
Para muchos animales, el invierno supone una prueba de supervivencia que obliga a reducir el gasto de energía al mínimo. En ese estado, conocido como hibernación, el organismo baja su temperatura, desacelera la respiración y reduce drásticamente su actividad metabólica. Ese apagamiento fisiológico tiene una consecuencia llamativa: los animales que hibernan no sueñan durante los períodos de torpor.
La explicación está en la diferencia entre dormir e hibernar. Aunque desde fuera ambos estados puedan parecer similares (un animal inmóvil durante horas o días), el sueño mantiene una actividad cerebral que la hibernación restringe de manera extrema. Según Science Focus, esa reducción impide la actividad neuronal necesaria para que se produzcan los sueños.
PUBLICIDAD
El sueño conserva una actividad cerebral que el torpor limita
Dormir es un proceso biológico activo. Durante el descanso convencional, el cerebro atraviesa distintas fases y coordina funciones esenciales para el cuerpo, como la recuperación de tejidos, la regulación hormonal y la consolidación de ciertos recuerdos.
Una de esas fases es el sueño de movimientos oculares rápidos, conocido por sus siglas en inglés como REM. Es el período asociado de forma más directa con los sueños, aunque la actividad mental puede presentarse en otras etapas del descanso. En REM, el cerebro mantiene una actividad elevada y los ojos se desplazan rápidamente bajo los párpados cerrados.
La hibernación funciona de otra forma. Los animales no entran en una versión prolongada del sueño diario, sino en un estado de torpor que les permite sobrevivir cuando el alimento escasea y las temperaturas bajan. Durante ese período, el organismo prioriza el ahorro energético por encima de las funciones habituales.
PUBLICIDAD

El metabolismo puede caer hasta el 5% de su nivel normal
Los cambios corporales de un hibernador son profundos. La frecuencia respiratoria disminuye, el corazón late con lentitud y la temperatura corporal desciende de forma marcada. Britannica señala que, en los llamados hibernadores verdaderos, la temperatura puede acercarse a los 0°C.
La reducción del metabolismo puede llegar a cerca del 5% de los niveles habituales, de acuerdo con Science Focus. En esas condiciones, la actividad cerebral resulta demasiado baja para sostener las dinámicas propias de la fase REM y de los sueños.
Un animal en hibernación puede dar la impresión de estar muerto. Su respiración se limita a unos pocos movimientos por minuto y los latidos pueden ser casi imperceptibles. Si se lo expone a un ambiente moderadamente cálido, recupera de manera gradual su temperatura y su estado de alerta, un proceso que puede requerir más de una hora.
PUBLICIDAD
Los verdaderos hibernadores no incluyen a todos los animales de madriguera
El uso cotidiano de la palabra hibernación suele abarcar distintas formas de inactividad invernal, pero la clasificación biológica establece diferencias. Los osos, por ejemplo, pasan gran parte del invierno en sus refugios y reducen sus movimientos, aunque su temperatura corporal no desciende tanto como la de los hibernadores estrictos.
Además, los osos pueden despertarse con relativa facilidad. Por esa razón, no suelen considerarse hibernadores verdaderos en el mismo sentido que los murciélagos, los erizos, las marmotas y varias especies de ardillas terrestres.

Entre los mamíferos, los hibernadores estrictos se encuentran principalmente en los murciélagos, los erizos y otros insectívoros, además de los roedores. Para atravesar el invierno, dependen de una combinación de grasa corporal acumulada, reservas de comida (en especial entre los roedores) y refugios protegidos.
PUBLICIDAD
El torpor no siempre transcurre de manera continua
La hibernación tampoco implica permanecer inmóvil durante toda la estación fría. A intervalos de varias semanas, algunos animales elevan su temperatura corporal y salen temporalmente del torpor. En esos despertares pueden moverse, alimentarse y luego regresar a su estado de baja actividad.
Esos períodos resultan relevantes porque permiten recuperar algunas funciones fisiológicas que quedan limitadas durante el letargo. Sin embargo, no equivalen a una rutina normal de sueño y vigilia. El patrón depende de cada especie, de las reservas energéticas disponibles y de las condiciones ambientales.
En regiones desérticas, algunas especies utilizan una estrategia comparable durante los meses de calor intenso y sequía. Ese estado se denomina estivación y, al igual que la hibernación, reduce la actividad metabólica para atravesar una etapa desfavorable.
PUBLICIDAD
El lémur enano de cola gruesa es la excepción entre los primates

Existe, sin embargo, una excepción documentada: el lémur enano de cola gruesa, originario de Madagascar. Esta especie es el único primate conocido que hiberna y, durante ese proceso, los científicos han observado períodos de sueño REM.
El caso del lémur muestra que la frontera entre hibernación y sueño puede tener matices según la especie. Mientras la mayoría de los animales reduce su actividad cerebral a niveles incompatibles con los sueños, este primate conserva episodios de la fase vinculada con esa experiencia mental.
La observación abre preguntas sobre la función del sueño REM y sobre cómo distintos cerebros administran la energía en condiciones extremas. Por ahora, la regla general se mantiene: para la mayoría de los hibernadores, el invierno transcurre en un torpor profundo, con muy poca actividad cerebral y sin sueños.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Chernóbil, 40 años después: los perros que sobrevivieron al desastre nuclear son genéticamente distintos, según un estudio
La investigación analizó los genomas de 63 animales y halló variaciones en más de 100 zonas del ADN vinculadas con el cáncer, la reparación celular y la respuesta inmunitaria del organismo

Dientes de un cementerio inglés sugieren que el clima contribuyó a enfermar a los niños durante la Revolución Industrial
Un estudio liderado por la Universidad de Durham analizó piezas dentales de Coach Lane y halló que los choques climáticos naturales pudieron agravar la deficiencia de vitamina D en la infancia durante los siglos XVIII y XIX

Arte de la Edad de Hielo a plena vista: descubren 280 grabados paleolíticos en una cueva turística de Cataluña
Un equipo de arqueólogos identificó el tercer conjunto parietal más grande de la fachada mediterránea ibérica en una caverna frecuentada por miles de personas durante más de seis décadas

Después de las expediciones científicas marinas, el CONICET transmitirá una expedición arqueológica en vivo
Los investigadores Aylén Capparelli y Guillermina Couso adelantaron en Infobae a las nueve que participarán de una expedición al Shincal de Quimivil, en Catamarca. Mostrarán una excavación arqueológica en tiempo real

Cómo es el zetaverso y por qué una teoría de partículas diminutas tardó más de 40 años en confirmarse
Un equipo de la Universidad de Cambridge obtuvo los primeros indicios de una desintegración subatómica buscada desde 1984. El resultado del experimento LHCb, presentado en el CERN, podría ayudar a investigar qué se esconde a distancias miles de billones de veces más pequeñas que un cabello humano




