Una imagen insólita se vio en el fútbol de Rumania esta semana. En la semifinal de la Copa, el árbitro roció con aerosol evanescente, ese que se usa para marcar las distancias en los balones detenidos, el rostro de uno de los jugadores.

La curiosa reacción fue protagonizada por el colegiado Istvan Kovacs, de 33 años, en el triunfo por 3-2 del Hermannstadt, uno de los animadores de la segunda división, sobre el Gaz Metan, que lucha por no descender en la máxima categoría. Apuntó directamente con el spray al rostro de un futbolista.

El jugador que terminó lleno de espuma fue Ionut Stoica, jugador del Hermannstadt, quien había cometido una falta pero se quedó atónito ante la socarrona mirada del juez principal del encuentro. Sin dudas, no esperaba esa insólita reacción.

Con el triunfo, Hermannstadt selló la serie con un contundente 4-2 y jugará la final ante el CS Universitatea Craiova, que está en el tercer puesto en la primera división.

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