Es difícil pensar que una bomba de calorías ayude a bajar de peso, pero es una estrategia útil.
Es difícil pensar que una bomba de calorías ayude a bajar de peso, pero es una estrategia útil.

A la hora de pensar qué entra y qué queda fuera de una dieta, el postre difícilmente consiga defensores. El azúcar se cuenta entre las razones principales del aumento de peso, además de otras enfermedades, como la diabetes de tipo 2. Muchos tienen grandes cantidades de grasas saturadas, que dañan la salud cardíaca. Otros también tienen harinas. Y, en general, todos abundan en calorías vacías.

Sin embargo, algunos estudios sugieren que comer postre puede ser una herramienta útil para comer saludablemente. La clave parece estar en usarla estratégicamente.

Una investigación publicada en la Revista de Psicología Experimental Aplicada argumentó que elegir el postre primero, en lugar de hacerlo luego de haber comido, se asocia a comer menos en general. Al hacerlo antes, las personas saben que tiene ese premio al final, y eligen platos menos calóricos.

Los que eligieron frutas en el estudio se inclinaron por platos principales más pesados. (iStock)
Los que eligieron frutas en el estudio se inclinaron por platos principales más pesados. (iStock)

"Si elegimos algo saludable primero, entonces nos queda la licencia de elegir algo grande luego", dijo a Time Martin Reimann, profesor de marketing y ciencias cognitivas en la Universidad de Arizona y coautor del trabajo. "Si lo invertimos y elegimos algo pesado al comienzo, la licencia se vence".

Reimann y su equipo estudiaron a 134 personas en un ambiente universitario (profesores, empleados y estudiantes) durante el almuerzo en la cafetería. Durante cuatro días se les ofrecieron opciones distintas de postre: antes de seleccionar el plato principal y el acompañamiento tenían que elegir si querían cerrar la comida con algo saludable (fruta fresca) o algo indulgente (pastel de queso al limón); en otras ocasiones se les presentó la elección luego de que hubieran comido los pasos salados.

"Casi el 70% de la gente que quiso primero el pastel eligió luego un plato principal y un acompañamiento más saludables (fajitas de pollo y ensalada, en lugar de pescado frito con papas fritas), pero sólo la tercera parte de la gente que eligió fruta lo hizo", sintetizó Time.

Los que eligen el postre antes de comer se moderan en los platos salados y sus acompañamientos.
Los que eligen el postre antes de comer se moderan en los platos salados y sus acompañamientos.

Elegir primero el pastel se asoció a comer unas 250 calorías menos en el resto de la comida en comparación con elegir la fruta. Cuando la elección se dejaba para el final de los platos salados, quienes eligieron el pastel ingirieron 150 calorías más que quienes lo eligieron antes de comer.

El estudio se confrontó con otra prueba, sobre 160 personas, en la que se les solicitó que hicieran una hipotética orden de comida en línea y estimaran cuánto dejarían de los platos.

"La gente que eligió un postre indulgente (torta de chocolate) antes de ordenar el resto de su comida dijo que esperaba comer aproximadamente la mitad de las calorías que los que eligieron un postre saludable (ensalada de frutas), pero la diferencia fue mucho menos marcada si se decidían por el postre al final de la orden", explicó Time. Casi el 56% de los que optaron primero por la torta eligieron un plato principal más liviano (pollo asado con limón en lugar de pechugas rellenas con queso y jamón empanizadas), contra el 44% de los que ordenaron fruta.

El trabajo de Reimann avala los resultados de otra investigación, realizada en 2012, que halló que las personas obesas que siguieron una dieta que incluía postres como chocolate, o desayunos con galletitas o donuts, tenían menos antojos que la gente que seguía una dieta de alimentos estrictamente bajos en calorías. "Los autores del estudio sugirieron que este tipo de postre oportuno puede ayudar a bajar de peso y mantenerse".

Se trata de algo moderado, que no se recomienda para todas las comidas, y cuya explicación radica en que ayuda a que la gente evite los atracones de azúcar. No consumir dulces puede causar antojos que hacen que la gente se incline por más de las comidas que en realidad intenta evitar.

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