
En el atolón de Aldabra, situado en el océano Índico, en el archipiélago de Seychelles, viven cerca de 183.000 tortugas gigantes, la cifra más alta calculada hasta ahora para la especie. El estudio, basado en cinco años de observaciones, indica que la colonia supera en número a la población humana del país y se mantuvo estable durante el período analizado.
La investigación fue realizada por la Fundación de las Islas Seychelles (SIF) y la Universidad de Exeter con registros reunidos por el personal de la reserva entre 2018 y 2022. Publicado en la revista Ecology and Evolution, el trabajo ofrece el primer cálculo sólido de la cantidad de ejemplares que habitan todo el atolón.
PUBLICIDAD
Como referencia, Seychelles tiene una población estimada de casi 135.000 habitantes en 2026, según una proyección de Worldometer elaborada con datos de Naciones Unidas.
La estimación anterior, difundida a fines de la década de 1990, situaba la población de tortugas gigantes en 100.000 individuos. La diferencia no implica que el número de animales se haya duplicado en los últimos años. Los recuentos de entonces dejaban fuera a muchas tortugas que permanecían ocultas entre arbustos, manglares o zonas de sombra.
Un método que cuenta también a los animales que no se ven
Aldabra reúne lagunas, matorrales, manglares y pastizales, un paisaje que dificulta los conteos directos. Para reducir ese margen de error, los investigadores combinaron los avistamientos con un sistema de cálculo que estima cuántos animales pudieron pasar inadvertidos según el ambiente donde se encontraban.
PUBLICIDAD

El procedimiento considera que una tortuga resulta más fácil de observar en un campo abierto que entre la vegetación cerrada. Con esa corrección, el equipo pudo obtener una cifra más cercana al total real del atolón, sin presentar como nuevos animales a los ejemplares que antes no habían sido detectados.
La coautora Nancy Bunbury señaló que el seguimiento de estos reptiles en Aldabra es uno de los más prolongados de la región, aunque las características del terreno plantean obstáculos. “Al calcular tanto lo que vimos como lo que no vimos, logramos la referencia más fiable hasta ahora para esta especie de Seychelles”, afirmó, según la Universidad de Exeter.
PUBLICIDAD
El relevamiento concluyó que la colonia permaneció relativamente estable durante el período estudiado. Además, las mayores concentraciones se encuentran en los pastizales llamados localmente “césped de tortugas”, seguidos por las superficies abiertas y los matorrales menos densos. En los manglares y en los sectores cubiertos por Pemphis, una planta costera, la observación resulta más difícil.
La protección revirtió una caída que llevó a la especie al límite
En el siglo XIX, la explotación humana redujo la población de tortugas gigantes de Aldabra a menos de 1.000 ejemplares. Desde entonces, la protección del atolón y las tareas de conservación permitieron una recuperación gradual que hoy se refleja en la nueva estimación.
PUBLICIDAD

El atolón fue declarado reserva natural estricta en 1981 e ingresó en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO un año después. Junto con las islas Galápagos, es uno de los dos lugares del mundo donde aún viven tortugas gigantes en libertad. La población de Seychelles es, sin embargo, mucho más numerosa que la del archipiélago ecuatoriano.
La directora ejecutiva de la SIF, Frauke Fleischer-Dogley, atribuyó el resultado al trabajo constante de quienes viven y trabajan en la reserva. “Que más de 180.000 tortugas gigantes se desplacen libremente por nuestro atolón demuestra lo que puede conseguir un compromiso de largo plazo con la conservación”, dijo en declaraciones difundidas por la Universidad de Exeter.
PUBLICIDAD
El aumento del mar, las sequías y los depredadores aún son una amenaza
La abundancia actual de la especie no elimina los riesgos. Los autores del estudio advierten que Aldabra enfrenta períodos de sequía más largos y frecuentes, que pueden reducir el alimento y la sombra disponibles. El ascenso del nivel del mar también amenaza las partes más bajas del atolón.

Las especies introducidas son otra preocupación. Las cabras asilvestradas, que habían deteriorado la vegetación local, fueron erradicadas en 2012. Aún quedan gatos ferales y ratas negras, que se alimentan de huevos y crías, por lo que afectan la renovación de la población.
El investigador Dave Hudson, de la Universidad de Exeter, explicó que el nuevo cálculo debe servir para observar los cambios a tiempo. “Las cifras dan una referencia, no marcan un punto final”, sostuvo. La información permitirá a los responsables de la reserva seguir la evolución de las tortugas y actuar ante los efectos de la crisis climática, las sequías o los animales invasores.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un paraje rocoso y paradisíaco de Arizona está a una firma de Trump de convertirse en parque nacional de Estados Unidos
El Congreso aprobó por unanimidad elevar el enclave apache al sitio número 64 del sistema federal, en lo que sería la primera incorporación al listado desde 2020

La colonia de pingüinos más grande del mundo está colapsando: qué indica un estudio
Un equipo científico reveló que la escasez de alimentos provocada por el calentamiento oceánico causó la pérdida de miles de aves en una isla antártica en menos de 15 años consecutivos

Una isla británica podría ser evacuada por falta de agua: “No podemos bañarnos”
La ausencia de precipitaciones significativas desde abril llevó a importar caudal desde Devon, después de que el nivel descendiera el 13%, el registro más bajo documentado en el territorio

Recolectan madera arrastrada por el río Motagua para fabricar muebles en Guatemala
El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales y The Ocean Cleanup procesan los restos retenidos en la biobarda de El Quetzalito, en Puerto Barrios, para reducir la tala y evitar que lleguen al Caribe

Compró un campo y plantó 119.000 árboles: 10 años después se convirtió en una selva y regresaron animales que no se veían hacía décadas
Annie Schoenberger adquirió en 2015 un terreno de 18 hectáreas cerca de Wonga Beach, Queensland, y junto a Rainforest Rescue lo transformó en un bosque tropical que hoy alberga fauna nativa, incluido el casuario sureño, ausente de la zona por más de 40 años



