“Detectives del clima” descubrieron un récord de frío ártico perdido hace 28 años: -69,6 ºC

Investigadores del Instituto Meteorológico de Dinamarca detectaron esa temperatura extrema en una estación de medición cuyos registros no eran tenidos en cuenta

Grietas en la cima del glaciar Helheim cerca de Tasiilaq, Groenlandia (REUTERS/Lucas Jackson/Foto de archivo/Foto de archivo)
Grietas en la cima del glaciar Helheim cerca de Tasiilaq, Groenlandia (REUTERS/Lucas Jackson/Foto de archivo/Foto de archivo)

El 22 de diciembre de 1991 se registró un récord de frío en el hemisferio norte con una temperatura de -69,6 ºC en Groenlandia, anunció el miércoles el Instituto Meteorológico de Dinamarca (DMI), 28 años más tarde. Esta lectura procede de una estación de medición que no pertenece a la red habitual, y por eso había pasado desapercibida.

El hallazgo fue realizado por “detectives del clima” antes de ser confirmado por la Organización Meteorológica Mundial, de ahí su publicación tardía. “El récord (para el hemisferio norte) se registró a una altitud de 3.105 metros, cerca de la cima topográfica del casquete glaciar, en una estación de medición automática llamada Klinck”, dijo el DMI en un comunicado.

Anteriormente, el récord para el hemisferio norte era de -67,8 ºC y había sido registrado en Rusia en dos ocasiones, en 1892 y 1933. La temperatura más baja jamás observada en el mundo es de -89,2 ºC. La estación meteorológica de gran altitud de Vostok, en la Antártida, mantiene este récord desde el 21 de julio de 1983.

Trozos de hielo flotan dentro de las piscinas de agua derretida en la cima del glaciar Helheim cerca de Tasiilaq (REUTERS/Lucas Jackson/Foto de archivo)
Trozos de hielo flotan dentro de las piscinas de agua derretida en la cima del glaciar Helheim cerca de Tasiilaq (REUTERS/Lucas Jackson/Foto de archivo)

“Ha habido muchos récords de calor en la última década y es importante reconocer los extremos”, destacó John Cappelen, un climatólogo del DMI a la agencia AFP. “La posibilidad de conseguir un nuevo récord de frío se está agotando, pero no puedo afirmar que nunca más se registrará”, subrayó.

Lo cierto es que 28 años después de aquel registro, Groenlandia sufre las consecuencias del calentamiento global. El año pasado tuvo una pérdida anual de masa de hielo cifrada en unas 532 gigatoneladas, lo que supone un 15 % más que lo registrado en 2012 y revierte la tendencia de menor pérdida observada en el periodo 2017-2018, según un estudio que publicó el mes pasado la revista Communications Earth & Environment.

La capa de hielo de Groenlandia es uno de los mayores contribuyentes al aumento del nivel del mar y se asocia con unos 0,76 milímetros por año, del total de unos 3,5 milímetros anuales de aumento medio entre de 2005 a 2017, recuerda la revista del grupo Nature.

Un equipo de expertos encabezado por Ingo Sasgen, del Instituto alemán Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina, usó datos de 2013 a 2019 procedentes de las misiones espaciales GRACE (Experimento Climático y de Recuperación de la Gravedad) y GRACE-FO para cuantificar la pérdida de masa de hielo.

Flores silvestres en una colina con vistas a un fiordo lleno de icebergs cerca de la ciudad de Narsaq, al sur de Groenlandia (REUTERS/Bob Strongy/Foto de archivo)
Flores silvestres en una colina con vistas a un fiordo lleno de icebergs cerca de la ciudad de Narsaq, al sur de Groenlandia (REUTERS/Bob Strongy/Foto de archivo)

Los datos señalan que solo en julio del año pasado se registró una pérdida de la capa de hielo de unas 223 gigatoneladas y en el conjunto de 2019 fue de 532, un descenso “sin precedentes” en el periodo 1948-2019. Se trata de 1 millón de toneladas de hielo por minuto en 2019.

Este récord rompe la tendencia de los dos años previos, cuando el nivel de fusión fue “anormalmente bajo” y la pérdida de hielo fue un 58 % menos que el promedio de 2003 a 2018. El equipo atribuye ese menor nivel a dos veranos anormalmente fríos en el oeste de Groenlandia y a la cantidad de nevadas en otoño e invierno en el este del territorio.

Sin embargo, en el verano de 2019, las condiciones se invirtieron en gran medida, con el dominio de las condiciones anticiclónicas sobre la capa de hielo y el avance de masas de aire cálido de latitud media hacia el noroeste Groenlandia, lo que se combinó con bajos niveles de nevadas.

Con información de AFP

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