Mayor participación, menos votos nulos y el termómetro de Mina Gerais: las claves del histórico triunfo de Lula en el balotaje

El padrón incorporó casi tres millones de personas y las papeletas sin preferencia se redujeron en 1,8 millones, mientras el vencedor captó 10,4 de los 14 millones de apoyos en disputa

Lula da Silva alcanzó su cuarta presidencia en Brasil tras obtener el 51,8% de los votos válidos en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro. (REUTERS/Brian Snyder)
Lula da Silva alcanzó su cuarta presidencia en Brasil tras obtener el 51,8% de los votos válidos en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro. (REUTERS/Brian Snyder)
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Lula da Silva remontó una desventaja de casi dos puntos en la primera vuelta y se impuso en el balotaje presidencial de Brasil con el 51,8% de los votos válidos frente al 48,2% de Flávio Bolsonaro, según el escrutinio completo difundido por el Tribunal Superior Electoral (TSE). La diferencia final, de 4,4 millones de votos sobre un total de 124 millones, duplicó la que separó a Lula de Jair Bolsonaro en 2022. Con este resultado, Lula se convirtió en el primer presidente en ganar cuatro elecciones presidenciales en Brasil.

El sociólogo económico Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo Sostenible en la organización Fundar y autor del newsletter El Atlas, analizó el vuelco electoral y detalló cómo se modificó el mapa de votos entre la primera vuelta, el 5 de octubre, y el balotaje del domingo.

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Hace tres semanas, el panorama era inverso: Flávio había obtenido 47,0% contra 45,2% de Lula, lo que marcaba la primera vez desde 1989 que el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) llegaba a un balotaje en desventaja. Entre una vuelta y otra, Lula sumó 10,4 millones de votos y Flávio apenas 3,7 millones.

Lo ocurrido el domingo no tiene precedentes en el país: desde que existe el balotaje, en 1989, quien ganaba la primera vuelta siempre se imponía también en la segunda, incluso en definiciones ajustadas como las de 2014 (Dilma Rousseff le ganó a Aécio Neves por 3,3 puntos) o 2022 (Lula a Jair Bolsonaro, por 1,8).

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Ninguna primera vuelta, sin embargo, había sido tan pareja como la de este año: la ventaja más chica hasta ahora había sido la de Lula en 2022, de 5,2 puntos. En el resto de América Latina la remontada fue más frecuente: en 22 de los 62 balotajes presidenciales desde 1990 el segundo de la primera vuelta terminó ganando, como ocurrió con Mauricio Macri en 2015 y Javier Milei en 2023 en Argentina, Gabriel Boric en 2021 y José Antonio Kast en 2025 en Chile, y Luis Lacalle Pou en 2019 en Uruguay.

Una mujer fuma un cigarrillo junto a una bandera en apoyo al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (izquierda) (PT), que se presenta a la reelección, antes de un debate televisado entre Lula y el candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), de derecha, previo a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en São Paulo, Brasil, el 23 de octubre de 2026. REUTERS/Brian Snyder     IMÁGENES DEL DÍA DE TPX
Una mujer fuma un cigarrillo junto a una bandera en apoyo al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (izquierda) (PT), que se presenta a la reelección, antes de un debate televisado entre Lula y el candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), de derecha, previo a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en São Paulo, Brasil, el 23 de octubre de 2026. REUTERS/Brian Snyder IMÁGENES DEL DÍA DE TPX

En ese sentido, según el análisis de Schteingart, Brasil “se volvió un poco más latinoamericano”. La remontada de Lula fue, además, una de las más chicas en distancia de partida registradas en la región, aunque Flávio venía de obtener el mejor resultado de un rival del PT en primera vuelta desde 1998.

Cómo se movió el mapa entre las dos vueltas

En la primera vuelta, casi todo Brasil se había corrido hacia Flávio respecto de 2022. En el balotaje, el desplazamiento fue igual de extendido pero en sentido contrario: la diferencia se movió hacia Lula en el 97% de los municipios y el candidato oficialista mejoró en los 27 estados del país.

Medido sobre los votos de los dos finalistas (la única comparación válida, ya que en primera vuelta competían otros candidatos), Lula subió desde 1,2 puntos en Piauí, donde ya sacaba 75%, hasta 4,3 puntos en Río de Janeiro, el estado donde más creció, y 3,8 en São Paulo. Flávio había ganado unos 2.900 municipios en la primera vuelta, de los cuales 211 pasaron a Lula en el balotaje; el camino inverso lo hizo uno solo.

