
La contaminación por plásticos en los océanos representa una amenaza persistente para la supervivencia de diversas especies marinas. Hasta ahora, existían pocas certezas sobre la cantidad precisa de residuos plásticos capaz de provocar la muerte en aves, tortugas y mamíferos marinos, lo que dificultaba establecer parámetros claros para la conservación.
Ante esto, un equipo de científicos realizó un estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que proporciona cifras rigurosas sobre la dosis letal de plásticos para la fauna marina, tras analizar los datos de más de 10.000 autopsias de animales realizadas a lo largo de varias décadas.
Qué cantidad de plásticos es letal para las especies marinas
La investigación determinó que la ingesta de 23 piezas de plástico, o un total de 0,098 centímetros cúbicos de plástico por cada centímetro de longitud corporal, coloca a un ave marina en riesgo del 90% de mortalidad. Para los mamíferos marinos, el umbral se sitúa en 29 piezas o 39,89 centímetros cúbicos por centímetro de longitud corporal, mientras que en tortugas marinas corresponde a 405 piezas o 5,52 centímetros cúbicos por centímetro. Estos valores se calcularon según la carga plástica documentada durante las necropsias y consideran tanto la cantidad de objetos ingeridos como su tamaño en el contexto del cuerpo de cada animal.
Esta diferencia entre el número de piezas y el volumen considerado fatal responde a las características propias de cada grupo. El estudio explica que los mamíferos marinos suelen ingerir piezas más grandes, como restos de redes o fragmentos voluminosos, lo que eleva el volumen total con menos unidades. En cambio, las tortugas marinas tienden a tragar una mayor cantidad de fragmentos pequeños, por lo que se requiere un número mucho mayor de piezas para alcanzar un volumen que represente riesgo mortal.

Se detalla que el volumen de material ingerido resulta un indicador más preciso que el número de piezas para anticipar el desenlace fatal, especialmente porque la obstrucción física del tracto digestivo es la causa principal de muerte vinculada a plásticos.
La mortalidad por plásticos afecta de manera diversa. El informe señala que el 47% de las tortugas marinas, el 35% de las aves marinas y el 12% de los mamíferos marinos examinados presentaron restos plásticos en su aparato digestivo. Los registros muestran que la probabilidad de muerte varía según el material: seis piezas de caucho marino en aves o 28 piezas de redes de pesca en mamíferos son suficientes para alcanzar el umbral de 90% de mortalidad.
Las necropsias permiten constatar que las muertes por plásticos suelen deberse a obstrucción, perforación o torsión intestinal producida por los desechos ingeridos. La mayoría de las veces, ese daño proviene de objetos como bolsas, globos, fragmentos duros, sogas o redes. En el caso de las aves, el estudio evidencia una sensibilidad particular al caucho y los globos por su elasticidad, que puede facilitar el taponamiento de los conductos internos.
El equipo, encabezado por Erin L. Murphy, recopiló datos y procedimientos de necropsia publicados entre 1900 y junio de 2023, utilizando bases académicas y redes globales de varamientos de fauna marina. El muestreo comprendió 10.412 animales, con representación de 57 especies de aves marinas, 31 especies de mamíferos marinos y las siete especies conocidas de tortugas marinas.

“La dosis letal varía según la especie, el tamaño del animal, el tipo de plástico que consume y otros factores, pero en general es mucho menor de lo que se podría pensar, lo cual es preocupante si se tiene en cuenta que cada minuto llega al océano una cantidad de plástico equivalente a la que llena un camión de basura”, aclaró Murphy en un comunicado oficial.
Para cada combinación de material y especie se calcularon los volúmenes y cantidades asociadas a una probabilidad del 50% y del 90% de fallecimiento. Este enfoque permitió elaborar una referencia útil para futuros marcos regulatorios y evaluación de riesgos ambientales, según los autores.
Cómo los resultados pueden usarse en planes de acción y monitoreo
La investigación propone que los resultados pueden integrarse como referencia para planes de monitoreo y políticas públicas orientadas a la reducción de macroplásticos marinos. Los propios autores del estudio enfatizan que, debido a la variedad de materiales y tamaños involucrados, los valores generados constituyen una base de evaluación para la elaboración de reglamentaciones a medida de las comunidades o hábitats en riesgo.

Al vincular estas observaciones con la frecuencia de exposiciones y rutas migratorias, se permiten estimaciones locales del riesgo y la efectividad de diversas estrategias de intervención, como campañas de limpieza costera o restricciones al uso de ciertos productos plásticos.
El trabajo advierte la necesidad de unificar criterios para cuantificar plásticos en fauna marina y de fortalecer las bases de datos internacionales. Solo así podrán ajustarse los límites y umbrales de conservación, y atender la vulnerabilidad de especies que ya se encuentran bajo presión por otros factores ambientales.
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