Por qué los gases de los gatos suelen pasar inadvertidos

Veterinarios explican que los felinos expulsan aire de forma habitual, pero sus hábitos de alimentación y su anatomía hacen que el fenómeno sea menos perceptible

Un gato doméstico atigrado gris y blanco con ojos semicerrados amasa una manta de lana gruesa color crema sobre un sofá en una sala.
Los gatos expulsan gases de forma habitual, aunque su flatulencia suele pasar más inadvertida que la de los perros (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Aunque la flatulencia se asocia con mayor frecuencia a los perros, los especialistas coinciden en que los gatos también expulsan gases de manera habitual, por lo general sin que sus dueños lo noten. La diferencia no está en la ausencia del fenómeno, sino en la forma en que comen, su tamaño y las características de su digestión.

La cuestión volvió a ganar atención a partir de una investigación publicada por Scientific American, que reunió explicaciones de veterinarios y especialistas en salud felina. El punto de partida fue una experiencia doméstica: un gato que emitió un sonido al usar su caja de arena, un episodio poco habitual para una persona que había convivido con felinos durante años.

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Para Nick Cave, veterinario especializado en nutrición animal y autor de trabajos sobre gastroenterología de perros y gatos, no hay dudas sobre el mecanismo. “Los gatos se tiran gases todo el tiempo”, señaló. La mayoría de los mamíferos también lo hacen, además de algunas serpientes y peces.

El aire ingerido y las bacterias explican la flatulencia felina

Un gas intestinal es, en términos simples, el aire que sale por el ano. En los gatos, las principales fuentes son el aire que ingieren al comer o beber y los gases que producen las bacterias presentes en el aparato digestivo.

Parte del aire tragado puede regresar por la boca mediante eructos. El resto continúa su recorrido por el sistema gastrointestinal hasta que se expulsa como flatulencia. La cantidad puede cambiar según la velocidad con la que el animal se alimenta, cuánto mastica y la forma de su hocico.

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Un gato anaranjado bebe de una fuente de agua azul de cerámica junto a un plato con alimento sobre un suelo de madera.
El aire que los gatos ingieren al comer o beber y las bacterias intestinales son las principales fuentes de la flatulencia felina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los hábitos alimentarios de los gatos podrían explicar por qué sus gases pasan más desapercibidos que los de los perros. Cave planteó que los felinos suelen ingerir menos aire porque comen de un modo distinto: mientras muchos canes consumen una gran cantidad de alimento en poco tiempo, los gatos tienden a distribuir sus comidas y a picar durante el día.

Sin embargo, la evidencia científica sobre las diferencias exactas entre especies todavía es limitada. Tampoco existen estudios que hayan cuantificado de manera precisa cuántas veces al día un gato puede expulsar gases.

Las razas de hocico corto pueden tragar más aire

La anatomía también influye. Las razas braquicéfalas, caracterizadas por tener el rostro achatado y un hocico corto, suelen inhalar y tragar más aire durante sus actividades cotidianas. En los perros, ese rasgo está asociado a una mayor tendencia a la flatulencia.

El mismo principio podría aplicarse a felinos como los persas y los himalayos. Eric Dougherty, director médico de The Cat Practice, una clínica veterinaria de Nueva York, explicó a Scientific American que los gatos de hocico corto pueden estar predispuestos a producir más gases por la cantidad de aire que incorporan.

El otro origen está en la fermentación bacteriana que ocurre principalmente en el colon. Allí, los microorganismos descomponen fibras y carbohidratos que no fueron digeridos, un proceso que genera dióxido de carbono e hidrógeno. Otras bacterias procesan proteínas y aminoácidos, con la producción de compuestos que contienen azufre.

Un gato persa color crema yace en el suelo de baldosas rojas, junto a un ventilador, un recipiente con agua y un termómetro blanco.
Los gatos braquicéfalos, como persas e himalayos, pueden tragar más aire por su hocico corto y producir más gases (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los compuestos azufrados son los que suelen dar a los gases su olor más fuerte. Un estudio publicado en 2001, que analizó gases de perros, encontró una relación entre una mayor concentración de sulfuro de hidrógeno y una peor evaluación del olor.

La dieta y algunos medicamentos pueden cambiar el olor

La composición de la microbiota intestinal depende de la dieta, el ambiente y el estado de salud del animal. Por ese motivo, los cambios bruscos de alimento pueden alterar la digestión y provocar un aumento temporal de los gases.

Los medicamentos también pueden incidir. Jennifer Van de Kieft, consultora de comportamiento felino y fundadora de Cat Advocate, relató que detectó un olor intenso en uno de sus gatos luego de que comiera por accidente alimento mezclado con MiraLAX, un laxante destinado a otro felino de la casa.

No todos los episodios requieren atención veterinaria. Dougherty consideró que una flatulencia ocasional no representa una urgencia. Sin embargo, recomendó consultar si se vuelve frecuente o si aparece junto con otros cambios en el comportamiento, el apetito o las heces.

Los gases persistentes pueden advertir un problema de salud

Un gato de pelaje pardo y gris yace sobre una manta doblada encima de una mesa de madera.
La flatulencia frecuente o con cambios en el apetito, el comportamiento o las heces requiere una consulta veterinaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

La flatulencia excesiva en gatos puede estar relacionada con parásitos, inflamaciones intestinales u otros trastornos digestivos. Por eso, los especialistas aconsejan no normalizar un cambio repentino si el animal empieza a expulsar gases todos los días o si el olor resulta inusualmente fuerte.

La evaluación veterinaria permite descartar intolerancias alimentarias, problemas en la absorción de nutrientes o alteraciones de la flora intestinal. En algunos casos, ajustar el alimento o evitar transiciones abruptas entre dietas puede ser suficiente; en otros, será necesario realizar estudios adicionales.

A falta de investigaciones que midan con exactitud la frecuencia y las características de la flatulencia felina, la explicación más aceptada es que los gatos no son ajenos al fenómeno: simplemente suelen hacerlo con más discreción que los perros.

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