Se triplicaron contagios de SIDA en México en personas de 15 a 34 años: principalmente en jóvenes

Foto: Archivo
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De acuerdo con el Registro Nacional de Casos de SIDA de CENSIDA, casi se han triplicado los diagnósticos de esta enfermedad desde el 2010.

En ocho años creció 2.8 veces el número de casos seropositivos a VIH en jóvenes mexicanos entre los 15 y 34 años en un 284%, de acuerdo con la estadística.

En 2018 se contabilizaron 6,781 casos notificados como seropositivo a VIH, por vía sexual. Mientras que en 2010 fueron 1,789.

La UNICEF en 2018 alertó esta situación debido a que los adolescentes tienen bajos niveles de conocimiento sobre el VIH y conductas de riesgo específicas como sexo con personas de edad distinta y sexo sin condón, lo cual los hace vulnerables a contraer y transmitir el virus.

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Desde la primera persona diagnostica en el país en 1983, hasta el año pasado, han sido notificados 203,312 personas.

Además, el total de personas contagiadas con esta enfermedad fue de 182, 500 personas, según Censida. Cada año, la Secretaría de Salud realiza cerca de 30,000 exámenes para detectar este padecimiento. De acuerdo con las estadísticas, la mitad de los nuevos casos son diagnosticados demasiado tarde y cerca de 2,500 personas mueren dentro de los primeros seis meses.

Cuando las personas con VIH tienen una adherencia a su tratamiento, y logran la supresión viral hasta ser indetectables, reducen la posibilidad de transmitir el virus a otras personas hasta en un 96%

Los estados del país con mayor tasa de diagnosticos durante el año pasado fueron: Quintana Roo, Campeche, Veracruz, Tabasco y Yucatán.

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SIDA en mujeres en situación vulnerable

En muchos países las mujeres que viven con VIH no tienen acceso equitativo a servicios de salud de buena calidad y enfrentan múltiples formas de estigmatización y discriminación por inequidades de género, pobreza, edad, desigualdad social, pertenencia indígena, entre otras circunstancias y estas; se entrecruzan y potencializan la desigualdad que viven.

Además, las mujeres que viven con VIH son desproporcionadamente vulnerables a la violencia de género, incluida la violación de sus derechos sexuales y reproductivos.

Los servicios de salud centrados en la mujer, se basan en garantizar servicios de salud integrales incluyendo servicios de salud sexual y reproductiva, salud mental, violencia, adicciones, otras infecciones de transmisión sexual (ITS), enfermedades crónico-degenerativas, entre otros; con perspectiva de género, interculturalidad, intergeneracional y de derechos humanos que aborden todas las necesidades específicas en salud de una mujer con VIH en los diferentes contextos en los cuales viven.

Esto significa que los servicios de salud consideren a las mujeres como personas titulares de derechos y participantes activas de un sistema de salud que responda a sus necesidades, derechos y preferencias de manera humana, confiable y holística.

Los servicios de salud deben de ofrecerse respetando la autonomía de las mujeres, con información, consejería y opciones que permitan a las mujeres tomar decisiones libres, informadas y sin coerción. Las necesidades y perspectivas de las mujeres, sus familias y comunidades son fundamentales para la prestación de servicios de salud en todo el ciclo de su vida, garantizando la continuidad de los servicios de promoción de la salud, prevención, detección, diagnóstico y atención crónica del VIH en todos los niveles de atención y, con énfasis en las entidades federativas que tienen un mayor porcentaje de mujeres con VIH como son Chiapas, Guerrero, Veracruz y Oaxaca.

En México, en junio del año 2018, se tienen registrados 141,000 personas con VIH y de estas, 26,000 son mujeres. El tratamiento es universal y gratuito en todo el sistema y el logro más importante, implica que el 89.7% de las personas en tratamiento en la Secretaría de Salud, están en CV indetectable. Existen presupuestos con perspectiva de género con impactos tangibles. La mortalidad mantiene una tendencia descendente desde el año 2011 y los casos de VIH transmisión vertical, se han reducido 39% en 5 años. Los impactos deben profundizarse y plantear nuevos retos a mediano y largo plazo.

Los principales retos incluyen: Incrementar la cobertura del tamiz para VIH y sífilis en mujeres embarazadas, impulsar políticas de intervención en estados con epidemias que afectan en mayor medida a la mujer y crear una ruta factible para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2030).

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