Del legendario Kiricocho a la táctica de Dibu Martínez en la Selección: cábalas y ritos históricos en el fútbol

Para Bilardo, creador de muchas de ellas, son “costumbres”. Y se extendieron a lo largo del planeta de la pelota, al punto de ser motivo de estudio en Europa

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Dibu Martínez, Mostaza Merlo y Bilardo: tres cultores de diferentes ritos

Todo comenzó en la segunda etapa de Carlos Bilardo al frente de Estudiantes de La Plata, según contó el argentino David Mosquera. Allí se enteró de que había un aficionado, apodado Kiricocho, que cada vez que se apersonaba en el club para presenciar una práctica sucedía alguna desgracia. Fue así que el técnico le dio la misión a este hincha de que fuera él quien recibiera a los equipos rivales. ¿El resultado?: Estudiantes fue campeón del Torneo Metropolitano 1982 y solo perdió un partido como local, ante Boca, cuando Kiricocho no pudo acercarse al plantel Xeneize.

El siguiente paso de Bilardo fue la selección argentina y más tarde el Sevilla de España, por lo que pronto esta especie de embrujo llegó a Europa y fue penetrando en el fútbol de distintos países. Hoy, la palabra Kiricocho la usan los propios jugadores, sin importar nacionalidad, como para transmitirles a los adversarios energía negativa en el momento de una ejecución o una chance de gol. Se globalizó.

En la definición por penales que Argentina le ganó a Colombia por las semifinales de la Copa América, en un estadio Mané Garrincha desierto (no está permitido el público por la pandemia de coronavirus), se escuchó algún “Kiricocho” durante los remates de los dirigidos por Reinaldo Rueda. El arquero Dibu Martínez se convirtió en héroe tapando los intentos de Sánchez, Mina y Cardona, apelando a un rito, una especie de juego psicológico que, con la difusión de los videos, se hizo viral. “Mirá que te como, hermano”, fue tendencia a lo largo del día.

Este tipo de ceremonias son moneda corriente en el fútbol. Se trata de salvavidas a los que incluso los más capacitados talentos o entrenadores se han aferrado como mantra. Bilardo, tal vez, es el máximo exponente. El Doctor jamás las llamó cábalas; para el son “costumbres”.

Muchas de ellas alcanzaron mayor notoriedad, como la designación de la canción “Gigante chiquito” de Sergio Denis (“Chiquito, bonito”, al decir de Carlos Salvador) como himno oficial de la Selección en el micro que trasladaba al plantel hasta el estadio Azteca durante el Mundial de México 1986; o el hecho de que sólo dos policías custodiaran la parte delantera del bus durante la travesía (“el resto, atrás”, ordenaba).

O su aversión por los números 13 y 17 y el color verde, a los que entendía como “de mala suerte”. Al mismísimo Maradona se le han pegado este tipo de ritos, aunque con su zurda evadía los obstáculos más grandes, o a medio equipo de Inglaterra, si hacía falta. Por ejemplo, en la gesta del 86, en el vestuario, estiraba la ropa en el piso como si se la colocara a una figura imaginaria antes de vestirse. Cuando el primer resultado acompaña, la cábala se hace carne.

Repetir indumentaria o recorridos hacia los estadios, el lugar en el banco de suplentes o en el asiento del micro; son de las ceremonias más comunes. Otros personajes de renombre dentro del fútbol han complejizado las cábalas. Por ejemplo, Mostaza Reinaldo Carlos Merlo, multicampeón mediocampista de River y un entrenador de culto. Sus cuernitos en cada ataque adversario se convirtieron en estatua, en el homenaje de los hinchas de Racing por el título local de 2001.

Hay más, mucho más. Coco Basile, amigo íntimo de Mostaza, ha patentado situaciones inverosímiles. Tal vez, la más jocosa, resultó el famoso talco con el que lo impregnaba su ayudante el Panadero Díaz en su exitoso primer ciclo en Boca Juniors.

Kiricocho, a su vez, tuvo su antítesis. Invocar al músico Osvaldo Pugliese es llamar a la suerte. Una “costumbre” que nació en el mundo de la música, pero cruzó al fútbol. Pugliese anula Kiricocho. O al menos así lo piensan los cultores de estas herramientas que, más allá de creer o reventar, forman parte del inventario pintoresco del mundo de la pelota.

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