La estafa de COVID-19 en México: las ambulancias piratas que se aprovechan de las llamadas de emergencia al 911

Este 17 de septiembre en el país las defunciones confirmadas a causa del coronavirus suman 72,179 y existen 684,113 contagios acumulados

En la Ciudad de México vehículos “destartalados y mal equipados” recorren las calles escuchando, a través de un radio, las frecuencias de despachadores de servicios médicos e intentan arribar a los lugares de los hechos y emergencias antes que las ambulancias “legítimas” (Foto: Twitter @enriquekastro)
En la Ciudad de México vehículos “destartalados y mal equipados” recorren las calles escuchando, a través de un radio, las frecuencias de despachadores de servicios médicos e intentan arribar a los lugares de los hechos y emergencias antes que las ambulancias “legítimas” (Foto: Twitter @enriquekastro)

La pandemia de coronavirus en México ha beneficiado a mucha gente: donde los precios de los cubrebocas, el alcohol con fines medicinales, y los tanques de oxígeno han incrementado. Sin embargo, una de las explotaciones más crueles de la crisis sanitaria es la de las “ambulancias piratas”, las cuales se aprovechan de la desesperación de los enfermos, reportó AP.

A lo largo de la Ciudad de México vehículos frecuentemente “destartalados y mal equipados” recorren las calles escuchando, a través de un radio, las frecuencias de despachadores de servicios médicos e intentan arribar a los lugares de los hechos y emergencias antes que las ambulancias “legítimas”. Éstos, de acuerdo con el medio, cobran sumas “astronómicas” a los familiares de los pacientes para trasladarlos a hospitales y, a veces, a clínicas privadas mal equipadas.

Las “ambulancias patito”, como les llaman en el país, son un servicio abusivo pero también peligroso, afirmaron activistas y autoridades médicas. Inspecciones recientes revelaron que varios de estas unidades no cuentan con el equipo suficiente para tratar a las personas, además de que son operadas por personal sin capacitación y con fármacos expirados.

La profesora universitaria de la capital Rachel Sieder fue víctima de una “ambulancia pirata” el pasado 11 de agosto cuando una amiga sufrió un presunto ataque de epilepsia en su departamento. Después de llamar al número de servicio de emergencias en México, el 911, el cual despacha el servicio de manera gratuita, se apareció una “ambulancia patito” primero.

La presunta empresa de la ambulancia se ubicaba en una ciudad en la provincia del país, a 400 kilómetros de la capital: la persona que contestó la llamada declaró “no tenemos ambulancias en la Ciudad de México” (Foto: Twitter@Blackeaglerk)
La presunta empresa de la ambulancia se ubicaba en una ciudad en la provincia del país, a 400 kilómetros de la capital: la persona que contestó la llamada declaró “no tenemos ambulancias en la Ciudad de México” (Foto: Twitter@Blackeaglerk)

El costo fue de 7,300 pesos (aproximadamente USD 350) por un recorrido de 8 kilómetros a un hospital. Es una suma similar a la que cargan los servicios autorizados en Estados Unidos, pero también es una “astronómica en un país donde equivale a los ingresos de casi 60 días de muchos trabajadores y donde se supone que el servicio de ambulancias es gratis”, señaló AP.

Rachel Sieder tuvo que pagar. “Nadie va a regatear por dinero cuando piensa que una persona pudiera estar muriendo”, declaró.

El personal de la “ambulancia pirata” presionó a los familiares de la paciente que se apuraran: afirmaban que la presión de la amiga de Sieder era “muy alta”. Sin embargo, después de solicitar que se la tomaran de nuevo, estaba en un nivel normal.

Al momento de pedir un recibo, por razones “impositivas” y para después pedir un reembolso, le entregaron en un papel escrito a mano el nombre de la presunta empresa de la ambulancia, la cual se ubicaba en una ciudad en la provincia del país, a 400 kilómetros de la Ciudad de México.

Isibasi enfatizó que utilizaron el servicio de emergencias del 911 porque es un servicio del gobierno, operado por profesionales, y gratuito en el caso de la Cruz Roja (Foto: Twitter@Joseph7358)
Isibasi enfatizó que utilizaron el servicio de emergencias del 911 porque es un servicio del gobierno, operado por profesionales, y gratuito en el caso de la Cruz Roja (Foto: Twitter@Joseph7358)

Después de comunicarse al teléfono de la compañía Asistencia Bios, la persona que contestó la llamada declaró “no tenemos ambulancias en la Ciudad de México”.

Este tipo de estafa se ha utilizado desde antes de la pandemia. Sin embargo, la llegada del coronavirus “aumentó la codicia de las ambulancias piratas y algunas cobran extra por transportar pacientes con el COVID-19”.

