana.

Pero lo que más sorprendió fue el zoológico instalado en el amplio jardín, donde estaban enjaulados dos leones africanos, dos tigres (uno blanco y otro albino) y dos panteras negras, que es una especie en peligro de extinción.

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