Descubren 280 grabados paleolíticos en una cueva visitada durante siglos: el hallazgo cambia la historia del arte rupestre ibérico

Un equipo de arqueólogos identificó un conjunto de imágenes de la Edad de Hielo en Tarragona que cuestiona la idea de un noreste peninsular sin grandes yacimientos prehistóricos

La Cova de la Font Major, en Tarragona, conserva uno de los mayores conjuntos de arte rupestre paleolítico de la fachada mediterránea ibérica (Crédito: Josep Maria Vergès Bosch et al., DOI: 10.15184/aqy.2026.10447)
La Cova de la Font Major, en Tarragona, conserva uno de los mayores conjuntos de arte rupestre paleolítico de la fachada mediterránea ibérica (Crédito: Josep Maria Vergès Bosch et al., DOI: 10.15184/aqy.2026.10447)
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Durante décadas, miles de visitantes caminaron frente a unas paredes grabadas sin saber que allí había imágenes de la Edad de Hielo. Un nuevo estudio identificó 280 motivos de arte rupestre paleolítico en la Cova de la Font Major, en Tarragona, y ubicó al yacimiento entre los mayores conjuntos conocidos de la fachada mediterránea de la península ibérica.

La investigación, publicada en Antiquity, plantea que el hallazgo modifica la visión sobre el noreste de la península ibérica, una región que hasta ahora tenía un registro muy limitado de arte parietal del Paleolítico Superior.

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La Cova de la Font Major, ubicada en L’Espluga de Francolí, recibe visitantes desde hace siglos. A partir de 1957, fue recorrida por turistas, espeleólogos y buscadores de tesoros. Parte de la cavidad se abrió como atracción turística en 1993.

Los especialistas descubrieron los grabados en una zona de paredes formadas por limos arenosos blandos. Es un soporte frágil, que puede dañarse con el roce. Algunas figuras se deterioraron por el contacto de visitantes que desconocían su existencia y dejaron inscripciones modernas sobre las superficies.

Un estudio identificó 280 motivos paleolíticos en las paredes de la cueva situada en L’Espluga de Francolí (Crédito: Josep Maria Vergès Bosch et al., DOI: 10.15184/aqy.2026.10447)
Un estudio identificó 280 motivos paleolíticos en las paredes de la cueva situada en L’Espluga de Francolí (Crédito: Josep Maria Vergès Bosch et al., DOI: 10.15184/aqy.2026.10447)

“Durante más de seis décadas, miles de visitantes pasaron directamente frente a las superficies grabadas y, en algunos casos, inscribieron nombres y fechas sobre ellas, sin que se reconociera el origen paleolítico de las figuras”, afirmó Josep Maria Vergès, investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA).

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La galería no está abierta al público. El equipo utiliza escáneres y modelos tridimensionales para estudiar las paredes sin tocarlas y preservar los detalles de los surcos.

Los 280 motivos incluyen animales, líneas y signos abstractos

El estudio identificó 280 motivos atribuidos al Paleolítico, entre ellos líneas paralelas, trazos en forma de bucle, símbolos abstractos y representaciones de animales. Hay figuras de équidos, ciervas, bóvidos y un uro, especie antepasada de los bovinos actuales.

La mayor parte de las representaciones se asocia al Paleolítico Superior, y algunas características las vinculan con el Magdaleniense, un período de la prehistoria europea situado hacia el final de la última glaciación. En términos simples, se trata de una etapa en la que grupos de cazadores-recolectores desarrollaron una amplia producción de imágenes en cuevas y refugios rocosos.

Durante décadas, turistas, espeleólogos y buscadores de tesoros pasaron frente a los grabados sin reconocer su antigüedad (Crédito: Josep Maria Vergès Bosch et al., DOI: 10.15184/aqy.2026.10447)
Durante décadas, turistas, espeleólogos y buscadores de tesoros pasaron frente a los grabados sin reconocer su antigüedad (Crédito: Josep Maria Vergès Bosch et al., DOI: 10.15184/aqy.2026.10447)

El descubrimiento se anunció por primera vez en 2020, cuando se informó de más de un centenar de grabados. La página de las Coves de l’Espluga menciona actualmente más de 300 motivos. La diferencia responde a que el estudio científico contabiliza 280 representaciones consideradas paleolíticas, mientras que otros registros pueden incluir marcas y figuras de cronologías posteriores.

El hallazgo cambia la imagen arqueológica del noreste ibérico

La península ibérica concentra más de la mitad del arte rupestre conocido del Paleolítico Superior europeo. Sin embargo, la mayor cantidad de conjuntos se concentra en la región franco-cantábrica, entre el norte de España y el sur de Francia.

Hasta ahora, Cataluña apenas contaba con dos representaciones paleolíticas reconocidas. “Hasta ahora, el arte rupestre paleolítico identificado en el noreste de la península ibérica ha sido muy escaso en comparación con el abundante registro de la vecina región franco-cantábrica”, explicó Vergès.

La cantidad de imágenes halladas en la cueva de Tarragona altera esa distribución. Según Míriam Salas-Altès, coautora del trabajo, cerca del 75% de los conjuntos conocidos entre los Pirineos y Gibraltar tiene cinco o menos figuras de animales, mientras que más del 90% no supera las 20.

“La enorme cantidad de arte descubierto en la Cova de la Font Major es, por lo tanto, particularmente excepcional”, señaló Salas-Altès.

Los investigadores compararon los grabados con el arte de la región franco-cantábrica y detectaron diferencias en las formas de representar animales y signos. A partir de esas particularidades, propusieron que la cueva conserva una tradición gráfica mediterránea distinta.

La hipótesis apunta a que los grupos humanos que habitaron o circularon por el noreste ibérico desarrollaron formas propias de producir imágenes. “Contrariamente a lo que se creía, el noreste de la península ibérica alberga yacimientos de arte rupestre paleolítico de primer orden”, sostuvo Salas-Altès.

El equipo continuará la documentación digital de las paredes para precisar el inventario, establecer la antigüedad de las figuras y conservar un conjunto que permaneció a la vista durante décadas sin que nadie identificara su origen.

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