
Los últimos sismos ocurridos en la zona antártica ya suman más de 50 mil, desde el 28 de agosto pasado. De ellos, más de mil, han superado los 3 grados de magnitud Richter. Esta situación, se enmarca dentro de un periodo “inusual” que mantiene en alerta a los expertos de distintos organismos de estudio.
Están en alerta porque se trata de una zona cuya instrumentalización es muy básica. No existe el despliegue técnico que se posee en otros lugares, y que proporcionan información más específica respecto al comportamiento de los movimientos telúricos. A juicio de Joaquín Vásquez, actual miembro y ex Director de la Red Geocientífica de Chile, es un “enjambre sísmico inusual”, razón por la cual se ha alertado a todas las reparticiones correspondientes. “El enjambre se activó el 28 de agosto pasado, a eso de las 17:52 horas, momento en el cual ocurre un primer sismo de magnitud 2.9, en las siguientes horas se registró una seguidilla de sismos de comportamiento inusual. Se trata de una zona de divergencia, pero se extendió por varios días y eso lo transforma en un enjambre sísmico que ya lleva más de un mes, por eso llama la atención”, advierte.
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Por su parte, el Director del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, Sergio Ruiz, confirma que durante los últimos días han sido advertidos sobre la situación que afecta a la Antártida. “Se trata de un comportamiento inusual que en uno de sus últimos temblores, registró uno grado 5,8 en escala de Richter. Situación que ha llamado a los expertos a mantener una alerta, debido a la escasa actividad histórica en esta zona”, indica.
Pero, ¿cuál es la diferencia de un comportamiento normal a uno “inusual”, como se advierte? El mismo experto, Sergio Ruiz, aclara que en general siempre un sismo de mayor o menor envergadura luego trae réplicas consecutivas que van bajando su intensidad con el paso del tiempo. Sin embargo los enjambres no se comportan igual, y registran movimientos que no han disminuido intensidad. “Aquí ha habido muchos eventos y su magnitud no ha disminuido con el tiempo. Estos sismos se están dando específicamente la zona donde están las bases chilenas y argentinas. Son enjambres que no se sabe muy bien que ocurren, pero suponemos que se está creando una placa. Aquí hay una microplaca que se llama Fénix, que puede estar en acción por la creación de otra placa”, declara.
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La zona antártica no es, históricamente, un lugar con frecuente comportamiento sísmico. Así lo advierten los especialistas, razón por la cual además del difícil acceso, no han permitido que se desarrollen estudios que proporcionen mayor información para los análisis actuales. Una tarea pendiente, que tras los avisos de actividad de los últimos días, ha llevado a que organismos como la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi), el Servicio Nacional de Geología y Minas (Sernageomín) el Centro Sismólogoco Nacional y el Shoa, dependiente de la Armada de Chile, citen a reuniones en las que se aborda la situación que se registra en la Antártida.
Desde la Red Geocientífica de Chile, uno de sus miembros, Joaquín Vásquez, desarrolla informes periódicos en los que se establecen e identifican características de los movimientos que se pueden registrar. “Hace pocos días hubo un sismo de 5.8, uno de los más altos registrados, dentro de las variables que manejoamos, sabemos que si ocurre un movimiento muy grande, esta zona sufre desprendimientos que provocan un daño diferente al conocido normalmente en el continente. De hecho, este de 5.8, provocó daño en la base Carlini, de Argentina, entonces eventualmente un sismo de magnitud 6, podría provocar consecuencias más graves”, indicó.
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Razones para alarmarse no hay, a juicio de Sergio Ruiz del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, sin embargo declara que este enjambre debe estar constantemente vigilado. “Cada vez que hay un enjambre siempre hay una alerta. Han habido casos en los que después de un enjambre viene un terremoto de gran magnitud. También han habido enjambres y no han habido terremotos posteriores”, por eso la necesidad de contar con instrumentalización es fundamental, a su juicio.
Según reportan, los mismos expertos, actualmente quienes habitan las bases Villa Frei de Chile y Carlini de Argentina ya se han organizado y establecido protocolos en caso de necesidad de evacuación, ante el riesgo que significaría un movimiento de mayor envergadura en esta zona, que geográficamente es riesgosa por el constante peligro de derrumbes y avalanchas.
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