
Artemis es el nombre del ambicioso programa liderado por la NASA que marcará el regreso de seres humanos a la superficie lunar por primera vez desde la era Apolo que concluyó en 1972.
Tras el reciente éxito de Artemis II, la agencia espacial estadounidense confirmó que el verdadero desafío apenas comienza: aterrizar astronautas en la Luna, construir una base permanente y sentar las bases para futuras misiones tripuladas a Marte.
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Para lograrlo, la NASA desplegó una hoja de ruta compleja que requiere nuevas tecnologías, asociaciones con empresas privadas y coordinación internacional sin precedentes.

El plan contempla una sucesión de misiones, cada una más exigente que la anterior. Artemis I, lanzada en 2022, fue la primera prueba del cohete SLS (Space Launch System) y la cápsula Orión en un viaje sin tripulación alrededor de la Luna.
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El objetivo fue validar la seguridad y el rendimiento de los sistemas principales antes de enviar personas. Luego, Artemis II completó con éxito el primer vuelo tripulado del programa, llevando a una tripulación más allá de la órbita terrestre baja y abriendo el camino para el tan esperado alunizaje.
Con la mirada puesta en el Polo Sur lunar, donde se espera encontrar hielo de agua, la NASA planificó que los próximos pasos pongan en juego tanto la experiencia de las misiones Apolo como innovaciones inéditas.
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“El objetivo de la NASA es que una nave tripulada aterrice en la Luna y que, en el futuro, se construya una base lunar para futuras expediciones”, definió la agencia. Pero para lograrlo, será necesario superar múltiples etapas y desafíos tecnológicos.

La nueva arquitectura de alunizaje: alianzas y retos técnicos
A diferencia del histórico Apolo 11, el módulo de aterrizaje de Artemis no viajará junto con los astronautas desde la Tierra. Ellos despegarán en la cápsula Orión a bordo del cohete SLS desde el Centro Espacial Kennedy y, una vez en órbita lunar, se encontrarán con un Sistema de Aterrizaje Humano (HLS) comercial que ya los esperará orbitando la Luna.
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“Los astronautas del programa Artemis aterrizarán en la Luna viajando en la nave espacial Orión hasta la órbita lunar, donde se transferirán a un Sistema de Aterrizaje Humano (HLS) comercial —principalmente la Starship de SpaceX— para el descenso a la superficie.”
La NASA delegó el desarrollo de los vehículos de descenso en dos compañías líderes del sector aeroespacial: SpaceX y Blue Origin.
SpaceX diseñó una versión lunar de su cohete Starship con una altura de 35 metros, mientras que Blue Origin trabaja en el módulo Blue Moon Mark 2.
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Ambos proyectos presentan retrasos y desafíos de ingeniería, según la Oficina del Inspector General de la NASA, lo que añade incertidumbre sobre la fecha exacta del alunizaje. El informe oficial identificó demoras de al menos dos años en el caso de SpaceX y ocho meses para Blue Origin, así como problemas de diseño pendientes de resolución.

Aun con estos obstáculos, la NASA mantiene la planificación general: Artemis III, prevista para mediados de 2027, será la primera misión en la que la cápsula Orión deberá realizar una maniobra de acoplamiento en la órbita lunar con uno o dos módulos de aterrizaje comerciales.
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Dos astronautas pasarán al HLS y descenderán cerca del Polo Sur lunar, mientras los otros dos permanecerán en Orión.
Allí, el HLS servirá como hábitat durante aproximadamente una semana, permitiendo caminatas lunares e investigaciones científicas. Tras cumplir sus objetivos, el módulo despegará y se reunirá con Orión para regresar juntos a la Tierra y culminar con un amerizaje en el Océano Pacífico.
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El éxito de Artemis III depende de la integración perfecta entre sistemas desarrollados por distintas organizaciones, algo sin precedentes en la historia de la exploración lunar. La complejidad de la misión radica en sincronizar vehículos espaciales de distintos fabricantes y garantizar la seguridad de la tripulación en todas las fases.
“La misión lanzará tripulación en la cápsula Orion, a bordo del cohete SLS, para probar las capacidades de encuentro y acoplamiento entre Orion y las naves espaciales comerciales privadas necesarias para el alunizaje.”
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Hacia una presencia humana constante en la Luna

Artemis IV representa el siguiente gran salto: la NASA prevé realizar el primer alunizaje tripulado del programa a principios de 2028, manteniendo la fecha prevista desde 2025.
En este caso, tras el lanzamiento y el acoplamiento en órbita lunar, la tripulación se trasladará de Orión a un módulo lunar comercial y dos astronautas descenderán a la superficie, donde permanecerán cerca de una semana en la región del Polo Sur.
La información recopilada sobre muestras, observaciones y operaciones en este entorno inédito ampliará la comprensión del sistema solar y sentará las bases para la llamada Generación Artemis.
“Artemis IV será una de las misiones de ingeniería e ingenio humano más complejas en la historia de la exploración del espacio profundo, al explorar la región del Polo Sur lunar. Las observaciones, muestras y datos recopilados por los astronautas ampliarán nuestra comprensión de nuestro sistema solar y nuestro planeta, a la vez que inspirarán a la Generación Artemis.”
La agencia planea además estandarizar el cohete SLS para estas misiones y reemplazar la etapa criogénica provisional por una nueva segunda etapa. Este cambio responde a retrasos en el desarrollo de sistemas anteriores y busca optimizar la logística de lanzamientos anuales.
Hacia fines de 2028, Artemis V utilizará ya la configuración estandarizada del SLS para enviar una nueva misión a la superficie lunar. Esta etapa será clave porque marcará el comienzo de la construcción de una base lunar, el objetivo final del programa. La NASA prevé que, a partir de ese momento, las misiones tripuladas a la Luna se realicen aproximadamente una vez al año, con misiones cada vez más largas y complejas.

La diferencia principal con el histórico módulo Eagle de 1969 radica en la escala y los objetivos. Los nuevos módulos de aterrizaje deben transportar no solo a los astronautas, sino también equipamiento pesado, rovers presurizados y componentes iniciales para una base permanente.
“Las naves actuales para el programa Artemis requieren una capacidad de carga muy superior. Estas estructuras deben trasladar equipamiento pesado, vehículos de exploración denominados rovers presurizados y los componentes iniciales para el establecimiento de una base lunar permanente.”
La NASA continúa ajustando sus planes arquitectónicos y compartirá más detalles sobre la asignación de tripulaciones y la exploración lunar en el futuro.
“Como parte de la Edad de Oro de la innovación y la exploración, la NASA enviará a los astronautas del programa Artemis en misiones cada vez más difíciles para explorar más la Luna en busca de descubrimientos científicos, beneficios económicos y para sentar las bases de las primeras misiones tripuladas a Marte.”

El regreso a la Luna no solo busca repetir la gesta del Apolo, sino ir mucho más allá: establecer una presencia humana permanente, explorar nuevas regiones, utilizar recursos locales y preparar el salto hacia Marte.
El programa Artemis marca el inicio de una nueva era en la exploración espacial, en la que la colaboración entre agencias públicas y privadas, la innovación tecnológica y el trabajo internacional definirán el futuro de la humanidad fuera de la Tierra.
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