Llegó el “día M”: 4 indicios de por qué Messi está más cerca de quedarse en el Barcelona que de irse

“Leo ya decidió. Pero sólo él lo sabe. Es más: no sería raro que hoy lo anuncie de algún modo”

En la imagen, el jugador argentino, Lionel Messi. EFE/EPA/Rafael Marchante/Archivo
En la imagen, el jugador argentino, Lionel Messi. EFE/EPA/Rafael Marchante/Archivo

“Leo ya decidió. Pero sólo él lo sabe. Es más: no sería raro que hoy lo anuncie de algún modo”, dice una de las pocas personas que tienen comunicación directa. Alguien que sigue la historia como un hincha. Ni del City ni de Barcelona. Como un hincha de Messi.

El Mundo Messi es pequeño. Acostumbrados a otros tipos de estrellas, se suele hablar del entorno. Allí suelen aparecer los amigos del campeón, los que entran a la intimidad recién cuando llega a la fama. Leo siempre se manejó igual. No aparecieron representantes de moda ni fotos en boliches y todos los contratos de su carrera los resolvió su papá. Alguna vez contó que -como cualquier terrenal- participa del chat familiar. Ahora fue su padre Jorge quien bajó su pensamiento en las reuniones con abogados y dirigentes. Y siempre estuvo cerca Rodrigo, el hermano mayor. Ellos cotejaron ideas, proyectos, cláusulas...

Los dos fueron observados por el mundo entero día a día y las cámaras los seguían como si fueran Leo. Así, todos se enteraron al ratito que el miércoles hubo un corto encuentro de Jorge con la prensa española. Le preguntaron si el Messi futbolista ahora pensaba la chance de seguir en Barcelona y respondió “no sé”, cambiando el “difícil que siga” del día anterior. Como el audio de la nota al paso era un tanto difuso -y se le puso subtítulos- se viralizó como un “sí”. Al rato, con sólo mirar el teléfono, también se supo que una vez que el 10 dejó de jugar al paddle con Luis Suárez hubo una reunión para definir el futuro. Que podría anunciarse hoy mismo, con un final abierto. Siempre le puede tirar un caño a la información si define Messi. Aunque hay 4 indicios que a esta hora lo ubican más cerca de quedarse en Barcelona que de irse...

1-Messi no quiere que su salida de Barcelona sea un reality show.

Sabe del peso de sus jugadas. No lo superó la repercusión que provocó el burofax avisando que pretendía irse del club. Igual siempre le pidió a su gente un divorcio sin tirarse regalos del pasado. En el fondo tal vez creyó posible destrabar el conflicto con la buena oferta que podía acercar de la mano del Manchester City. Se filtró en altas esferas que podía pagarse mucho más que los 112 millones de euros que costó la transferencia de Cristiano Ronaldo a la Juventus de Italia. Un club con problemas económicos al cierre del mandato quizás aceptaba después de montar un show de resistencia. No sucedió.

En la reunión de Jorge Messi con Bartomeu -el presidente que no podrá salir a la calle en paz si pierde al 10 más importante de la historia del club- no le permitieron hablar de la salida. “Queremos que Leo renueve”. “¿Qué necesita Leo para quedarse?”. “Si quiere un proyecto para ganar, estamos de acuerdo y por eso trajimos a Koeman”. Las tres frases de la dirigencia se escaparon de la privacidad de la charla. En fin: más allá de la lectura sobre la famosa cláusula de salida unilateral, irse implica hacerlo por las malas. Con un juicio. Con una habilitación provisoria de FIFA. Con un conflicto para el nuevo club. O quedarse un tiempo sin jugar en señal de rebeldía. Leo no quiere ese escenario. Partir con juicio del club donde está hace 20 años y la ciudad donde proyecta vivir nunca pasó por su cabeza. Por eso comienza a correr con fuerza la posibilidad de irse libre el 30 de junio del 2021. Incluso, seis meses antes estaría habilitado a negociar sin la repetida cláusula de los 700 millones.

