
Los orangutanes no solo eligen qué comer para alimentarse. Un estudio basado en dos décadas de observaciones en los bosques de Borneo reveló que estos grandes simios seleccionan determinadas plantas con propiedades medicinales y las consumen en combinaciones específicas.
De acuerdo con un informe de Science Focus, este comportamiento podría ayudarles a combatir infecciones, reducir la inflamación y favorecer la cicatrización de heridas.
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La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Exeter y publicada en la revista Scientific Reports, analizó miles de registros sobre la dieta de orangutanes salvajes en un bosque pantanoso de turba de Sebangau, en Kalimantan Central, Indonesia.

Los resultados respaldan la hipótesis de que estos primates incorporan recursos vegetales con fines terapéuticos, una conducta que ya se documentó en otras especies de grandes simios.
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Dos décadas de observaciones en la selva
El trabajo utilizó información recopilada durante 20 años para estudiar los patrones de alimentación de los orangutanes de Borneo (Pongo pygmaeus). En lugar de evaluar únicamente qué especies vegetales consumían, los investigadores examinaron si existían combinaciones repetidas de plantas con propiedades medicinales conocidas.
Los análisis identificaron asociaciones alimentarias que aparecían con una frecuencia superior a la esperada por azar. Entre ellas figuraban especies vegetales que contienen compuestos relacionados con efectos antimicrobianos, antiinflamatorios y cicatrizantes, según la evidencia etnomedicinal y farmacológica disponible.
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De acuerdo con el estudio citado y analizado por Science Focus, estos resultados son compatibles con la denominada hipótesis de combinación de recursos automedicados (SMRCH, por sus siglas en inglés), un modelo que propone que los animales pueden combinar deliberadamente distintos recursos terapéuticos cuando presentan algún problema de salud.
Un comportamiento que va más allá de la nutrición
La investigación no plantea que los orangutanes realicen un diagnóstico consciente comparable al de los seres humanos. Sin embargo, los patrones registrados sugieren una selección de plantas que no responde únicamente a necesidades alimentarias.
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“En esta etapa, no podemos afirmar que los orangutanes se estén ‘diagnosticando’ conscientemente de la misma manera que lo harían los humanos”, afirmó Georgia Allen, autora principal del estudio durante su maestría en Conservación y Biodiversidad en la Universidad de Exeter, en declaraciones difundidas por Science Focus.
La investigadora añadió que “nuestros hallazgos sugieren que consumen selectivamente ciertas plantas con propiedades medicinales de maneras que van más allá de la simple nutrición”.
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Los autores también observaron que muchas de las especies vegetales implicadas no constituyen una parte importante de la dieta habitual de estos primates. Esa característica fortalece la posibilidad de que su consumo responda a beneficios específicos y no a una fuente cotidiana de alimento.
Similitudes con otros grandes simios
La automedicación ya se registró anteriormente en otras especies de primates. Los investigadores recordaron que los chimpancés ingieren determinadas plantas para reducir infecciones provocadas por parásitos internos. Conductas comparables también se describieron en bonobos, gorilas y gibones.
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El estudio amplía ese conjunto de evidencias al incorporar datos de orangutanes salvajes de Borneo y ofrecer un marco comparativo para comprender mejor el uso de recursos vegetales con posibles fines medicinales entre los grandes simios.

Los investigadores señalaron que identificar este tipo de conductas representa un desafío científico, ya que requiere observaciones prolongadas en condiciones naturales, seguimiento intensivo del estado de salud de los animales y análisis farmacológicos de las especies vegetales involucradas.
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El valor del conocimiento indígena
Otro aspecto destacado por la investigación es la coincidencia entre varias de las plantas consumidas por los orangutanes y aquellas utilizadas con fines medicinales por comunidades indígenas de la región.
El trabajo, dirigido por Allen bajo la supervisión de la Dra. Kimberley Hockings y con el apoyo de la Dra. Elodie Freymann, indicó que esta relación refuerza la importancia de conservar los conocimientos tradicionales vinculados con la biodiversidad local.
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Según el estudio publicado en Scientific Reports, los análisis identificaron combinaciones no aleatorias de especies vegetales con propiedades etnomedicinales y farmacológicas documentadas.
Los investigadores señalaron que estos resultados respaldan la utilidad de la hipótesis SMRCH como herramienta para detectar posibles comportamientos de automedicación en orangutanes y otros grandes simios, además de subrayar la relevancia del conocimiento indígena para la investigación en salud y la conservación de la biodiversidad.
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