Alejandra Isibasi le dijo a su papá, hace dos semanas, que llamara al 911 para una persona que trabajaba en su casa haciendo arreglos y que se había enfermado. Al llegar, el personal de la ambulancia estabilizó al paciente y lo trasladó a una clínica privada. Le cobraron el equivalente a USD 175: fue casi la mitad de su salario mensual por un “viaje corto”.

Isibasi enfatizó que utilizaron el servicio de emergencias del 911 porque es un servicio del gobierno, operado por profesionales, y gratuito en el caso de la Cruz Roja.

Los choferes de la ambulancia cobraron repetidamente la tarifa habitual por llevar a Manuel a un hospital. “Lucran con tu dolor para sacar ventaja”, dijo Briseño a AP. “Cuando normalmente cobran 6,000 (pesos, o USD 250), ahora pedían 35,000 (USD 1,400). Es ilógico” (Foto: EFE/José Méndez)
Los choferes de la ambulancia cobraron repetidamente la tarifa habitual por llevar a Manuel a un hospital. “Lucran con tu dolor para sacar ventaja”, dijo Briseño a AP. “Cuando normalmente cobran 6,000 (pesos, o USD 250), ahora pedían 35,000 (USD 1,400). Es ilógico” (Foto: EFE/José Méndez)

“Dije 911 porque entiendo que es la línea de emergencia que te va a mandar lo más pronto posible una ambulancia y es un servicio público o por lo menos un servicio gratuito en el caso de la Cruz Roja. Y que va a venir una persona profesional”, mencionó Isibasi a AP. Sin embargo, la “ambulancia patito” arribó primero.

En abril de este año, Manuel, padre de Gustavo Briseño, de 78 años de edad, tenía los síntomas de COVID-19. Los choferes de la ambulancia cobraron repetidamente la tarifa habitual por llevar a Manuel a un hospital. “Lucran con tu dolor para sacar ventaja”, dijo Briseño a AP. “Cuando normalmente cobran 6,000 (pesos, o USD 250), ahora pedían 35,000 (USD 1,400). Es ilógico”.

La comisión reguladora de la salud y las medicinas de México pidió a los residentes que eviten las ambulancias que no tienen licencia. Dijo que desde fines del 2018 se hicieron 2,257 inspecciones de vehículos y que muchos eran furgonetas privadas pintadas para que parezcan ambulancias

Éstas, frecuentemente, carecen de equipo médico básico y de mantenimiento, además de ser operadas por personas sin autorización y dando medicinas que han expirado. Rafael González, vocero de la Cruz Roja en México, comentó que sus ambulancias operan “en el marco de un acuerdo con la municipalidad” y ofrecen servicios gratuitos en el sector occidental de la capital. “Pero cuando se presentan para atender una llamada, a menudo descubren que una ambulancia pirata se les adelantó”, reportó AP.

Avilez Tostado describió a los operadores de ambulancias legítimas como “héroes sin capa”. “Si en su lugar llega un impostor, se corre el riesgo de que los signos vitales se agraven, o, se pierda la vida” (Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez)
Avilez Tostado describió a los operadores de ambulancias legítimas como “héroes sin capa”. “Si en su lugar llega un impostor, se corre el riesgo de que los signos vitales se agraven, o, se pierda la vida” (Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez)

Cuando una ambulancia nuestra llega a la escena de la emergencia y se encuentra con una ‘patito’, le decimos al paciente que somos paramédicos de la Cruz Roja Mexicana y le preguntamos si desea que nosotros lo atendamos”, dijo González. “Si acepta, nos concentramos en su atención. Si solicita que sea la otra ambulancia, nos retiramos del lugar haciendo constar en un documento oficial que el paciente solicitó la atención de otro grupo de emergencia y colocamos el nombre de esa institución”.

El presidente de la fundación sin fines de lucro No Más Negligencias Médicas, Fernando Avilez Tostado, declaró que “se sabe que las personas que se dedican a este negocio de carácter particular interceptan llamadas o comunicaciones de emergencia y arriban a los lugares de emergencia antes de que lo hagan unidades del servicio o asistencia pública, como la Cruz Roja, lo que constituye un delito”.

Con frecuencia tienen convenios o arreglos con clínicas privadas, las cuales les pagan por trasladar pacientes ahí, añadió. Avilez Tostado mencionó que existe un “aumento considerable” en la cantidad de denuncias de este tipo de estafa y la colusión que existe entre las “ambulancias patito” y hospitales privados: realizan cobros “sumamente excesivos” a personas que necesitan atención y servicios de emergencia.

Avilez Tostado describió a los operadores de ambulancias legítimas como “héroes sin capa”. “Si en su lugar llega un impostor, se corre el riesgo de que los signos vitales se agraven, o, se pierda la vida”.

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