
La pandemia generada por el coronavirus (COVID-19) cambiará la vida en la frontera terrestre entre México y Estados Unidos de 3.200 kilómetros de extensión en donde viven poco más de 12 millones de personas que interactúan de manera cotidiana usando los 23 puntos de cruce entre los dos países.
La relación entre las poblaciones de ambos lados de la frontera nunca ha tenido un modelo de gestión flexible, sin embargo, localmente las comunidades se las han ingeniado para aprovechar ambos lados. La lista de posibles interacciones es larga, se vive de un lado y se trabaja, estudia, compra, consume o simplemente se socializa del otro. Muchos prestadores de servicios de un lado tienen a sus principales proveedores o clientes del otro.
De acuerdo con un artículo publicado por Jorge Santibáñez en Los Angeles Times, a pesar de esa interacción que beneficia ampliamente a los estados fronterizos de ambos países, la presencia del COVID-19, en uno de los muchos impactos no calculados y por supuesto no deseados, ha dado lugar a la reaparición de perspectivas acerca de las fronteras entre los países como mecanismo de control de transmisión y contagio.
El especialista en temas migratorios, señala que de manera simplista se piensa que cerrando o controlando las fronteras se evita la dispersión del virus, aunque técnicamente y en el muy corto plazo eso fuera cierto, debería quedar claro que no es un modelo sustentable de gestión de las regiones fronterizas y quizá lo más grave, alimenta la percepción de la frontera como una zona de riesgo y no de oportunidades como es vista por quienes ahí viven, de ambos lados de la zona fronteriza.

Santibáñez considera que, sin embargo, el presidente estadounidense más “antifronterizo” es el actual, Donald Trump, desde su campaña en 2016 impulsó la construcción de un muro continuo, a lo largo de los 3.200 kilómetros para evitar que entren migrantes indocumentados y hoy, según él mismo afirma, para detener el COVID-19 y la pandemia.
Trump, de frente al electorado de su país, “construye” un enemigo (los migrantes) y más aún, se presenta como quien defenderá a Estados Unidos de ese enemigo que, en su perspectiva ya no solo quitará empleos, sino que contagiará del virus. Va todavía más allá y acusa a los demócratas de pretender fronteras totalmente abiertas y de libre circulación.
Más allá del uso político-electoral de este tipo de discursos y de que no existe ninguna evidencia que sugiera que desde México se contagia a Estados Unidos (de hecho, es más probable que ocurra en sentido inverso, debido a que ese país es el que mayor número de contagios tiene en el mundo), se ha perdido otra oportunidad para administrar de mejor manera la frontera abordando de forma conjunta la gestión de una pandemia que no se detiene en un muro.
Santibáñez considera que la solución debiera ser un modelo regional, binacional de gestión de la crisis sanitaria y no muros o el cierre que no detiene nada.

La frontera entre los dos países se encuentra cerrada a viajeros no esenciales desde el pasado 21 de marzo y apenas la semana anterior, el gobierno de Trump decidió mantener esta condición hasta por lo menos el 21 de septiembre.
El gobierno mexicano dice que lo decidieron conjuntamente o peor aún que se trata de una propuesta mexicana. Eso es falso, el comunicado del Departamento de Estado es claro, se trata de una decisión estadounidense coordinada con México y Canadá. Así la primera medida forzosa que instrumenta México y que no descansa en el acuerdo que el presidente Andrés Manuel López Obrador tanto pregona, es por instrucciones de Estados Unidos.
A pesar de que el 99.9% de los millones de cruces anuales de un lado a otro benefician a la región y se dan por cuestiones positivas relacionadas con el desarrollo, la perspectiva dominante impulsada sobre todo desde Washington y aceptada en la Ciudad de México es la del 0.1% restante, es decir que supuestamente por ahí entran enemigos de Estados Unidos, que hacen daño a su sociedad.
Fue así en la década de los 90 el gobierno del presidente demócrata Bill Clinton inició la construcción de muros en la frontera para detener a los inmigrantes que buscaban entrar a Estados Unidos de manera ilegal.

La medida escondía una estrategia macabra, orillar a los migrantes a cruzar por zonas de alto riesgo y que en su intento muchos de ellos fallecieran mandando así un mensaje a otros inmigrantes potenciales según el cual cruzar era muy difícil y se podía morir en el intento.
Uno de los puntos culminantes de esa perspectiva ocurrió en el año 2001 como consecuencia de los ataques terroristas del 11 de septiembre. A pesar de que ninguno de los terroristas involucrados en el diseño o ejecución de los ataques había entrado por México, la frontera se cerró inmediatamente y la interacción nunca más fue la misma, los tiempos de espera para poder cruzar se hicieron y continúan siendo mucho más largos y las inspecciones más profundas.
MÁS SOBRE ESTE TEMA:
Más Noticias
700 años de Tenochtitlan: cómo un pueblo errante y repudiado se convirtió en el poderoso imperio de América
La fascinante la historia de cómo un puñado de personas con un sueño buscaron su identidad, fueron obligados a vivir en un islote marginal y lograron alianzas poderosas en el continente

La mujer que dobló al sistema y llevó el feminicidio a la SCJN para hacer justicia por su hija, que no se suicidó
La incansable lucha de Irinea Buendía hizo que las autoridades judiciales reconocieran la negligencia del caso de su hija Mariana Lima, pero además la gravedad del problema y las omisiones de las autoridades

David Alfaro Siqueiros en la prisión de Lecumberri: vida y obra del muralista en el “Palacio Negro”
El artista fue detenido acusado de disolución social y del intento de asesinato de Trotski. Esta es la historia poco conocida de su etapa como interno en una de las prisiones más duras en la historia

Qué es la meningitis, cuáles son sus síntomas y cómo tratarla
En algunos casos, esta enfermedad mejora sin tratamiento en algunas semanas, pero en otros pueden poner en riesgo la vida y requerir tratamiento con antibióticos de emergencia

Hermila Galindo: sufragista mexicana, activista feminista y primera candidata a diputada federal
La histórica activista feminista fue clave en la reforma al artículo 34 de la Constitución que permitió a las mujeres votar y ser votadas



