Los inversionistas extranjeros, intimidados por la caída de las tasas de interés y el descontento social en América Latina, han abandonado gran parte de la deuda pública denominada en pesos de México, en la que ahora tienen la participación más pequeña en cinco años.

El billete de 500 pesos con la imagen de Benito Juárez es el primero de la serie G emitida por Banxico (Foto: Cesar Rodriguez/Bloomberg)
El billete de 500 pesos con la imagen de Benito Juárez es el primero de la serie G emitida por Banxico (Foto: Cesar Rodriguez/Bloomberg)

Gracias a las salidas diarias, que comenzaron en septiembre, la participación de los extranjeros en los llamados Mbonos cayó a menos de 54,2% al 8 de noviembre, la más pequeña desde junio de 2014. Eso se compara con un máximo en 2019 de aproximadamente 64%, alcanzado en febrero, y un pico de 68% en 2017.

A medida que el presidente Andrés Manuel López Obrador se acerca a su primer aniversario en el cargo, las salidas pueden significar problemas para el peso, la moneda más negociada de América Latina y un punto de referencia no oficial para sus pares globales de mercados emergentes. Los analistas ya esperan que el peso se debilite en aproximadamente 4% a finales de 2020.

En el primer trimestre, los extranjeros encantados con el enfoque pragmático del gobierno de López Obrador invertían un promedio de 1.100 millones de pesos (US$56 millones) por día en el mercado de Mbonos. Hasta este punto del cuarto trimestre, las salidas diarias promedian alrededor de 942 millones de pesos.

Las preocupaciones también se han infiltrado en los otros mercados financieros de México, donde los flujos acumulados de inversiones de cartera extranjeras ahora son negativos en lo que va del año, lo peor para un periodo de enero a octubre desde 2016, según cálculos de Citigroup Inc. Solo en octubre, los extranjeros abandonaron US$748,6 millones en productos mexicanos de renta fija y US$191,7 millones en acciones, dijo Citigroup.

Fitch ha sido severo en las calificaciones a México (Foto: archivo)
Fitch ha sido severo en las calificaciones a México (Foto: archivo)

Los alcistas dicen que hay algunas razones para el optimismo. Los fundamentos son favorables para los activos mexicanos en 2020 y un respaldo reciente en los rendimientos refleja un “retroceso temporal, basado en la política” en los activos regionales, según una nota de Bulltick LLC, con sede en Miami.

Sin embargo, los riesgos acechan. Los últimos acontecimientos sugieren que una votación sobre el T-MEC, el pacto comercial diseñado por Trump para reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, puede retrasarse hasta el próximo año. Eso dificultaría su aprobación cuando Washington entre en la temporada de elecciones presidenciales de 2020.

Para los inversionistas en bonos, también existe la preocupación por otra rebaja de la calificación crediticia. En junio, Fitch redujo su calificación a México y Moody’s Investors Service cambió su perspectiva a negativa. Dijeron que se espera que el crecimiento siga siendo bajo, una restricción a los ingresos del gobierno. La economía no se ha expandido significativamente más rápido desde entonces.

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