2-Messi decidió privilegiar el cierre de su carrera por delante de la zona de confort de Barcelona.

Esa comodidad -en realidad- remite más a la vida cotidiana, a su familia adaptada a sus lugares, que al equipo en sí mismo. Leo hace rato que siente que no hay una estructura para ganar la Champion. El 2-8 no es el principio y el final de su detonación. Fue el último empujón. No quiere acostumbrarse a perder y le duele a su gen competitivo las eliminaciones a repetición. Roma, Liverpool y Bayern Munich se transformaron en puñales a su humor. No hay un cambio de pensamiento en esa idea. De hecho, no pasa sólo por la información que se logra por el acceso directo a las fuentes. Hubo hechos que se transmitieron en vivo desde todos los canales. La carta documento -el repetido burofax- o la ausencia al inicio del trabajo del plantel están a la vista. No fue el domingo a hacerse los estudios PCR ni a las prácticas de esta semana. O sea: no es una percepción su plan de romper. No quita que una vez que bajan las revoluciones -esa ira que le fluye internamente cuando no lo dejan competir- pueda ver otra vez que más que nada Antonela y Thiago, su mujer y su hijo mayor, gritarían como un gol quedarse en su casa. Las valijas se hacen para bancar al capitán; no porque gusten más las frías noches de Manchester que las tardes soleadas de Barcelona.

3-Messi está acostumbrado a ser Messi.

Las presiones le llegaron desde que se le puso el foco como el nuevo Maradona. Llevó derecho su carrera pese a que podía moverle el piso. Es una subestimación -o directamente no analizar su historia- creer que alguien que no tiene personalidad puede ser el mejor jugador del mundo durante más de 10 años. Después puede mostrar su temperamento puertas adentro más que en arengas televisadas. Igual, todos estos días no son fáciles dentro de su cabeza. No sólo el aspecto emocional. No hubo ni un posteo. Pero se supo dentro de su círculo íntimo que está “mal, apenado” por la decisión de irse. A eso hay que sumarle las presiones que le aparecieron de todos lados. Se cuenta que La Liga española no sólo jugó con el comunicado del domingo, donde se puso en un rol de falso juez. De hecho no define su lectura del contrato. Fueron más fuertes sus movimientos a la sombra apostando fuerte para que no se vaya. Messi no es sólo un fantástico jugador de fútbol, es una multinacional que factura, mueve, produce, paga impuestos... No tenerlo, más cuando en el 2017 se perdió a Neymar y en el 2018 voló Cristiano, es un impacto de muerte. O de mínima, que mata contratos con muchos ceros. No parece ser un actor secundario en esta serie de varios capítulos.

4-Messi no salió a romper frente a un micrófono.

Dio señales claras pero nunca le puso un textual a la salida. Quienes más lo conocen cuentan que buscará la forma de comunicar una vez que defina en qué club jugará. Hoy hay distintas formas de hacerlo. Tal vez dependa del impacto final. Uno de los primeros rumores -en una época en que todo parece hacerse verdad después del segundo retuit- fue que el capitán ya se había despedido de sus compañeros. No existió esa comunicación así de lineal. No fue a las prácticas pero no hizo ningún escándalo cuando vio el afiche de presentación de la nueva camiseta del Barcelona con su imagen. Y no abandonó el grupo de WhatsApp del plantel. Salvo los jugadores más cercanos tipo Luis Suárez, Busquets y Jordi Alba, el resto por ahora no ha tenido acceso a información de primera mano del capitán. El propio Griezmann declaró con cuidado: “Espero que Messi se quede. Intentamos tener novedades, pero lo que pasa es entre el club y él. Sólo esperamos que se quede. Escuchamos un poco de todo pero no sabemos más por nuestra parte”. Ellos tampoco saben la decisión final. Tal vez se enteren hoy, si les explota el teléfono porque hay confirmación de Leo. Como les pasará a los hinchas del Barcelona. A los hinchas del Manchester City. Y a todos los hinchas de Messi en el mundo.

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