Todo debía ocurrir con normalidad. Dos astronautas iban a viajar hoy a la Estación Espacial Internacional (EEI) y allí serían recibidos por otros tres que orbitan la Tierra a 400 kilómetros de distancia.
Pero una anomalía ocurrida poco después del encendido del cohete devolvió a tierra a los dos astronautas en un riesgoso aterrizaje de emergencia. El astronauta de la NASA Nick Hague y el cosmonauta ruso Alexey Ovchinin fueron los protagonistas del desafortunado lanzamiento de la nave que tenía que llevar a los dos hombres para una misión de seis meses a la estación orbital.

El cohete ruso Soyuz despegó a las 8:40 (hora GMT) desde el cosmódromo de Baikonur, la mayor y más antigua instalación de lanzamiento espacial del planeta. Dos minutos y 45 segundos después, la cápsula con los dos astronautas debió aterrizar de emergencia debido a un fallo en el propulsor que disparó la emergencia y la expulsión de dicho vehículo.
Estaba previsto que el cohete Soyuz diese cuatro vueltas a la Tierra para acoplarse seis horas después a la ISS. Dos horas más tarde, se debían abrir las compuertas y unirse a los tres astronautas que ya se encuentran en la estación.

"En el momento del despegue de la nave Soyuz MS-10, sucedió algo inusual. Los sistemas de emergencia se activaron, la nave aterrizó en Kazajistán. La tripulación está viva y se estableció el contacto", fue el primer anuncio de la agencia espacial rusa Roskosmos en un comunicado. "Los recuperamos", agregó poco después una fuente de Roskosmos a los periodistas presentes en el cosmódromo ruso de Baikonur, en Kazajistán.
El comandante Ovchinin mantuvo la sangre fría cuando se dio cuenta de que la nave había sufrido un problema y debía realizar un aterrizaje de emergencia. "Accidente con el propulsor. Dos minutos y 45 segundos, ha sido un vuelo rápido", dijo el científico ruso de 47 años, que pasó 172 días en el espacio en 2016, según el video de la retransmisión del lanzamiento.

La grabación del interior de la cápsula muestra a ambos astronautas sufriendo varias sacudidas poco antes de que el centro de control confirmase el fallo del cohete. La nave activó la bajada de emergencia y descendió en un ángulo más inclinado de lo normal, por lo que los astronautas estuvieron expuestos a una mayor fuerza de gravedad, en concreto 6,7 veces la fuerza de gravedad normal.
Sin embargo, ninguno de ellos está herido. "Están en buenas condiciones, teniendo en cuenta las fuerzas gravitatorias que han tenido que soportar", han informado medios militares rusos.

"Hubo un problema con el motor unos segundos después de la separación del primer nivel" de la nave, informaron los comentaristas de la agencia espacial estadounidense NASA.
En el momento del incidente, Nick Hague y Alexey Ovchinin viajaban a 7.563 km/h, según confirmó la NASA. Su cápsula, equipada con paracaídas, los trajo de vuelta a Tierra, pero los dos hombres sufrieron una fuerte presión.
El despegue transcurrió normalmente, pero "después de la separación del primer nivel sucedió un gran resplandor. La cápsula en donde estaban los dos astronautas se desprendió automáticamente del resto del cohete después del incidente.

Las imágenes retransmitidas en directo muestran a los dos espacionautas en el interior de la cabina; luego se interrumpen como generalmente sucede, la cámara no puede seguir al cohete desde el exterior más allá de cierta altura.
Ambos tripulantes fueron recuperados unos minutos después de su aterrizaje y evacuados hacia Jezkazgán, una ciudad de 80.000 habitantes distante a unos 20 km. Horas más tarde, Roskosmos publicó en Twitter una foto de los dos tripulantes sentados, con personal médico tomándoles la presión.
"Hague y Ovchinin se encuentran bien después del despegue abortado de hoy. Me alegro de que estén a salvo. Habrá una cuidadosa investigación sobre el incidente", afirmó Jim Bridenstine, administrador de la NASA, en un tuit.

El director de la agencia Roskosmos, Dmitri Rogozin, anunció la apertura de una investigación gubernamental para determinar las razones del accidente, en un mensaje publicado en Twitter.
Se suspendieron todos los lanzamientos de vuelos tripulados a la espera del resultado de la investigación y la identificación de los problemas que provocaron el accidente, indicó el vice primer ministro ruso Yuri Borisov, citado por la agencia oficial TASS.

El próximo vuelo hacia la ISS, donde hay actualmente tres astronautas, el alemán Alexander Gerst, la estadounidense Serena Aunon-Chancellor y el ruso Serguéi Prokopiev, está teóricamente previsto en diciembre.
Las Soyuz están consideradas las naves espaciales más seguras que se han creado. Son un orgullo de la ingeniería espacial soviética y han estado en servicio desde 1967. Gracias a ellas, ya se han realizado más de 130 viajes tripulados. Y por el momento son las únicas capaces de llevar astronautas al espacio.

La NASA planea reanudar los lanzamientos estadounidenses a la estación espacial en una nave espacial privada construida por SpaceX y Boeing, a partir de 2019.
SpaceX planea lanzar un vuelo de prueba no tripulado de su nave espacial Crew Dragon para enero, pero podría estar listo para su lanzamiento en diciembre, según las necesidades de la NASA. Un lanzamiento tripulado en Crew Dragon podría ocurrir en junio de 2019.

Mientras tanto, Boeing planea lanzar un vuelo de prueba sin tripulación de su cápsula espacial Starliner en marzo, con un vuelo con tripulación a la estación en agosto de 2019. La NASA dio a conocer a los astronautas para volar en esas misiones SpaceX y Boeing el 3 de agosto.
Pocos accidentes con las Soyuz
Se reportaron hasta ahora dos serios incidentes de estas naves. El tripulante del primer vuelo de una Soyuz, Vladimir Komarov, murió en 1967 al estrellarse la cápsula durante la reentrada en la atmósfera terrestre porque no se abrió el paracaídas.

En 1971 se produjo el segundo y último accidente mortal a bordo de una Soyuz. Georgy Dobrovolsky, Vladislav Volkov y Viktor Patsayev murieron durante la reentrada en la atmósfera por un fallo en la presurización de la nave.
En 1983 sucedió otro incidente similar al de este jueves. El cohete de lanzamiento se incendió instantes antes del despegue. El sistema de emergencia de la Soyuz se activó y la cápsula en la que viajaban Vladimir Titov y Gennady Strekalov salió propulsada para escapar de las llamas. Ambos aterrizaron una media hora después sanos y salvos.
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