“Hemos sido totalmente abandonados”: la falta de pruebas de coronavirus maquillan la magnitud de la tragedia en México

México ha seguido una política de no realizar pruebas desde el comienzo de la crisis del COVID-19, por lo que está entre los peores de América Latina con sólo 2.7 pruebas por cada 1,000 personas

México es el país de la OCDE que realiza menos pruebas de COVID
Foto: EFE/Carlos Ortega
México es el país de la OCDE que realiza menos pruebas de COVID Foto: EFE/Carlos Ortega

Hasta el momento, México es de los países que realizan un menor número de pruebas de coronavirus. La nación ocupa el puesto más bajo en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y está entre los peores de América Latina con solo 2.7 pruebas por cada 1,000 personas, frente a una mediana de 11.5 mil a nivel mundial.

A nivel global, México es la séptima nación con más muertes. Al día de hoy y por segunda ocasión, los fallecidos confirmados de COVID-19 rebasaron el millar de decesos, al sumar 1,044 fallecimientos con respecto a la cifra del día anterior, según datos proporcionados por la Secretaría de Salud. 

Sin embargo, Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, destacó, durante la conferencia de salud del 20 de junio, que el número de pruebas de coronavirus que se realiza en el país está en sintonía con las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En ocasiones anteriores, las mismas autoridades sanitarias han reconocido que muchas muertes no se cuentan porque no han sido confirmadas por las pruebas, por lo que el número real de contagios y muertes por la enfermedad continúa siendo un misterio. Asimismo, han descrito las pruebas generalizadas como “una pérdida de tiempo, esfuerzo y recursos”.

Autoridades mexicanas han descrito las pruebas generalizadas como “una pérdida de tiempo, esfuerzo y recursos”.
Foto: EFE/Orlando Barría
Autoridades mexicanas han descrito las pruebas generalizadas como “una pérdida de tiempo, esfuerzo y recursos”. Foto: EFE/Orlando Barría

El mes pasado, en un hospital público de la Ciudad de México, el personal de salud solicitó realizarse pruebas periódicas a fin de evitar un posible brote de COVID-19. Todo el personal médico fue examinado y los casos positivos fueron enviados a casa. 

Pero a medida que la pandemia de COVID-19 avanzó, el personal de salud comenzó a aplicarse pruebas al azar, porque “había pocas pruebas disponibles”. Posteriormente, se dio prioridad a los pacientes, “pero sólo a los realmente enfermos”. Los pacientes asintomáticos y aquellos con síntomas leves generalmente no fueron probados, explicó la Dra. Georgina Magaña, neurointensivista de este nosocomio, para el periódico canadiense The Globe and Mail.

Por si fuera poco, la Dra. relató que, al igual que muchos médicos, ha tenido que comprar su equipo de protección, después de contemplar la situación de China y al ver que México no tenía una estrategia definida. “Hemos sido totalmente abandonados”, expresó.

Un reporte de Citibanamex del pasado 1 de junio reveló que de los más de 300 municipios del país señalados por el gobierno federal como “municipios de la esperanza”, dos tercios de ellos tienen cero pruebas registradas.

De los "municipios de la esperanza”, dos tercios de ellos tienen cero pruebas registradas.
Foto: EFE/ Bienvenido Velasco/Archivo
De los "municipios de la esperanza”, dos tercios de ellos tienen cero pruebas registradas. Foto: EFE/ Bienvenido Velasco/Archivo

Por otro lado, en entrevista con El Financiero, Alberto Ramos, economista en jefe de América Latina para Goldman Sachs, comentó que el riesgo está en que si no se hacen las pruebas pertinentes, habrá nuevos rebrotes. 

“El riesgo de reapertura prematura y sin pruebas y seguimiento adecuados es que el brote viral se intensificará nuevamente y luego tenemos que volver a las cuarentenas y las medidas para restringir la actividad y el movimiento, lo que aumentará los costos económicos y sociales de la población por la pandemia”, expuso.

Las autoridades federales han sido severamente criticadas porque incluso sin pruebas suficientes que detecten los contagios por COVID-19, decidieron comenzar con el proceso de apertura de la economía, entrando a una “nueva normalidad” dirigida por un semáforo epidemiológico que al momento, mantiene a 17 entidades en naranja y las 15 restantes permanecen en color rojo de alerta máxima.

Por su parte, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a menudo subordina la ciencia en sus posturas ante el COVID-19, haciendo caso omiso a las recomendaciones que la Secretaría de Salud establece, de manera que comenzó con sus giras por el país sin acatar las medidas sanitarias, como el uso adecuado del cubrebocas.

AMLO confía en que ámbitos como la moral o la religión son los que pondrán fin a la epidemia
Foto: Presidencia.
AMLO confía en que ámbitos como la moral o la religión son los que pondrán fin a la epidemia Foto: Presidencia.

Además, confía en que ámbitos como la moral o la religión son los que pondrán fin a la epidemia. En ese sentido, cabe recordar que recientemente publicó un plan de 10 puntos, denominado “los 10 mandamientos”, para supuestamente mantenerse a salvo; estos incluían comer frutas y verduras, perder peso, mantenerse positivo y evitar el consumismo.

Ante ello, Carlos del Río, un experto mexicano en enfermedades infecciosas de la Universidad Emory en Atlanta, declaró para The Globe and Mail que en México no hay una estrategia definida, “sólo esperan que desaparezca”.

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