Ecuador enfrenta una alta exposición económica ante El Niño: el Banco Mundial alerta sobre cinco riesgos

El antecedente de 1997-1998 dejó pérdidas por cerca de USD 2.900 millones

En otras provincias del país, como Guayas, también se reportaron inundaciones.
En otras provincias del país, como Guayas, también se reportaron inundaciones.
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Ecuador figura entre las economías latinoamericanas particularmente expuestas a los efectos del fenómeno de El Niño, una amenaza que podría afectar simultáneamente la producción agrícola, la generación de electricidad, la infraestructura y los precios. El Banco Mundial incluyó al evento climático entre los principales riesgos que podrían deteriorar las perspectivas económicas de América Latina y el Caribe.

La advertencia consta en el nuevo informe de perspectivas económicas regionales del organismo, divulgado el 6 de octubre de 2026. El Banco Mundial prevé un crecimiento de 2,2% para América Latina y el Caribe durante este año y advierte que el escenario está sometido a riesgos derivados del elevado endeudamiento, los costos de la energía y los fenómenos climáticos.

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Para Ecuador, la exposición tiene características particulares. El país combina una economía dependiente de productos primarios con una matriz eléctrica sustentada mayoritariamente en centrales hidroeléctricas y una infraestructura vial que históricamente ha sufrido daños importantes durante temporadas de lluvias extremas.

El Banco Mundial advierte que El Niño puede reducir la producción agrícola mediante sequías o precipitaciones excesivas, interrumpir las cadenas de abastecimiento y generar presiones sobre los precios de alimentos y energía. En los países dependientes de la hidroelectricidad, las alteraciones de los caudales representan además un riesgo para el suministro energético.

Mapa de la costa oeste de Sudamérica con áreas del océano en tonos amarillos, naranjas y rojos, y un recuadro con la etiqueta NIÑO 1+2
Un mapa térmico de la región Niño 1 y 2 señala el aumento de la temperatura en la superficie del océano Pacífico frente a las costas de Ecuador y Perú. (Agencia Andina)

Ese último factor adquiere especial relevancia en Ecuador. Según datos operativos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), hasta el 24 de septiembre de 2026 el país había producido 21.259 gigavatios hora mediante centrales hidráulicas, frente a una producción total de 27.467 GWh. Es decir, alrededor del 77% de la electricidad generada durante ese período tuvo origen hidroeléctrico.

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La vulnerabilidad no significa, sin embargo, que El Niño provoque necesariamente sequías y cortes de electricidad. Sus efectos varían según las regiones y cuencas hidrográficas. Mientras la Costa ecuatoriana puede registrar precipitaciones extraordinarias, inundaciones y deslizamientos, las cuencas amazónicas que alimentan algunas de las principales centrales hidroeléctricas responden a dinámicas climáticas diferentes.

El riesgo económico aparece precisamente por la posibilidad de impactos simultáneos en distintas zonas. Las lluvias intensas pueden destruir cultivos, afectar carreteras y encarecer el transporte de productos, mientras una reducción de caudales en las zonas de generación obligaría a utilizar más centrales térmicas o aumentar las importaciones de electricidad.

El sector agropecuario constituye otro punto de exposición. Banano, cacao y otros productos agrícolas forman parte de la oferta exportable ecuatoriana y son sensibles a cambios bruscos de temperatura y precipitaciones. Las afectaciones pueden extenderse además a la acuicultura y la pesca.

Las provincias con mayor exposición serían Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro, Esmeraldas, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas, de acuerdo con estos escenarios. La situación adquiere especial relevancia tras la declaratoria de Alerta Roja a nivel nacional  (Plan Internacional)
Las provincias con mayor exposición serían Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro, Esmeraldas, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas, de acuerdo con estos escenarios. La situación adquiere especial relevancia tras la declaratoria de Alerta Roja a nivel nacional (Plan Internacional)

El deterioro de la producción y las dificultades de transporte pueden terminar trasladándose a los consumidores. Una menor disponibilidad de productos, sumada a mayores costos logísticos, puede elevar los precios de los alimentos. El Banco Mundial identifica precisamente la inflación alimentaria y energética como uno de los posibles efectos económicos de El Niño.

Ecuador conoce la magnitud que puede alcanzar ese impacto. El fenómeno de 1997-1998 provocó pérdidas estimadas en USD 2.882 millones, según datos recopilados posteriormente por la Secretaría de Gestión de Riesgos con base en cálculos de la Corporación Andina de Fomento. La cifra equivalía aproximadamente al 17% del producto interno bruto ecuatoriano de 1997.

El sector agropecuario acumuló entonces pérdidas por USD 1.201 millones, mientras transporte y vialidad registraron daños por USD 783 millones. Además de las pérdidas materiales, hubo 244 fallecidos, 52 desaparecidos y decenas de miles de damnificados y afectados.

El impacto también alcanzó las cuentas externas y fiscales. Un documento elaborado con apoyo del Banco Mundial determinó que en 1998 las exportaciones terminaron 5,9% por debajo de las previsiones realizadas antes del fenómeno, mientras las importaciones fueron 8,2% superiores a lo proyectado.

La nueva advertencia llega cuando las autoridades ecuatorianas ya vigilan la evolución del Pacífico. El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño (Erfen) informó el 1 de octubre que el evento se encuentra en su fase inicial de desarrollo.

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