Una compañía petrolera colombiana esperó más de tres semanas para actuar en un derrame que contaminó un tramo de 30 kilómetros de río, mató a miles de animales y obligó a docenas de familias a abandonar sus hogares.

El derrame comenzó el pasado 2 de marzo desde el yacimiento petrolífero Lizama 158 en Barrancabermeja, propiedad de la petrolera estatal colombiana Ecopetrol. Entre ese día y el 27 de marzo, aproximadamente 23.100 galones de petróleo crudo se filtraron en el río Magdalena y sus afluentes.

Se estima que alrededor de 2.400 animales murieron y 1.300 fueron rescatados como resultado de la contaminación en el área. Los informes también indican que alrededor de 1.080 árboles también se vieron afectados.

Más de 70 personas fueron reubicadas y varias presentaron problemas de salud como vómitos, mareos y dolores de cabeza.

El lunes pasado, el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayon, dijo que el derrame había sido controlado y que se había desplegado un equipo especializado de los EEUU para sellar la filtración. Se disculpó por el incidente y dijo que Ecopetrol estaba comprometido en tomar las medidas necesarias.

Siguiendo la declaración de Bayon, los lugareños y activistas ambientales en el área dijeron a los periodistas que dos nuevos derrames habían ocurrido cerca de la ubicación del primero. Ecopetrol los negó pero dijo que se había descubierto un nuevo agujero que era parte del primer derrame y que desde entonces ha sido controlado.

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