Los partidarios del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la reelección, reaccionan mientras celebran la victoria de Lula en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la Avenida Paulista, en São Paulo, Brasil, el 26 de octubre de 2026. REUTERS/Amanda Perobelli
Los partidarios del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la reelección, reaccionan mientras celebran la victoria de Lula en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la Avenida Paulista, en São Paulo, Brasil, el 26 de octubre de 2026. REUTERS/Amanda Perobelli

A escala estadual, el único que cambió de ganador fue Minas Gerais, que había votado a Flávio en primera vuelta (48,2% contra 43,3%) y le dio a Lula el 50,4% en la segunda. El estado volvió a funcionar como termómetro nacional: desde 1989, el candidato más votado en Minas fue siempre el más votado en el país, en los 18 turnos presidenciales, incluidas las dos vueltas de este año.

En la primera vuelta, el tamaño del municipio explicaba cerca del 40% de las diferencias respecto de 2022, porque Lula había caído mucho más en los pueblos chicos que en las grandes ciudades. En el balotaje ese patrón se diluyó: agrupados por ingreso per cápita, proporción de hogares con Bolsa Família o peso de los evangélicos, el voto se corrió hacia Lula entre 4 y 6 puntos en casi todos los grupos, cerca del promedio de 5,3 puntos.

Participación y voto en blanco: los otros factores de la remontada

El escrutinio del Tribunal Superior Electoral consolidó la ventaja de Lula a partir del 47% de los cómputos oficiales tras un freno inicial en la carga. (REUTERS/Alexandre Meneghini)
El escrutinio del Tribunal Superior Electoral consolidó la ventaja de Lula a partir del 47% de los cómputos oficiales tras un freno inicial en la carga. (REUTERS/Alexandre Meneghini)

La remontada de Lula no se explica solo por el reparto de los votantes de los demás candidatos de primera vuelta: entre una vuelta y otra también cambió quién votó y cómo. La participación subió de 79,1% a 81,0% del padrón, casi 3 millones de personas más, un salto poco habitual en Brasil, ya que en 2022 el aumento había sido de apenas 0,3 puntos. El voto en blanco y nulo bajó de 4,8% a 3,2% de los sufragios, con 1,8 millones de votos menos.

El incremento de la participación fue mayor en el Sudeste (2,4 puntos), el Sur (2,3) y el Nordeste (1,9), mientras que el Norte fue la excepción, con una caída de casi 2 puntos. El día de la votación, las campañas de ambos candidatos pidieron extender el horario (la de Lula por la falta de colectivos en Salvador y otras ciudades de Bahía, la de Flávio por las lluvias en municipios del Sur y de São Paulo), y el ministro Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal, prorrogó la votación hasta las 19.00 en las secciones que seguían abiertas.

En la primera vuelta, los demás candidatos habían sumado 9,3 millones de votos: Augusto Cury, 3,4 millones; Renan Santos, 2,7 millones; Ronaldo Caiado, 2,6 millones; y Romeu Zema, 0,3 millones. Sumando esos votos a los 1,8 millones de blancos y nulos que desaparecieron y los 3 millones de nuevos electores, el balotaje puso en juego unos 14 millones de votos nuevos para los dos finalistas, de los cuales Lula se quedó con 10,4 millones, casi tres de cada cuatro.

De dónde salieron los votos que le dieron la vuelta a la elección

La región Nordeste consolidó una diferencia de 13,7 millones de votos en favor de Lula y el oficialismo redujo a la mitad su desventaja en el Sudeste. (REUTERS/Brian Snyder/File Photo)
La región Nordeste consolidó una diferencia de 13,7 millones de votos en favor de Lula y el oficialismo redujo a la mitad su desventaja en el Sudeste. (REUTERS/Brian Snyder/File Photo)

Una estimación realizada en vivo por el sitio e26.pm.radio.am, con 357 mil boletines de urna, permitió reconstruir con mayor precisión el origen de los votos al comparar cada sección electoral consigo misma entre las dos vueltas. Según ese relevamiento, los votantes de Cury se inclinaron por Lula (54% contra 34%), los de Renan Santos se repartieron casi por mitades y los de Caiado y Zema favorecieron algo más a Flávio (50% contra 46% en el caso de Caiado).

Sumados, los votantes de los demás candidatos de primera vuelta le dejaron a Lula apenas 0,6 millones de votos de diferencia. El grueso de la remontada vino de otro lado: quienes en la primera vuelta habían votado en blanco o anulado (6 millones de personas) se volcaron a Lula en un 78% y un 58% respectivamente, y entre quienes no habían votado y esta vez sí lo hicieron, Lula sacó el doble de votos que Flávio.

Esos tres grupos (ex votantes en blanco, nulos y nuevos participantes) le dejaron a Lula 4,3 millones de votos de diferencia, el núcleo duro de su remontada. Schteingart advirtió que estas cifras deben tomarse como estimaciones y no como un conteo fiel del comportamiento de cada votante, ya que las comparaciones se hacen entre secciones electorales y no entre personas.

