
Hay tres zonas diferentes en cualquier conversación: territorio seguro, temas potencialmente controversiales y los asuntos personales, íntimos.
En la primera, dice el diario The New York Times, se habla del estado del tiempo, deportes, cultura popular, celebridades locales y cualquier experiencia reciente.
En la segunda ya hay que entrar en terrenos como el de la religión, la política, las citas de parejas y la vida amorosa. Aquí el diario recomienda tantear las aguas, y replegarse si la otra parte no muestra interés.

Y por último está el difícil terreno de la vida privada de la otra persona: la familia, las finanzas, la salud y el trabajo. A algunos les gusta hablar de lo que hacen para ganarse la vida y de sus hijos, pero nunca haga una pregunta comprometedora si no le abren la puerta, recomienda el periódico.
Cita a Debra Fine, autora del libro The Fine Art of Small Talk, quien tiene una regla básica: Nunca haga una pregunta que pueda poner en una situación difícil a su interlocutor o interlocutora, como por ejemplo: "¿Tu novio está aquí?", o "¿Te aceptaron en un curso para formarte como gerente?"
El asunto va precisamente en la dirección de las buenas preguntas, porque eso de entrar en una conversación con la meta de dejar a todo el mundo boquiabierto es muy riesgoso, a menos que usted sea un comediante, dice el New York Times.

Si en vez de hablar mucho usted se interesa por conocer a la otra persona y hace las preguntas cautelosamente, los demás lo verán como un buen conversador.
A la gente le encanta hablar de sí misma, observa Akash Karia, autor del libro Small Talk Hacks: The People Skills & Communication Skills You Need to Talk to Anyone & Be Instantly Likeable (Las habilidades que necesita para hablar con cualquiera y ser agradable al instante). Aprovéchelo y saque ventaja de eso, recomienda Karia.

Por último, no intente acaparar la conversación. Si es un diálogo de dos, que hable usted la mitad, y si son cuatro, la cuarta parte, cuando más. Por lo general uno recuerda las malas conversaciones si es la otra parte la que hace eso, pero no cuando es uno mismo, porque entonces el recuerdo desagradable se lo lleva el interlocutor o interlocutora.
Otros detalles: preste atención y mire a los ojos; deje que sus expresiones corporales muestren que está interesado; repita lo que acaba de escuchar y haga preguntas al respecto; si le dicen algo que usted quería decir, ahórrese aquello de "eso mismo quería decirte". Y si quiere ganarse cien puntos, advierte The New York Times, espere una hora para sacar a colación aquello que quería decir antes.

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