Los primeros síntomas del Parkinson que casi nadie advierte: 10 señales para detectarlo de manera temprana

Un temblor no es siempre el primer signo de esta enfermedad neurodegenerativa. Antes de que la afección muestre sus manifestaciones clásicas, el cuerpo puede enviar advertencias sutiles, y reconocerlas es clave para un abordaje prematuro

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El Parkinson es la segunda
El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente a nivel global, después del Alzheimer (Freepik)

La primera señal de alerta del Parkinson que quizás nadie detecte puede estar en los detalles más cotidianos.

En todo el mundo, casi 12 millones de personas vivían con Parkinson en 2021, según las últimas cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la cifra podría superar los 25 millones en 2050. La enfermedad, que afecta principalmente a adultos mayores, progresa de forma lenta y se manifiesta cuando ya se perdieron cerca del 80% de las neuronas productoras de dopamina, el neurotransmisor esencial para el control del movimiento y otras funciones corporales.

Detectar el Parkinson en sus primeras etapas es fundamental para preservar la calidad de vida. “Existe mucha evidencia que sugiere que cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados”, señaló a The Telegraph el doctor Robin Fackrell, especialista en geriatría y medicina general del Hospital Sulis de Bath.

¿Por qué el Parkinson puede pasar inadvertido en sus primeras etapas?

La enfermedad de Parkinson afecta
La enfermedad de Parkinson afecta a casi 12 millones de personas en el mundo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (Freepik)

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa de evolución silenciosa. Durante años, la destrucción progresiva de las neuronas dopaminérgicas ocurre sin que la persona experimente los síntomas clásicos, como temblores o rigidez. “Ahora estamos creciendo como enfermedad neurodegenerativa más rápido que la enfermedad de Alzheimer; eso debería captar la atención de todos”, afirmó el neurólogo Michael Okun, director de la Fundación de Parkinson de Estados Unidos.

La fisiopatología es compleja y no se limita al cerebro. “La vemos en el intestino. La vemos en la piel. La vemos en múltiples órganos”, explicó Okun. El doctor Fackrell detalló que factores como los alimentos ultraprocesados, el uso de antibióticos y el estrés pueden alterar el equilibrio del microbioma intestinal. Este desequilibrio promueve la inflamación, que puede alcanzar el cerebro a través del nervio vago y contribuir a la muerte neuronal.

La consecuencia es que los síntomas motores solo aparecen cuando la dopamina ya cayó drásticamente, y para entonces, otros signos estuvieron presentes durante años.

Las señales iniciales menos conocidas del Parkinson

Las alteraciones en el sueño
Las alteraciones en el sueño REM, con movimientos o vocalizaciones durante la noche, pueden anticipar la aparición de la enfermedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque el temblor es el síntoma más asociado al Parkinson, solo el 70% de los pacientes lo experimenta. Existen más de 40 síntomas posibles, muchos de los cuales pueden surgir hasta una década antes del diagnóstico. Según coinciden los especialistas, estos son algunos de los signos de alerta temprana que suelen pasar inadvertidos:

  1. Pérdida o disminución del olfato (anosmia): “Si les preguntamos a las personas con Parkinson sobre su sentido del olfato, suelen decir que empezó a disminuir 15 o 20 años antes del diagnóstico”, indicó Fackrell. La formación de cuerpos de Lewy en el cerebro afecta la capacidad de percibir aromas comunes, aunque este síntoma puede tener otras causas.
  2. Estreñimiento persistente: Alrededor del 90% de quienes padecen Parkinson presenta estreñimiento, relacionado con la alteración del microbioma y el descenso de dopamina intestinal.
  3. Cambios en la escritura (micrografía): La letra pequeña y apretada, o que se desvanece al final de una oración, puede ser uno de los primeros signos observables. Shipton, por ejemplo, lo notó al escribir postales navideñas, un detalle que la llevó a la consulta médica.
  4. Ansiedad y depresión: La disminución de dopamina impacta en el ánimo y puede manifestarse como ansiedad anticipatoria y depresión, incluso en personas con antecedentes de seguridad y resiliencia.
  5. Trastorno de conducta del sueño REM: Representar sueños, moverse o hablar dormido son indicadores robustos de riesgo, especialmente si se combinan con otros síntomas. “Si empiezas a representar tus sueños en la mediana edad, tienes un 50% de riesgo de desarrollar Parkinson en cinco años”, advierte Fackrell.
  6. Mareos y desmayos: El Parkinson puede alterar el sistema nervioso autónomo y provocar descensos de presión arterial al ponerse de pie, generando mareos o incluso desmayos.
  7. Expresión facial disminuida (hipomimia): La pérdida gradual de la expresión facial suele ser más notada por familiares que por el propio paciente, y puede confundirse con depresión u otras condiciones.
  8. Voz baja o suave: Los músculos respiratorios y laríngeos pierden fuerza, haciendo que la voz se vuelva más tenue o entrecortada.
  9. Rigidez y lentitud en brazos o piernas: La bradicinesia es detectada a menudo por el entorno, que observa cambios en la forma de caminar, balanceo de brazos o zancada.
  10. Cambios posturales (encorvamiento): La postura encorvada o inclinada puede aparecer en fases iniciales y se diferencia de otras causas como lesiones o enfermedades óseas.

