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Martín, biólogo: “Si haces té de manzanilla, guarda un saquito para cultivarla en casa”

El experto cuenta en un vídeo de su canal de YouTube @MiradasBiologicas cómo sacarle el máximo partido a este tipo de semillas y cuándo se pueden cosechar

Martín, biólogo: “Si haces té de manzanilla, guarda un saquito para cultivarla en casa”. (@MiradasBiologicas/YouTube)
Martín, biólogo: “Si haces té de manzanilla, guarda un saquito para cultivarla en casa”. (@MiradasBiologicas/YouTube)
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Cada vez resulta más frecuente que familias y aficionados a la jardinería opten por iniciar cultivos caseros en balcones, terrazas y pequeños jardines. El interés por producir alimentos y hierbas medicinales en el propio hogar crece año tras año, impulsado por la búsqueda de hábitos más sostenibles y el deseo de consumir productos frescos y naturales.

Así, la manzanilla, una de las infusiones más consumidas en los hogares, también se posiciona como una opción de cultivo sencillo y accesible para quienes buscan incorporar plantas medicinales en su jardín o huerta. La siembra de estas semillas a partir de los saquitos de té o flores secas permite obtener una planta resistente y productiva durante varios meses.

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Como explica Martín, biólogo especializado, en uno de los videos para su canal de YouTube @MiradasBiologicas, el proceso de germinación de la manzanilla puede realizarse en casa con recursos simples y accesibles, si se siguen unos sencillos pasos.

Cómo cultivar el té de manzanilla en casa

El procedimiento para iniciar el cultivo de manzanilla comienza con la recolección de semillas. “Conviene reservar semillas frescas al finalizar la temporada y elegir productos con fecha de vencimiento prolongada para mejorar el poder germinativo. Si se opta por flores secas, es recomendable desmenuzarlas con los dedos para separar completamente las semillas, que resultan de tamaño muy pequeño y requieren un manejo delicado”, expone Martín.

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Recipiente de plástico (tipo garrafa de 5L), partido a la mitad y poniendo el tapón.
Recipiente de plástico (tipo garrafa de 5L), partido a la mitad y poniendo el tapón. (@MiradasBiologicas/YouTube)

La siembra de manzanilla puede realizarse de dos maneras principales: directamente sobre la tierra en primavera o verano, cuando suben las temperaturas, o en almácigos a finales del invierno, protegidos dentro del hogar. Martín señala que la clave reside en que la tierra esté humedecida desde el primer momento. “Para que conserve la humedad lo vamos a dejar tapado y, si usamos una bandeja, podemos cubrirla con alguna bolsa”, aconseja.

A partir de este momento, las semillas, que se distribuyen superficialmente, sin cubrirlas, requieren luz directa. “Ahora vamos a dejar el almácigo en un lugar iluminado y tapado durante los primeros días para que las semillas mantengan la humedad hasta que empiecen a germinar”, cuenta. Aunque quizá puede resultar contradictorio cubrirlas y a la vez que le den los rayos solares, la solución que encuentra Martín en su vídeo es taparlas con un recipiente de plástico (tipo garrafa de 5L), partido a la mitad y poniendo el tapón.

Otra de las situaciones que pueden ocurrir durante el proceso es la proliferación de microorganismos. “Si durante los primeros días empiezan a crecer hongos, no te preocupes, esto es totalmente normal, porque desde el momento en el que hacemos la siembra del contenido del saquito de té, también van a estar pasando junto con las semillas restos de pétalos, de ramitas y todo esto va a funcionar como alimento para todo este tipo de hongos”, explica el biólogo. Por lo tanto, en este momento “es mejor abrir todos los almácigos para aumentar la ventilación”, recomienda Martín.

Cuándo se pueden cosechar las semillas

Cuando las plantas alcanzan una altura de entre cuatro y cinco centímetros, se realiza el primer trasplante a una maceta de mayor tamaño o directamente a la huerta. La manzanilla demanda abundante luz y al menos seis horas diarias de exposición solar para desarrollarse con vigor. En lugares que se caracterizan por temperaturas elevadas o sol intenso, conviene ubicar los cultivos en espacios que reciban sol por la mañana y sombra parcial durante el mediodía, para evitar daños en las hojas y flores.

planta de manzanilla
Flores de manzanilla. (Archivo Infobae)

El suelo ideal para la manzanilla es suelto y con buen drenaje, ya que el encharcamiento puede afectar tanto la raíz como la floración. La cosecha comienza entre ocho y diez semanas después de la siembra, momento en el cual las flores presentan el centro amarillo perfectamente visible y los pétalos blancos en óptimas condiciones. “La recolección frecuente prolonga el ciclo de floración y favorece una mayor producción de cabezas florales a lo largo de la temporada”, informa el biólogo.

Una vez recolectadas, las flores deben secarse en un lugar ventilado y a la sombra, preferentemente sobre una tela, para conservar sus propiedades y aroma. El almacenamiento adecuado garantiza que la manzanilla conserve su calidad para futuras infusiones y siembras.

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