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Día Internacional de los Asteroides: cuáles son los de mayor riesgo para la Tierra

Cada 30 de junio, la comunidad científica y organismos internacionales refuerzan la importancia de vigilar estos cuerpos celestes que cruzan la órbita de nuestro planeta, mientras se desarrollan estrategias de prevención y estudio de objetos que podrían representar un riesgo significativo para la humanidad

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El sistema Sentry de la NASA monitorea miles de asteroides y cometas, evaluando constantemente sus órbitas con los datos más recientes (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El 30 de junio se conmemora el Día Internacional de los Asteroides, una fecha establecida por la Asamblea General de la ONU para recordar el impacto de Tunguska en 1908 y para sensibilizar sobre el peligro que representan los asteroides y cometas cercanos a la Tierra. Este día busca promover la divulgación de los riesgos y las medidas de respuesta global ante la eventual amenaza de un impacto.

La Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas destaca que los objetos próximos a la Tierra (NEOs, por su sigla en inglés) pueden provocar catástrofes y que abordar esta amenaza requiere cooperación internacional. El impacto de Tunguska y el evento de Chelyabinsk en 2013 ponen en evidencia que el riesgo es real y que el monitoreo constante resulta crucial para la seguridad del planeta. Diversos organismos se dedican a estudiar, monitorear y preparar respuestas ante estos cuerpos celestes.

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Cómo se calcula el riesgo de impacto de un asteroide

El cálculo del riesgo de impacto de un asteroide se basa en el análisis de sus posibles trayectorias y de la probabilidad de que alguna de ellas cruce la órbita de la Tierra. El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA (CNEOS) utiliza herramientas como el sistema Sentry, que monitorea miles de asteroides y cometas, evaluando constantemente sus órbitas con los datos más recientes. Debido a que las observaciones pueden tener pequeñas imprecisiones, los científicos analizan un rango de órbitas posibles para cada objeto.

Infografía con la Tierra y asteroides, ilustrando monitoreo, probabilidad de impacto, sistemas automáticos, escala de Palermo y escala de Torino, y vigilancia.

Los científicos utilizan dos escalas principales: la escala de Palermo y la escala de Torino. La escala de Palermo sirve para comparar el peligro de un asteroide específico con el riesgo natural que ya existe de que objetos de ese tamaño impacten la Tierra. Cuando da un número negativo, significa que ese asteroide es menos peligroso que el riesgo promedio que enfrentamos todos los días sólo por tener muchos asteroides en el espacio. Aunque el riesgo sea bajo, los expertos igual siguen observando a ese objeto para detectar cualquier cambio.

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La escala de Torino ayuda a que cualquier persona pueda entender cuán peligroso puede ser un posible impacto. Es una escala sencilla, que va del 0 al 10: el 0 significa que no hay peligro, mientras que el 10 indica un evento catastrófico a nivel mundial. Así, los especialistas pueden informar con claridad y tomar decisiones sobre qué asteroides necesitan mayor vigilancia y si es necesario preparar medidas de defensa.

Por otro lado, la probabilidad de impacto es un cálculo que indica cuán posible es que un asteroide choque con la Tierra en el futuro. Esta cifra surge del análisis de miles de trayectorias posibles para cada objeto, teniendo en cuenta las pequeñas variaciones en su órbita.

Un porcentaje bajo, como el de la mayoría de los asteroides vigilados, significa que el riesgo de colisión es muy pequeño, aunque nunca se descarta por completo. A diferencia de la probabilidad, la escala de Palermo y la escala de Torino no solo consideran esa posibilidad de impacto, sino que también tienen en cuenta las consecuencias que tendría ese choque y cómo se compara con el riesgo natural de impactos similares.

Los asteroides más peligrosos para la Tierra

29075 (1950 DA): el asteroide con mayor potencial destructivo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La probabilidad de impacto surge del análisis de miles de trayectorias y pequeñas variaciones en la órbita de cada asteroide (Imagen Ilustrativa Infobae)

El asteroide 29075 (1950 DA) se considera el más peligroso entre los conocidos hasta la fecha. Este asteroide tiene un tamaño aproximado de 1,3 kilómetros de diámetro, lo que equivale a unas 13 cuadras, y una masa de 2 billones de kilogramos. Los científicos calculan que existe una probabilidad de 1 en 2.600 de que impacte la Tierra en el año 2880. Aunque parece una posibilidad muy baja, en términos astronómicos resulta importante porque incluye todas las trayectorias posibles conocidas hasta ahora.

Si este asteroide llegara a chocar contra nuestro planeta, liberaría una energía estimada en 75.000 megatones, una cantidad suficiente para causar daños en todo un continente. Para comparar riesgos, se utiliza la escala de Palermo, que mide la posibilidad y el impacto de estos eventos. En el caso de 1950 DA, el valor es de -0,93, lo que indica que el peligro es bajo en relación con otros posibles impactos naturales, pero sigue siendo relevante debido a su gran tamaño y masa.

Bennu: más pequeño, pero con múltiples oportunidades de impacto

El asteroide 101955 Bennu captó la atención internacional por la cantidad de oportunidades de impacto identificadas entre los años 2178 y 2290. Tiene un diámetro medio de 490 metros y una masa de 74.000 millones de kilogramos. La probabilidad de que impacte la Tierra en los próximos siglos es de 1 entre 1.800. Si ese impacto llegara a ocurrir, la energía liberada alcanzaría los 1.400 megatones, lo que tendría consecuencias significativas en una región amplia del planeta de varios cientos de kilómetros.

