La música vallenata, el otro gran amor de García Márquez: 10 canciones de acordeón para recordar la vida de ‘Gabo’

Incluso, fue tan grande la injerencia del vallenato en su obra, que precisamente incluyó en el epígrafe de ‘El amor en los tiempos del cólera’ dos versos de una de las canciones emblema de Leandro y que vaticinan, de alguna manera, la intensa historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza

Gabriel García Márquez con su "Cien años de soledad" en la cabeza
Gabriel García Márquez con su "Cien años de soledad" en la cabeza

“El negocio de repostería y animalitos de caramelo, que Santa Sofía de la Piedad mantenía por voluntad de Úrsula, era considerado por Fernanda como una actividad indigna, y no tardó en liquidarlo. Las puertas de su casa, abiertas de par en par desde el amanecer hasta la hora de acostarse, fueron cerradas durante la siesta, con el pretexto de que el sol recalentaba los dormitorios, y finalmente se cerraron para siempre”.

Dicho apartado, por más increíble que parezca, hace parte de un vallenato, quizás el más largo creado en la historia hasta ahora, y como no podía ser de otra manera, fue creado por un colombiano.

Y es que en algún momento, el Nobel de literatura Gabriel García Márquez manifestó que su obra cumbre, ‘Cien años de soledad’, no es otra cosa que un vallenato de 450 páginas; y tuvo razón, pues la historia centrada en los Buendía y su paso generacional por los paisajes mágicos de Macondo son dignos de estar acompañados por una guitarra y guacharaca, como se dio a conocer este género que en sus inicios era simplemente ‘música de vaquería’.

Ese fue precisamente, el otro amor de Gabo: el vallenato. A lo largo de su vida el literato confesó abiertamente su pasión por el género que, con el pasar de los años, adhirió a sus sonidos el acordeón proveniente de Alemania, dándole la estocada que le faltaba a este ritmo para consolidarse tanto en el interior del país como en el resto de Colombia. Incluso, en una entrevista concedida a María Elvira Samper en 1985 -tres años después de recibir el máximo galardón otorgado a un autor-, confesó que sus tres entonaciones preferidas eran ‘Elegía a Jaime Molina’ de Rafael Escalona, ‘La gota fría’ de Emiliano Zuleta, y ‘La diosa coronada’ de Leandro Díaz.

Sin embargo, ‘Gabo’ tenía una selección de vallenatos que fueron su inspiración a la hora de escribir, y como dato coctelero, él nunca reveló cuál fue el escritor o escritora que lo motivara tanto como la música de acordeón; empero, y de acuerdo con los conceptos de varios expertos, figuras como Franz Kafka, Juan Rulfo y otros, dicen que también tuvieron incidencia en su realismo mágico que, por cierto, también tiene como referente al portugués José Saramago.

Incluso, fue tan grande la injerencia del vallenato en su obra, que precisamente, incluyó en el epígrafe de ‘El amor en los tiempos del cólera’ dos versos de una de las canciones emblema de Leandro y que vaticinan, de alguna manera, la intensa historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza:

“En adelanto van estos lugares:

Ya tienen su diosa coronada”.

En la plataforma Spotify, la cadena HJCK realizó un compendio de los 10 vallenatos preferidos por el colombiano nacionalizado también mexicano, donde además de incluir los tres ya mencionados por el autor en su momento, reúne otros temas de Escalona y del padre de Ivo Díaz, quien mantiene vivo el legado del juglar.

La casa en el aire, El testamento, Jaime Molina y La custodia de Badillo fueron algunos éxitos de Escalona que, además de volverse famosos por Gabo, fueron interpretados por Carlos Vives en la serie ‘Escalona’ y que se puede desempolvar en Netflix.

Sielva María, composición de Alejandro Durán, fue tan importante para el Nobel como El mochuelo, éxito conocido por el acordeón de Rafael Ricardo y la voz de Otto Serge.

Continuando con el compilado, Rafael Escalona mandó la parada si se trata de hablar de la influencia vallenata del nacido en Aracataca. La vieja Sara -conocida por la interpretación del desaparecido Jorge Oñate- también fue de sus preferidas. Leandro Díaz hizo un gran aporte con sus dos máximos referentes: Matilde Lina y La diosa coronada, ambas compuestas a amores imposibles en medio de su enamoradiza vida. Finalmente, La gota fría, canción sobre la cual Alberto Salcedo Ramos haría una crónica limpia sobre Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales, se concentra entre la selección del escritor referente por excelencia en Colombia y en muchas partes del mundo por el realismo mágico de gran parte de su legado.

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