Violeta, iba en tercero de kinder, tenía cinco años, celebraba su festival de graduación junto a sus padres cuando balas perdidas de sicarios la mataron el martes en la mañana oto: Facebook
Violeta, iba en tercero de kinder, tenía cinco años, celebraba su festival de graduación junto a sus padres cuando balas perdidas de sicarios la mataron el martes en la mañana oto: Facebook

Violeta Castorena murió ayer a las diez de la mañana cuando fue alcanzada por las balas que dispararon dos sicarios que desde una camioneta atacaron a un hombre que al igual que la niña acudía al Jardín de Niños "Luis Donaldo Colosio", en Ciudad Juárez, Chihuahua, en donde tendría lugar una ceremonia de graduación.

Durante la balacera el hombre fue alcanzado por las balas y murió ahí mismo, mientras su hija alcanzó a ingresar al plantel y quedar a salvo, no así otra pequeñita que se encontraba cerca y que balas perdidas hirieron en el incidente: Violeta Castorena, de cinco años.

Las balas se alojaron en la cabeza de la pequeña, hiriéndola de muerte, por lo que fue trasladada de emergencia al IMSS 66, junto con sus padres, quienes se encontraban con ella para realizar la celebración de su graduación, sin embargo falleció posteriormente.

Los hechos fueron confirmados por la Subsecretaria de Educación y Deporte en la Zona Norte, Judith Soto Moreno, que relató que los asesinatos ocurrieron a pocos metros de la entrada al jardín de niños Luis Donaldo Colosio, ubicado en las calles Lulú Creel y Ejido Hidalgo, colonia Terrenos Nacionales, donde varios padres y sus hijos fueron testigos del tiroteo.

De acuerdo a la Redim, durante la presentación en abril de este año del estudio "Niñez en crisis: altos niveles de incidencia delictiva y violencia contra niños, niñas y adolescentes en México", en 2015 ocurrieron 767 homicidios dolosos contra menores de edad; sin embargo, la cifra aumentó a 1,238 en el 2018.

Las entidad en las que más asesinatos hubo fue Chihuahua, con 489 casos hasta el año pasado.

México, Guerrero, Guanajuato y Jalisco son los otros estados donde ocurren este tipo de crímenes con mayor frecuencia.

Aunque los reportes por balas perdidas son una constante que se repiten a lo largo del año, éstas parecen multiplicarse durante la temporada de fiestas.

Varios casos han ocurrido en Iztapalapa, también en la Ciudad de México, donde en los últimos años han muerto varias personas en circunstancias similares, incluso niños.

La alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, asegura que el problema en dicha demarcación es que hasta para las fiestas se usan armas. "La gente que participa en estos carnavales usan las pistolas, disparan ya tomados y por eso es que hay balas en las azoteas", señaló para el diario.

María Guadalupe, tenía sólo 7 meses cuando la mataron con una bala perdida

La noche del del 17 de febrero María Guadalupe "N" se despertó de manera abrupta al escuchar llorar a la pequeña Madison.

La bebé tenía sangre en el cuello, por lo que pensó que una rata la había mordido. La llevó al Hospital General de Milpa Alta y en Urgencias la lavaron, le pusieron una gasa y minutos después se la entregaron a sus padres.

Al llegar a su domicilio la pequeña presentó un cuadro de temperatura, por lo que regresaron al hospital, sin embargo debido a que no contaba con un área de terapia intensiva fue trasladada en ambulancia al Hospital Pediátrico de Legaria.

Tras dos días de agonía, informaron a sus padres que tenía una bala alojada en el cuello, la cual había dañado la médula. A pesar de la atención médica la niña murió esa misma noche.

Santiago de 9 años trabajaba ayudando a su abuelo cuando lo asesinaron

Un niño identificado como Santiago, de 9 años, fue asesinado el 4 de mayo por una bala perdida cuando estaba con su abuelo y lo ayudaba a cuidar autos afuera de un hotel en San Pedro Cholula, Puebla.

El video se difundió en Facebook y causó indignación al saber que el pequeño había muerto debido a la gravedad de su herida, causada por un impacto de bala que entró por su costado izquierdo y se alojó en su pecho.

El niño le hace señas con las manos a un vehículo para que salga del inmueble, cuando se aprecia una ráfaga brillante e instantes después el menor cae al piso.

Su abuelo no entendía qué había sucedido, incluso intentó levantarlo pero el menor no podía mantenerse en pie debido a la mortal herida.

Posteriormente el abuelo cargó al niño y lo ingresó al estacionamiento del hotel donde pidió el apoyo de cuerpos de emergencias médicas, sin embargo poco pudieron hacer debido a la gravedad de la situación.

Otros fatales casos:

En 2012 una bala perdida que provino del exterior del Cinépolis de Plaza Ermita Iztapalapa privó de la vida al niño Hendrik Cuacuas, de 10 años, revelaron peritajes realizados por la Procuraduría General de Justicia. La bala fue disparada el pasado 2 de noviembre afuera del complejo cinematográfico.

En 2013 una niña de nombre Esmeralda de tan sólo 8 años murió alcanzada por una bala perdida, además quedaron heridos también una mujer embarazada y una pareja, quienes eran el objetivo original del agresor.

En septiembre de 2018 una conductora de una empresa de choferes privados falleció al interior de su camioneta en calles de la colonia Consejo Agrarista, de la delegación Iztapalapa, al recibir una bala perdida.

Las primeras versiones señalan que la mujer brindaba el servicio de transporte a unos pasajeros en la zona, cuando se escucharon disparos; según los testigos la conductora lo último que les dijo fue que se estaba sintiendo mal e instantes después se estrelló contra una barda en la esquina de avenida Árbol y la calle Río Atoyac.

El 29 de mayo ocurrió otro indignante caso en un salón del Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Oriente, en la Ciudad de México. Mientras tomaba clase de matemáticas, la alumna Aideé Mendoza murió de un balazo. Aunque la prensa especuló de que la bala había sido disparada de cerca, las autoridades llegaron a la hipótesis de que la salva vino de 300 metros atrás, lo que descartó que Aideé fuera el objetivo principal del casquillo.