El FMI prevé que Bolivia será la única economía de la región que se contraerá en 2026 y 2027

El reporte de Perspectivas Económicas Mundiales proyecta que la economía decrecerá un 3% y 1,5% para 2026 y 2027. El promedio regional apunta a un crecimiento en ambas gestiones

Vista del logo del Fondo Monetario Internacional en sus instalaciones (FOTO: SEFIN)
Vista del logo del Fondo Monetario Internacional en sus instalaciones (FOTO: SEFIN)
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la economía de Bolivia se contraerá un 3% en 2026 y un 1,5% en 2027, lo que la convertiría en la única de Sudamérica que registrará tasas negativas de crecimiento durante ambos años, según su último informe de perspectivas económicas.

Las previsiones, publicadas el 12 de octubre, anticipan que el país acumulará tres años consecutivos de contracción, después de que su producto interno bruto (PIB) cayera casi un 1,6% en 2025. En contraste con el resto de las economías sudamericanas que crecerá tanto en 2026 como en 2027, aunque a ritmos diferentes.

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La economía boliviana atraviesa un periodo de deterioro marcado por la caída de las exportaciones de hidrocarburos y el agotamiento de sus reservas internacionales. A estos factores se suman la escasez de dólares y las dificultades de abastecimiento de combustibles, lo que ha agravado la situación financiera en el país. En 2025, la economía boliviana se contrajo un 1,58% según datos del Instituto Nacional de Estadística y la inflación superó el 20%.

Personas caminan en un puesto callejero de venta de fruta y verdura en El Alto, Bolivia. Julio 2026 REUTERS/Claudia Morales
Personas caminan en un puesto callejero de venta de fruta y verdura en El Alto, Bolivia. Julio 2026 REUTERS/Claudia Morales

En ese contexto, el Gobierno de Rodrigo Paz, que asumió funciones hace poco menos de un año, está implementando medidas para enfrentar el deterioro económico, como la búsqueda de nuevos créditos internacionales -entre ellos uno del 1.900 millones de dólares FMI-, el levantamiento del subsidio a los combustibles y reformas en la política cambiaria. Estas acciones buscan reducir la presión sobre las finanzas públicas y mejorar el acceso a dólares, pero también han generado preocupación por su impacto en los precios y el costo de vida.

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En su reciente informe, Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI también redujo las previsiones para América Latina y el Caribe, en un contexto regional marcado por una moderación del crecimiento y mayores riesgos para la actividad económica. El organismo espera que la región crezca un 2,3% en 2026, frente al 2,4% estimado en julio, y un 2,5% en 2027, dos décimas menos que en su proyección anterior.

Entre las economías regionales con mejores perspectivas figura Venezuela, para la que el organismo prevé un crecimiento del 5% en 2026 y del 7% en 2027. Paraguay crecería un 4,5% este año y un 4% el próximo, mientras que Perú avanzaría un 3% y un 2,9%, respectivamente.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, interviene durante una rueda de prensa en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial de 2026, celebradas en el Centro Nacional de Convenciones Reina Sirikit (QSNCC) en Bangkok, Tailandia, el 14 de octubre de 2026. REUTERS/Athit Perawongmeth
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, interviene durante una rueda de prensa en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial de 2026, celebradas en el Centro Nacional de Convenciones Reina Sirikit (QSNCC) en Bangkok, Tailandia, el 14 de octubre de 2026. REUTERS/Athit Perawongmeth

Para Brasil, la mayor economía sudamericana, el FMI calcula una expansión del 2,2% en 2026 y del 1,9% en 2027. Argentina crecería un 2,1% este año y un 3,5% el próximo, mientras que Chile registraría un avance del 0,6% en 2026 y del 2,6% en 2027.

La revisión de las perspectivas regionales responde, entre otros factores, al impacto del conflicto en Oriente Medio, que ha elevado los precios de la energía y aumentado los riesgos inflacionarios. Según el FMI, las consecuencias varían entre los países exportadores de materias primas, que pueden beneficiarse de mayores ingresos, y aquellos que dependen de las importaciones energéticas, que afrontan costes más elevados, como es el caso de Bolivia.

El organismo también advirtió de que los posibles efectos climáticos del fenómeno de El Niño, incluidas inundaciones y sequías, podrían alterar los precios de las materias primas e impactar en el costo de los alimentos.

A escala mundial, el FMI proyecta un crecimiento del 3,1% en 2026, una décima más de lo previsto anteriormente, pero inferior al 3,5% registrado en 2025.

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