
Los pacientes con depresión tienen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, según un nuevo estudio que aporta claves sobre el papel del estrés como mecanismo subyacente.
Investigadores de Mass General Brigham en los Estados Unidos identificaron que este riesgo incrementado está vinculado con la actividad cerebral relacionada con el estrés, la desregulación del sistema nervioso y la inflamación crónica.
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Además, determinaron que los pacientes con depresión y ansiedad simultáneas enfrentan un riesgo aún más alto de enfermedad cardiovascular que quienes solo padecen una de estas condiciones.

Los hallazgos, publicados en Circulation: Cardiovascular Imaging, indican que la reducción del estrés y los tratamientos orientados a este eje podrían ser prometedores en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
“Estos resultados nos ofrecen una imagen biológica más clara de cómo el malestar emocional ‘afecta’ la salud cardiovascular”, señaló Shady Abohashem, investigador y director de ensayos de PET/TC cardíaco en el Centro de Investigación en Imagen Cardiovascular del Hospital General de Massachusetts y del Instituto Vascular y del Corazón Mass General Brigham.
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“Para los clínicos, es una invitación a considerar la salud mental como parte integral de la evaluación del riesgo cardiovascular. Para los pacientes, es una motivación: abordar el estrés crónico, la ansiedad o la depresión es una prioridad tanto para la mente como para el corazón”, señaló.
El análisis incluyó datos de 85.551 participantes del Biobanco de Mass General Brigham: 14.934 presentaban tanto depresión como ansiedad, 15.819 tenían solo una de las condiciones, y 54.798 no padecían ninguna.
El seguimiento, con un promedio de 3,4 años, registró 3.078 eventos cardiovasculares adversos mayores, como infarto, insuficiencia cardíaca o ataque cerebrovascular.

“Al igual que en reportes previos, observamos que tanto la depresión como la ansiedad se asociaron a un mayor riesgo de infarto o ataque cerebrovascular”, detalló Ahmed Tawakol, director de Cardiología Nuclear en Mass General Brigham.
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“Quienes fueron diagnosticados con ambas condiciones tuvieron un riesgo aproximadamente 32% mayor respecto a quienes solo tenían una”, mencionó.
Lo importante es que estas asociaciones se mantuvieron incluso después de ajustar por conductas de vida, factores socioeconómicos y causas tradicionales como tabaquismo, diabetes e hipertensión.

Para explorar el vínculo entre la salud mental y la cardiovascular a través de las respuestas al estrés sistémico, los investigadores analizaron estudios avanzados de imágenes cerebrales y biomarcadores de actividad nerviosa e inflamación en un subconjunto de participantes.
Descubrieron que las personas con depresión o ansiedad presentaban mayor actividad en la amígdala (región cerebral asociada al estrés), menor variabilidad de la frecuencia cardíaca (signo de un sistema nervioso sobreestimulado) y niveles elevados de PCR en sangre (proteína C reactiva, ligada a inflamación).
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“En conjunto, estos cambios configuran una cadena biológica que une el estrés emocional con el riesgo cardiovascular”, explicó Abohashem.

“Cuando los circuitos cerebrales del estrés están sobreactivados, pueden mantener de forma crónica el ‘modo alerta’ del organismo, lo que lleva a aumento de la frecuencia cardíaca, presión arterial e inflamación persistente”, afirmó.
Con el tiempo, eso lesiona los vasos sanguíneos y acelera la enfermedad cardíaca. Por eso, proteger la salud del corazón no es solo cuestión de dieta o ejercicio, sino también de salud emocional.
Dado que el estudio es de carácter observacional, será necesario profundizar para determinar si la depresión y la ansiedad causan enfermedad cardiovascular o si solo están asociadas.
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El equipo investiga actualmente si intervenciones como terapias de reducción de estrés, medicamentos antiinflamatorios o cambios en el estilo de vida pueden ayudar a normalizar estos marcadores cerebrales e inmunitarios y, con ello, disminuir el riesgo cardíaco.
El estudio, además de Abohashem y Tawakol, contó con la participación de Iqra Qamar, Simran S. Grewal, Giovanni Civieri, Sabeeh Islam, Wesam Aldosoky, Sandeep Bollepalli, Rachel Rosovsky, Antonia Seligowski, Lisa Shine, Antonis Armoundas y Michael Osborne.
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