
La escritora estadounidense Lydia Davis, una de las más prestigiosas en el panorama literario actual, aseguró que se siente más cómoda fuera del centro de atención y de los focos, siempre y cuando eso le permita escribir sin presiones sobre sus intereses.
“Me gusta donde estoy, en los márgenes, pero haciendo cosas que me interesen, durante muchos años escribí lo que me interesaba, no lo que era aceptable o publicable, así que seguí por ese camino”, declaró en una entrevista con Infobae México.
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Davis, de 72 años, es muchas cosas, pero sobre todo es escritora. “Es lo que me considero principalmente, eso cubriría todo, porque un traductor también es un escritor. Ya no doy clases, pero creo que cada vez que tengo la oportunidad intento enseñarle algo a la gente de una manera u otra", explicó.
La también cuentista, que nació en Massachusetts en 1947, publica este año una compilación en español, con la editorial mexicana Almadía. “La idea de esta antología era tomar historias que no fueran más largas que tres páginas”, detalló. Su colección, “Ciento cincuenta cuentos cortos. Antología personal”, fue traducida por Mauricio Montiel Figueras.
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De la novela, al cuento, a la traducción

Para Davis, una escritora sobre todo de formas breves, fue difícil escribir su primera y hasta ahora única novela, “El fin de la historia”. “Fue diferente, porque tenía una historia qué contar que era larga y complicada, pensé que tendría que ser una novela aunque nunca me he considerado una novelista”, dijo.
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Para la narradora, escribir un libro tan amplio “requirió de mucha organización”. “Necesitaba cierta vitalidad, no podía sentarme cada día solamente a completar un plan o una agenda, así que hice muchos calendarios y tenía varias cajas llenas de bolsas. Creo que funcionó al final, pero no fue fácil", aceptó.
Pero Davis lo haría de nuevo. “Probablemente y felizmente lo intentaría, pero el problema es que tengo tantos otros proyectos preparados en el corto plazo”, adelantó. Sin embargo, hay un manuscrito que podría afectar esos planes.
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“Mi madre escribió una novela de detectives, que nunca pudo terminar y que no quedó tan bien como podría haber quedado, así que una de las cosas que me gustaría hacer es tomar ese manuscrito y trabajar en ello, y que quede una buena novela de misterio, pero no sé si tenga tiempo”, añadió.
Y es que Davis ya no trabaja por encargo, porque su situación económica no es la misma de hace varias décadas, cuando se adentró en los terrenos literarios como traductora. “Siempre disfruté ese trabajo y todavía lo hago, a pesar de que hice algunos libros que no habría escogido a menos que necesitara el dinero y el trabajo”, contó.
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“Ahora solamente traduzco piezas breves, para no tener que pasar años haciendo este trabajo, pero siempre disfruto tomar un texto en un idioma extranjero y transformarlo. Hace mucho tuve que trabajar muy duro para ganar dinero, ahora trabajo con más detenimiento, ahora simplemente disfruto de traducir lo que quiero”, agregó.
Entre sus trabajos más destacados, se encuentran algunas obras de escritores cumbre franceses: Marcel Proust y Gustave Flaubert.
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La fama, las escritoras y el #MeToo

Davis, que cita como sus principales influencias a escritores como Franz Kafka y el argentino Jorge Luis Borges, así como Peter Altenberg, un oscuro escritor suizo, además del Pedro Páramo del mexicano Juan Rulfo, ganó en 2013 el Premio Man Booker International, uno de los más presitigiosos en lengua inglesa, en 2013.
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Davis argumentó que, al considerar su literatura en los márgenes, por fuera de “lo tradicional”, el jurado no la consideraría seriamente para hacerse con el premio. Pero lo hizo. “Estaba muy feliz y sorprendida, creo que no estoy en el centro de las miradas tan seguido, así que no me lastima”, confesó.
Sin embargo, “la fama puede ser muy dañina para un autor", pero vivir en el campo, lejos de la ciudad de Nueva York, la que visita “muy poco”, la ayuda a olvidarse de que su nombre es reconocido en el mundo literario.
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Davis también aceptó que, aunque el movimiento #Metoo ha llegado “a todos lados” y que “es importante para las mujeres ser escuchadas”, el debate debe continuar. “Es un péndulo, va y viene, creo que es saludable tener esta discusión abiertamente”, expresó.
La estadounidense considera que uno de los cambios más radicales es la lectura de escritoras. “Ha cambiado dramáticamente en los últimos 20 años. Las mujeres que eran leídas siempre eran muy pocas o apenas las que eran las más respetadas, hoy se inclina más hacia las voces de las mujeres y sus orígenes tan diversos”, aseveró.
Las elecciones presidenciales en Estados Unidos
La autora de libros como Samuel Johnson está indignado y Ni puedo ni quiero está al tanto de la situación política de su país. Este 2020, Donald Trump buscará la reelección a pesar de vivir un juicio político en su contra del que, parece, saldrá avante en los próximos días.
“Es una situación devastadora. Creo que estoy impresionada que una sola persona que no es una buena persona pudiera hacer tanto daño, pensé que el sistema estaba preparado para contrarrestar el poder de un solo individuo”, aseguró.

“Me asusta, porque es el patrón que se repitió en Brasil, en el Reino Unido y demás: líderes que no son buenas personas, mientras tenemos encima el Cambio Climático, necesitamos estar unidos ante tal emergencia y cosas como éstas lo están haciendo imposible”, reflexionó.
Mientras Trump se prepara para su campaña, el Partido Demócrata, su principal oposición, comenzará el próximo lunes con sus elecciones primarias, para elegir al retador que enfrentará al magnate neoyorkino en las generales de noviembre.
“Necesitamos un demócrata con buenas chances de ganar y no creo que ahora mismo lo tengamos. Me gusta Elizabeth Warren, es una persona fuerte, con ideas y pasión, pero otros dicen que (el ex vicepresidente) Joe Biden tiene más probabilidades de ganar”, explicó.

Davis también elogió al alcalde Pete Buttigieg, y a Bernie Sanders. “Mi hijo y la gente joven adoran a Bernie, pero necesitamos un candidato con todas las cualidades, ¿si Warren fuera hombre? ¿si Biden o Sanders fueran más jóvenes?”, aventuró.
Sin embargo, a pesar de considerar a Trump un peligro, Davis finalizó con una nota optimista. “Greta Thunberg y los jóvenes que están protestando, ellos me dan esperanzas, incluso si Trump acaba por reelegirse”, concluyó.
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