
Durante décadas, miles de visitantes caminaron frente a unas paredes grabadas sin saber que allí había imágenes de la Edad de Hielo. Un nuevo estudio identificó 280 motivos de arte rupestre paleolítico en la Cova de la Font Major, en Tarragona, y ubicó al yacimiento entre los mayores conjuntos conocidos de la fachada mediterránea de la península ibérica.
La investigación, publicada en Antiquity, plantea que el hallazgo modifica la visión sobre el noreste de la península ibérica, una región que hasta ahora tenía un registro muy limitado de arte parietal del Paleolítico Superior.
PUBLICIDAD
La Cova de la Font Major, ubicada en L’Espluga de Francolí, recibe visitantes desde hace siglos. A partir de 1957, fue recorrida por turistas, espeleólogos y buscadores de tesoros. Parte de la cavidad se abrió como atracción turística en 1993.
Los especialistas descubrieron los grabados en una zona de paredes formadas por limos arenosos blandos. Es un soporte frágil, que puede dañarse con el roce. Algunas figuras se deterioraron por el contacto de visitantes que desconocían su existencia y dejaron inscripciones modernas sobre las superficies.

“Durante más de seis décadas, miles de visitantes pasaron directamente frente a las superficies grabadas y, en algunos casos, inscribieron nombres y fechas sobre ellas, sin que se reconociera el origen paleolítico de las figuras”, afirmó Josep Maria Vergès, investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA).
PUBLICIDAD
La galería no está abierta al público. El equipo utiliza escáneres y modelos tridimensionales para estudiar las paredes sin tocarlas y preservar los detalles de los surcos.
Los 280 motivos incluyen animales, líneas y signos abstractos
El estudio identificó 280 motivos atribuidos al Paleolítico, entre ellos líneas paralelas, trazos en forma de bucle, símbolos abstractos y representaciones de animales. Hay figuras de équidos, ciervas, bóvidos y un uro, especie antepasada de los bovinos actuales.
La mayor parte de las representaciones se asocia al Paleolítico Superior, y algunas características las vinculan con el Magdaleniense, un período de la prehistoria europea situado hacia el final de la última glaciación. En términos simples, se trata de una etapa en la que grupos de cazadores-recolectores desarrollaron una amplia producción de imágenes en cuevas y refugios rocosos.
PUBLICIDAD

El descubrimiento se anunció por primera vez en 2020, cuando se informó de más de un centenar de grabados. La página de las Coves de l’Espluga menciona actualmente más de 300 motivos. La diferencia responde a que el estudio científico contabiliza 280 representaciones consideradas paleolíticas, mientras que otros registros pueden incluir marcas y figuras de cronologías posteriores.
El hallazgo cambia la imagen arqueológica del noreste ibérico
La península ibérica concentra más de la mitad del arte rupestre conocido del Paleolítico Superior europeo. Sin embargo, la mayor cantidad de conjuntos se concentra en la región franco-cantábrica, entre el norte de España y el sur de Francia.
Hasta ahora, Cataluña apenas contaba con dos representaciones paleolíticas reconocidas. “Hasta ahora, el arte rupestre paleolítico identificado en el noreste de la península ibérica ha sido muy escaso en comparación con el abundante registro de la vecina región franco-cantábrica”, explicó Vergès.
PUBLICIDAD
La cantidad de imágenes halladas en la cueva de Tarragona altera esa distribución. Según Míriam Salas-Altès, coautora del trabajo, cerca del 75% de los conjuntos conocidos entre los Pirineos y Gibraltar tiene cinco o menos figuras de animales, mientras que más del 90% no supera las 20.
“La enorme cantidad de arte descubierto en la Cova de la Font Major es, por lo tanto, particularmente excepcional”, señaló Salas-Altès.
Los investigadores compararon los grabados con el arte de la región franco-cantábrica y detectaron diferencias en las formas de representar animales y signos. A partir de esas particularidades, propusieron que la cueva conserva una tradición gráfica mediterránea distinta.
PUBLICIDAD
La hipótesis apunta a que los grupos humanos que habitaron o circularon por el noreste ibérico desarrollaron formas propias de producir imágenes. “Contrariamente a lo que se creía, el noreste de la península ibérica alberga yacimientos de arte rupestre paleolítico de primer orden”, sostuvo Salas-Altès.
El equipo continuará la documentación digital de las paredes para precisar el inventario, establecer la antigüedad de las figuras y conservar un conjunto que permaneció a la vista durante décadas sin que nadie identificara su origen.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
¿Dormir, pero sin sueños?: qué pasa realmente con el descanso de los animales cuando hibernan
Durante el letargo, el corazón late con extrema lentitud y la temperatura corporal desciende hasta casi los cero grados, un estado que limita funciones cerebrales esenciales y restringe las experiencias oníricas

13 soldados, 23 kilos y 11 horas de combate: el curioso experimento que puso a prueba una armadura de 3.500 años
Un equipo científico reconstruyó con una réplica exacta la panoplia hallada en Dendra y sometió a militares griegos a una extensa jornada bélica inspirada en la Ilíada, con el fin de verificar si esa protección pudo emplearse realmente en los enfrentamientos de la civilización micénica

La NASA probó con éxito un sistema de navegación autónoma para aterrizajes en la Luna y Marte
La agencia aeroespacial estadounidense validó la tecnología mediante un vehículo no tripulado, capaz de generar mapas tridimensionales del terreno en tiempo real con el propósito de esquivar obstáculos geográficos y dirigir el descenso de futuras naves
El telescopio submarino que puso a prueba a Einstein desde el fondo del mar Mediterráneo
A 2.450 metros de profundidad, la instalación científica registró miles de partículas capaces de atravesar la Tierra para examinar si las leyes de la física se mantienen iguales en todas las direcciones del universo

Chernóbil, 40 años después: los perros que sobrevivieron al desastre nuclear son genéticamente distintos, según un estudio
La investigación analizó los genomas de 63 animales y halló variaciones en más de 100 zonas del ADN vinculadas con el cáncer, la reparación celular y la respuesta inmunitaria del organismo




