Investigación ratifica a las Zonas de Reserva Campesina como opción de ordenamiento territorial

Para los expertos, las Zonas de Reserva Campesina-ZRC- representan una garantía para la protección de sus comunidades en un contexto de violencia y otras problemáticas que se viven en Colombia.

Vereda El Cinco ubicada en la cordillera de la Serranía de Perijá, en la frontera entre Colombia y Venezuela. Foto: Wikimedia Commons/Andres Cuervo
Vereda El Cinco ubicada en la cordillera de la Serranía de Perijá, en la frontera entre Colombia y Venezuela. Foto: Wikimedia Commons/Andres Cuervo

La Universidad Nacional de Colombia-UNAL dio a conocer un informe sobre una investigación realizada en la Serranía del Perijá (Norte del Cesar), “abordada desde la relación de subordinación, dominación y explotación de la ciudad hacia el campo y el sistema económico capitalista en el que predomina la acumulación y la producción sobre otras lógicas de vida”.

La investigación fue dirigida por Rubin Ariel Huffington y codirigida por Carlos Alberto Torres, profesores de la UNAL Sede Bogotá, quienes desarrollaron este trabajo con el apoyo del Grupo de Investigación Espacio, Tiempo y Territorio de la red de investigación Arkebios.

En la región objeto de investigación habitan cerca de 1.090.000 habitantes de comunidades indígenas, campesinos, ganaderos, palmeros y empresas mineras, que conviven en un escenario que ha sido víctima del conflicto armado.

Potencialidades que presentan las Zonas de Reserva Campesina (ZRC)

De acuerdo con la politóloga y candidata a magíster en Ordenamiento Urbano Regional de la UNAL, Carolina Cristancho, uno de los grandes objetivos de su trabajo es identificar oportunidades que han sido invisibilizadas en estos espacios.

La politóloga Cristancho señaló a su vez que, las ZRC representan una garantía para la protección de sus comunidades, en un contexto colombiano en el que estas tienden a desaparecer por violencia, desplazamiento u otras problemáticas. Además se constituyen en una garantía de autonomía territorial, al tiempo que dejan abierta la puerta para recibir apoyo técnico y financiero”.

A su vez, la UNAL recogió que “estas zonas de reserva son una evidencia concreta de la capacidad que tiene el campesinado, pues esta figura jurídica es el resultado de una lucha histórica del movimiento campesino de Colombia para reclamar sus derechos”.

Desde el concepto de ecocreación, parte este análisis que hizo Cristancho, ya que desde ahí, “no se habla producción sino que articula tres aspectos: alternativas al desarrollo, territorialización de esas alternativas y los campesinos como actores centrales.

Reuniones de grupos focales, para indagar sobre una información más específica de la región. Foto: UNAL
Reuniones de grupos focales, para indagar sobre una información más específica de la región. Foto: UNAL

“Intento salirme del molde: en vez de decir que el campo debe sumirse en ese modelo, busco mostrar que, más allá de ser la contraparte de ciudad, el campo es un espacio en el que se proyectan diversas emergencias en términos de territorios que han sido marginados, invisibilizados y explotados, pero que aun así han sobrevivido alternativas al ordenamiento, explicó la politóloga Cristancho.

Porque las ZRC son una garantía para el campesinado

La Universidad Nacional destacó en su informe sobre el estudio en el Cesar que, entre los resultados más relevantes de la investigación, “la politóloga Cristancho resalta el porqué, a pesar de ser una figura jurídica del Estado colombiano, las ZRC se deben ver como una alternativa al ordenamiento”.

La investigación planteó que,una alternativa al ordenamiento tiene que ser ecocreadora, en la medida en que hace una ruptura epistemológica (científica) desde la comunidad, ligada tanto con esa relación entre el ser humano y la naturaleza como con la manera en que el ser humano comprende la realidad en la que vive. Por ejemplo, que al hablar de comunidades no solo sea de las humanas, sino también de las no humanas.

Claves para la reorganización territorial

Así entonces, la investigación difundida por la UNAL, plantea unas claves para que se pueda llevar a cabo dicha reorganización territorial:

1. Un ciclo de educación, investigación y comunicación en el interior de las comunidades, que permiten una sinergia cognitiva (que todos sepan para dónde van y cómo lo van a lograr) y plantear acciones en común.

2. Línea organizacional: partir de la noción de democracia deliberativa y la relación que tiene con el autogobierno de las comunidades.

3. Trabajar los temas de autoproducción, autorregulación, autorreferenciación, autodirección y autogestión como puntos clave para garantizar ese carácter alternativo al ordenamiento.

Propuesta de creación de una frontera de protección de vida

A partir de la investigación realizada en dicha zona de la costa norte colombiana, la institución educativa hizo énfasis en la importancia de establecer una propuesta concreta para los campesinos de esta zona, la cual se traduce en convertir toda la región de la Serranía del Perijá en una frontera de protección de la vida entre ZRC, resguardos indígenas, zonas de reserva forestal y protección de páramos de parques naturales”.

“Se podría decir que esta resume una de las claves de la investigación: buscar puntos de encuentro entre actores que han sido “enemigos”, como los campesinos y ganaderos, para vivir en comunidad. Lo anterior, teniendo en cuenta que esta región se ve afectada por la explotación minera de carbón a cielo abierto y por el crecimiento de la extracción de palma de cera, lo cual tiene un impacto en la disponibilidad de agua, entre otras problemáticas, explicó la institución educativa.

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