Un Lula más urbano que el de 2022

La participación en las urnas subió al 81% del padrón nacional mientras que los votos blancos y nulos descendieron al 3,2% de los sufragios. (REUTERS/Diego Herculano)
La participación en las urnas subió al 81% del padrón nacional mientras que los votos blancos y nulos descendieron al 3,2% de los sufragios. (REUTERS/Diego Herculano)

Comparado con el balotaje de hace cuatro años, el resultado nacional cambió poco: Lula pasó de 50,9% a 51,8%. La geografía del voto, en cambio, se modificó bastante más. Lula ganó en menos municipios que en 2022 (2.875 contra 3.123), porque 278 localidades que lo habían votado en esa elección eligieron esta vez a Flávio, y solo 31 hicieron el camino inverso.

Aun así, Lula sacó más votos en total porque mejoró en los lugares más poblados. En las ciudades de más de un millón de electores, su porcentaje subió 3,1 puntos respecto de 2022, mientras que en los municipios de menos de 10.000 cayó 2,9 puntos. Un patrón similar se observa con la educación: subió 2,8 puntos en el quintil de municipios con más universitarios y cayó 1,6 en el de menos, mientras que en las zonas de mayor peso agropecuario retrocedió 2,5 puntos.

A escala estadual, Amapá pasó a la columna de Lula y Tocantins a la de Flávio. Las mejoras más grandes frente a 2022 se dieron en el Distrito Federal (4,5 puntos), Amapá (4,3) y Río de Janeiro (3,4); las caídas más marcadas, en Tocantins (2,8), Maranhão (1,6) y Rio Grande do Sul (1,5).

El Nordeste sostuvo la ventaja y el Sudeste se achicó

El estado de Minas Gerais ratificó su condición de termómetro electoral del país tras darle la victoria a Lula con el 50,4% de los votos. (REUTERS/Alexandre Meneghini)
El estado de Minas Gerais ratificó su condición de termómetro electoral del país tras darle la victoria a Lula con el 50,4% de los votos. (REUTERS/Alexandre Meneghini)

En la primera vuelta se había señalado que el Nordeste ya no le alcanzaba a Lula para compensar sus pérdidas en otras regiones. El balotaje desmintió esa lectura: la ventaja de Lula en la región pasó de 11,1 a 13,7 millones de votos, superando incluso los 12,6 millones de 2022, en buena medida porque allí la participación subió a 83,5%, la más alta del país.

Al mismo tiempo, la desventaja de Lula en el Sudeste se achicó a la mitad, de 5,7 a 2,8 millones de votos, mientras que en el Sur y el Centro-Oeste prácticamente no hubo cambios. El Norte terminó empatado, con Lula ganando la región por apenas 1.079 votos, y en el exterior el oficialismo se impuso por 29 mil votos. La suma de estos resultados regionales compone los 4,4 millones de diferencia nacional.

Una noche de conteo distinta a la de 2022

El resultado electoral constituyó la primera ocasión desde 1989 en que un postulante revierte en el balotaje la desventaja de la primera vuelta en Brasil. (REUTERS/Tuane Fernandes)
El resultado electoral constituyó la primera ocasión desde 1989 en que un postulante revierte en el balotaje la desventaja de la primera vuelta en Brasil. (REUTERS/Tuane Fernandes)

El escrutinio de esta elección tuvo un desarrollo diferente al de hace cuatro años. En 2022, Jair Bolsonaro había estado adelante hasta que se contó el 68% de las secciones, y Lula recién lo superó a las 18.43. Este domingo, en cambio, el TSE comenzó a publicar resultados a las 17.06, se frenó por la prórroga de la votación y retomó pasadas las 19.00.

Lula arrancó arriba en el conteo, Flávio pasó al frente cuando se llevaba escrutado el 14% de las mesas, a las 19.45, y llegó a sacarle un punto de ventaja. Lula volvió a superarlo con el 47% contado, a las 20.24, y a partir de ahí su diferencia creció con cada nueva tanda de urnas hasta alcanzar el 3,6% final, resultado que se completó pasadas las 23.00.

Una de las primeras señales de ese giro llegó desde Afuá, un municipio de la isla de Marajó, en la desembocadura del Amazonas, en el estado de Pará. A las 17.07, antes de que el conteo se interrumpiera por la prórroga, Afuá fue el primer municipio con casi la mitad de sus secciones escrutadas (45%), y allí Lula sacaba 71,4% de los votos válidos, frente al 63,5% que había obtenido en la primera vuelta.

Schteingart señaló que esas primeras urnas de Afuá fueron adelantadas en redes sociales y en una transmisión en vivo realizada por el medio Cenital como una primera indicación de que el clima electoral favorecía a Lula. Con el escrutinio ya completo, el corrimiento final en el municipio fue menor al que sugerían esas primeras mesas (Lula terminó con 67,3% y la diferencia se movió 2,7 puntos hacia él), pero la dirección que marcaban esas urnas fue la misma que terminó verificándose en casi todo Brasil.

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