Enjambre sísmico: qué es, cómo se origina y en qué se diferencia de un terremoto

Mientras Sudamérica enfrenta una ola de movimientos telúricos, una serie de temblores concentrados en poco tiempo sacudió la provincia de Granada en España. De qué se trata

Pantalla que muestra un mapa geológico con puntos de colores junto a monitores con ondas de sismógrafos en una oficina.
Un enjambre sísmico reúne varios terremotos en una misma zona y en un período corto sin un sismo principal dominante. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En medio de la ola de movimientos telúricos que sacude a buena parte de Sudamérica, el otro lado del Atlántico también experimenta una inusual actividad sísmica. Este viernes, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España reportó más de 70 sismos en Granada y su área metropolitana, la mayoría de baja magnitud, aunque siete de ellos fueron percibidos por la población. Este fenómeno, conocido como enjambre sísmico, se caracteriza por la acumulación de numerosos temblores en una misma región y en un plazo breve, sin la aparición de un terremoto principal que marque la secuencia.

A diferencia del patrón típico de un gran sismo seguido de réplicas, los enjambres sísmicos alteran la rutina con sacudidas intermitentes que pueden extenderse durante horas o días, generando incertidumbre en la población.

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La repetición de estos movimientos, sin un epicentro dominante ni una réplica fuerte, lleva la atención pública a la dinámica interna de la tierra, donde el riesgo inmediato suele ser menor, pero la inquietud social aumenta con cada nuevo temblor.

Enjambre sísmico: en qué se diferencia de un terremoto con réplicas

Según explica el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), un enjambre sísmico ocurre cuando varios terremotos se agrupan en tiempo y lugar, pero ninguno sobresale con claridad como sismo principal. Esa es la diferencia central con la secuencia clásica de un terremoto grande seguido por réplicas.

En un terremoto convencional hay un golpe fuerte y luego una cola de movimientos menores. En un enjambre, en cambio, aparecen muchos temblores de magnitud parecida. A veces son decenas. A veces, cientos. Y en ciertos casos, miles.

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Una mujer observa la pantalla de un ordenador que exhibe un mapa con puntos de colores y un sismograma en la parte inferior.
El USGS explicó que el enjambre sísmico se diferencia del terremoto con réplicas porque concentra temblores de magnitud parecida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El USGS remarca que estos episodios son frecuentes en zonas con actividad hidrotermal o volcánica. Una de las áreas más conocidas mundialmente es el Parque Nacional de Yellowstone, al noroeste de Estados Unidos, donde los enjambres forman parte del comportamiento sísmico habitual de la región.

Tectónicos o magmáticos: los dos grandes tipos de enjambres sísmicos

No existe una única causa para todos los casos. De acuerdo con el USGS, los científicos distinguen al menos dos grandes tipos: los enjambres tectónicos y los enjambres magmáticos.

Los primeros se vinculan con el movimiento y la redistribución de tensiones en fallas geológicas. Esto quiere decir que la corteza terrestre está atravesada por grietas y bloques que empujan entre sí. Cuando varias fracturas pequeñas se activan en cadena, aparece la secuencia de sismos.

Los segundos están asociados al desplazamiento de magma o de fluidos calientes bajo tierra. En este caso, el calor interno del planeta modifica la presión en las rocas y puede disparar una serie de temblores.

Bloque tridimensional de la corteza terrestre con capas rocosas, fallas, puntos luminosos en el centro y ondas circulares concéntricas.
Los enjambres sísmicos son frecuentes en zonas con actividad hidrotermal o volcánica como Yellowstone, según el USGS. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa explicación coincide con investigaciones más recientes. Un estudio publicado en Nature Communications Earth & Environment concluyó que ciertos enjambres sísmicos pueden activarse por la interacción entre fallas y fluidos magmáticos ricos en CO₂ que ascienden desde zonas profundas de la corteza. Estos fluidos pueden abrir fracturas y luego favorecer pequeños deslizamientos en la roca.

Una de las explicaciones más repetidas en la literatura científica reciente tiene que ver con la circulación de fluidos en profundidad. Según un estudio hecho en California, un enjambre prolongado de más de 22.000 pequeños terremotos se habría originado por el ingreso natural de fluidos a un sistema de fallas.

En ese caso, la hipótesis de los investigadores fue que agua o dióxido de carbono líquido alteraron la presión interna de las fracturas rocosas. Esos fluidos actuaron como un factor que facilitó el deslizamiento de pequeñas grietas bajo la superficie.

El geofísico Keith D. Minson de la Universidad de California en Berkeley señaló: “Hay numerosas grietas diminutas que permiten que el fluido circule, lo que provoca estos pequeños temblores”.

Una mujer señala un mapa digital con epicentros mientras un hombre utiliza una computadora portátil en una oficina con pantallas.
Los científicos distinguen enjambres tectónicos vinculados a fallas geológicas y enjambres magmáticos asociados al desplazamiento de magma o fluidos calientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los casos concretos ayudan a bajar la teoría a tierra. Un ejemplo reciente aparece en la provincia de Granada, en el sur de España. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) informó que desde el 14 de agosto de 2026 se registró una serie de 621 terremotos superficiales en el entorno de Alhendín, Gójar y La Zubia, al sur de la ciudad de Granada. Los dos mayores alcanzaron magnitud 4,8 y fueron sentidos en más de 500 localidades. El organismo recibió más de 17.000 cuestionarios de percepción ciudadana.

El caso muestra cómo un enjambre sísmico puede combinar muchos movimientos pequeños con algunos temblores moderados y muy superficiales, lo que aumenta la percepción del sacudón y puede causar daños no estructurales aún sin tratarse de un gran terremoto.

Un enjambre sísmico no suele anunciar un gran terremoto

La pregunta más común aparece casi de inmediato cada vez que se registra una secuencia de temblores: ¿viene uno más fuerte?

La respuesta de los especialistas suele ser prudente. Puede haber excepciones, pero la evidencia general indica que un enjambre sísmico no implica automáticamente que se acerca un gran terremoto.

Vista aérea de la costa peruana al atardecer con líneas luminosas rojas y naranjas que se extienden sobre el mar hacia el horizonte.
Una investigación en California atribuyó un enjambre sísmico de más de 22.000 pequeños terremotos al ingreso natural de fluidos en un sistema de fallas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El USGS y los expertos coinciden en ese punto. “Probablemente la gente no debería preocuparse”, afirma Keith D. Minson. Y agrega: “Esta zona ya ha tenido enjambres antes sin consecuencias graves”. Por su parte, el sismólogo Bruce Bürgmann, de Berkeley, explicó que “por lo general, estos grupos aparecen y luego se disipan en unas semanas”. Eso no significa que deban ignorarse. Significa otra cosa: requieren monitoreo, análisis y seguimiento, pero no una lectura automática de desastre inminente.

La secuencia puede ser inquietante para quienes la sienten, pero para la ciencia también funciona como una ventana al subsuelo. Cada pequeño temblor aporta datos sobre cómo se mueve la corteza terrestre y sobre los mecanismos que disparan estos episodios. Por eso los enjambres no solo se registran: se observan con detalle, porque en esa repetición de sacudidas pequeñas los geólogos leen señales que el terreno deja a la vista solo por unos días, unas semanas o, a veces, varios meses.

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