Un estudio en Science Advances estima que un impacto tipo Bennu reduciría la temperatura global 4 °C y las lluvias un 15% (NASA/Goddard/University of Arizona/Handout via REUTERS)
Un estudio en Science Advances estima que un impacto tipo Bennu reduciría la temperatura global 4 °C y las lluvias un 15% (NASA/Goddard/University of Arizona/Handout via REUTERS)

Un estudio publicado en la revista Science Advances concluyó que un impacto de un asteroide del tamaño de Bennu podría provocar una caída global de la temperatura de hasta 4 °C y reducir las lluvias un 15%. Según los autores, estas condiciones generarían un “invierno de impacto” que afectaría la agricultura y los ecosistemas durante varios años. Además, la producción de plantas y fitoplancton caería hasta un 36% y 25% respectivamente, lo que pondría en riesgo la seguridad alimentaria mundial. El trabajo advierte que, aun sin causar una extinción masiva, un evento de este tipo podría tener consecuencias graves para la vida en el planeta.

La importancia de Bennu no se limita a su riesgo: este asteroide es uno de los más estudiados por la ciencia. La misión OSIRIS-REx de la NASA viajó hasta Bennu, tomó muestras de su superficie y las trajo de regreso a la Tierra en 2023. Los análisis de estas rocas revelaron la presencia de compuestos orgánicos, es decir, sustancias que contienen carbono y que son fundamentales para la vida. Además, se encontraron partículas que podrían ayudar a entender cómo se formó el sistema solar y cómo surgieron los ingredientes esenciales para la vida en nuestro planeta, según los informes de la NASA.

2008 JL3: un riesgo bajo, pero persistente

El asteroide 2008 JL3 presentó 44 oportunidades de impacto posibles entre 2027 y 2122. Su diámetro es de 29 metros y su masa estimada alcanza 34 millones de kilogramos. La energía que podría liberar en caso de impacto se calcula en 0,78 megatones.

Imagen de un cometa pasando cerca de la Tierra, resaltando su estela luminosa. Otras opciones: evento cósmico, fenómeno astronómico, objeto espacial. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El asteroide 2008 JL3 podría destruir una ciudad si impactara, su energía sería de 0,78 megatones, con la próxima oportunidad en mayo de 2027 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un impacto de este tipo no produciría daños globales, pero sí podría destruir una ciudad o causar una explosión importante en la atmósfera, similar a lo ocurrido en Chelyabinsk en 2013. Además, podría provocar daños materiales, lesiones por la onda expansiva y rotura de vidrios en un área urbana cercana al lugar del impacto.

De todas las posibles trayectorias calculadas por el sistema Sentry del CNEOS, la más cercana se produciría el 1 de mayo de 2027. Sin embargo, tiene una probabilidad de impacto de 1 en 5.900 y, según la escala de Palermo, el riesgo de este objeto se considera bajo y no provoca alarma entre los científicos.

2000 SG344: un asteroide pequeño con numerosas trayectorias posibles

El asteroide 2000 SG344 es otro ejemplo de objeto que, pese a su tamaño modesto, mantiene una vigilancia intensa. Tiene un diámetro de 37 metros y una masa de 70 millones de kilogramos, con 300 trayectorias de impacto posibles identificadas entre 2069 y 2122.

Imagen de un cometa pasando cerca de la Tierra, resaltando su estela luminosa. Otras opciones: evento cósmico, fenómeno astronómico, objeto espacial. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El 30 de junio es el Día Internacional de los Asteroides, fecha designada por la ONU para concientizar sobre el peligro de objetos cercanos a la Tierra (Imagen Ilustrativa Infobae)

La probabilidad acumulada de impacto es de 1 en 370. Pero, el valor máximo en la escala de Palermo es de -3,11, lo que lo mantiene en un rango de riesgo bajo. La energía potencial de impacto se estima en 1 megatón.

2010 RF12: el caso con la mayor probabilidad estimada

El asteroide 2010 RF12 es uno de los pocos que presenta una probabilidad de impacto relativamente alta para el año 2095: un 10%. Sin embargo, su tamaño es mucho menor: solo 7 metros de diámetro y una masa de 480.000 kilogramos.

En caso de impacto, la energía liberada sería de apenas 0,0086 megatones, suficiente para producir un efecto similar al de una bomba pequeña, pero sin consecuencias globales. El valor máximo en la escala de Palermo es de -2,97.

Las misión DART: defensa y exploración

La misión DART de la NASA demostró que es posible desviar un asteroide, modificando la órbita de Dimorphos mediante impacto directo (ASI/NASA/Handout via REUTERS)
La misión DART de la NASA demostró que es posible desviar un asteroide, modificando la órbita de Dimorphos mediante impacto directo (ASI/NASA/Handout via REUTERS)

La misión DART (Double Asteroid Redirection Test), llevada a cabo por la NASA, fue la primera prueba real de una técnica de defensa planetaria. El objetivo principal consistió en desviar la trayectoria de un asteroide mediante el impacto directo de una nave espacial.

En septiembre de 2022, la nave DART chocó intencionalmente contra Dimorphos, una pequeña luna del asteroide Didymos, para comprobar si era posible modificar su órbita. Este experimento demostró que, con suficiente tiempo y tecnología, la humanidad puede cambiar el rumbo de un objeto potencialmente peligroso y reducir el riesgo de impacto.

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