¿Cuándo consultar y cómo actuar ante los síntomas tempranos?

El diagnóstico temprano permite iniciar
El diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos que mejoran la calidad de vida y retardan el avance de los síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La aparición de uno solo de estos síntomas rara vez es diagnóstica, pero la acumulación de varios debe motivar una consulta médica. “Un solo síntoma probablemente no sea diagnóstico; es la acumulación de un conjunto de síntomas lo que realmente aumenta el riesgo”, subrayó Fackrell. Los especialistas recomiendan acudir al médico de cabecera ante cualquier signo persistente y considerar la derivación a un neurólogo para una evaluación exhaustiva.

La actuación temprana permite implementar estrategias para preservar la función motora y mejorar la calidad de vida. Según la Fundación de Parkinson de Estados Unidos, el abordaje multidisciplinario —que incluye fisioterapia, terapia ocupacional y apoyo emocional— es esencial en las etapas iniciales.

Contexto global y avances recientes en la investigación del Parkinson

El abordaje multidisciplinario es clave:
El abordaje multidisciplinario es clave: neurólogos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales colaboran en el manejo integral del paciente (Freepik)

El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, solo superada por el Alzheimer. Factores como la edad, el género (mayor prevalencia en hombres) y la exposición a toxinas ambientales —pesticidas, herbicidas, solventes— incrementan el riesgo, tal como destacan informes previos de Infobae.

En los últimos años, la investigación avanzó hacia el estudio de las redes cerebrales. Un equipo internacional liderado por el Laboratorio Changping y la Universidad de Medicina de Washington, junto a instituciones de Estados Unidos y China, evidenció que el Parkinson está vinculado a una hiperconectividad en la red de acción somato-cognitiva (RASG), responsable de coordinar pensamiento y movimiento. Los resultados, publicados en la revista Nature, abren la puerta a terapias personalizadas que buscan restablecer el equilibrio en esta red cerebral.

La doctora Rosana Chehín, investigadora en neurociencias y Parkinson del Conicet en Tucumán, explicó en una nota a Infobae: “La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa causada por la acumulación patológica de α-sinucleína, con inflamación, estrés oxidativo y muerte neuronal progresiva”. Y añadió: “Este nuevo trabajo no actúa sobre esa causa ni demuestra que la enfermedad deje de avanzar. Lo que muestra es una mejora en la forma en que los síntomas se expresan clínicamente”.

Por su parte, la médica neuróloga María Belén Justich, especialista en Parkinson del Hospital Alemán de Buenos Aires, consideró que estos hallazgos “pueden actuar como disparador de nuevos paradigmas, que aún deben estudiarse en profundidad, con grupos más grandes de pacientes, para saber cómo y cuándo podrían modificar el abordaje clínico”.

Estrategias de prevención y recomendaciones de expertos

La actividad física regular contribuye
La actividad física regular contribuye a preservar la función motora y puede retrasar la progresión de los síntomas en personas con Parkinson, según especialistas internacionales (Freepik)

La prevención y el control de los factores de riesgo modificables son fundamentales. El doctor Michael Okun, en su libro El Plan Parkinson: Un Nuevo Camino hacia la Prevención y el Tratamiento, recomienda:

  • Mantener actividad física regular desde edades tempranas.
  • Consumir cafeína con moderación, preferentemente en café o té.
  • Dormir las horas adecuadas para favorecer la recuperación cerebral.
  • Beber agua filtrada para minimizar la exposición a contaminantes ambientales.
  • Utilizar purificadores de aire en el hogar para reducir la inhalación de compuestos orgánicos volátiles.
  • Lavar frutas y verduras cuidadosamente para retirar residuos de pesticidas.

El diagnóstico temprano y el manejo integral, apoyados en la evidencia científica y la consulta con especialistas, son las principales herramientas para enfrentar una enfermedad que, aunque aún no tiene cura, puede ser detectada a tiempo y tratada de manera personalizada para preservar la autonomía y el bienestar de quienes la padecen.