Lula da Silva, el líder de la izquierda brasileña que busca un cuarto mandato a sus 80 años

El dirigente del PT acumula más tiempo en la Presidencia que cualquier otro mandatario elegido desde el retorno de la democracia, tras sus gobiernos iniciados en 2003 y 2007 y su regreso al Palacio del Planalto en 2023

A sus 80 años, Lula busca alcanzar su cuarto mandato en Brasil (REUTERS/Brian Snyder)
A sus 80 años, Lula busca alcanzar su cuarto mandato en Brasil (REUTERS/Brian Snyder)
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Lula da Silva busca un cuarto mandato en Brasil a sus casi 81 años tras una campaña marcada por el peso de su pasado, sus problemas de salud y la falta de un heredero político.

Si pierde en el balotaje del próximo 25 de octubre, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) dejará la presidencia después de haber acumulado 12 años de gobierno, más que cualquier otro presidente elegido tras el retorno de la democracia en Brasil. Su rival Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, resumió su crítica con una frase: “Cuando ves a Lula, no ves futuro”.

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Lula pasó 580 días preso entre 2018 y 2019 por una condena por corrupción que luego fue anulada por fallos de procedimiento y por la parcialidad del juez. Esa causa todavía alimenta los ataques de la oposición, que lo llama “ladrón”.

A fines de 2024, el mandatario sufrió una hemorragia cerca del cerebro tras una caída. Su médico afirmó que se salvó “de lo peor”, pero el jefe de Estado sostiene que está en mejor forma que nunca y expresa su voluntad de vivir hasta los 120 años. En los videos que ha publicado sobre sus rutinas de ejercicio, Lula aparece sin camisa y sudando sobre una cinta de correr. Al hablar sobre el paso del tiempo, comentó: “No se puede impedir la rotación de la Tierra para evitar que pasen los años”.

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Rosángela da Silva, conocida como Janja, es señalada por el propio presidente como una figura relevante en su bienestar. La feminista de 60 años, tercera esposa de Lula, tiene presencia constante en el entorno presidencial y proyección dentro del sector progresista.

Lula nació en el seno de una familia humilde de Pernambuco; trabajó como obrero con apenas 14 años y luego empezó a involucrarse en la dirigencia sindical hasta que recaló de lleno en la política (REUTERS/Brian Snyder)
Lula nació en el seno de una familia humilde de Pernambuco; trabajó como obrero con apenas 14 años y luego empezó a involucrarse en la dirigencia sindical hasta que recaló de lleno en la política (REUTERS/Brian Snyder)

Nacido el 27 de octubre de 1945 en una familia campesina pobre de Pernambuco, en el nordeste brasileño, comenzó a trabajar como obrero a los 14 años y perdió un dedo en una fábrica. Más tarde se convirtió en dirigente sindical y encabezó huelgas durante la dictadura militar de la década de 1970.

Tras tres candidaturas fallidas, llegó al Palacio de Planalto en Brasilia en 2003 y fue reelegido en 2006. Dejó el poder con una popularidad récord, apoyada en programas sociales financiados durante el auge de las materias primas.

Fernando Haddad, su amigo y exministro, definió ese recorrido como una “trayectoria épica”. Lula volvió a la presidencia en 2022 tras vencer por un margen estrecho a Jair Bolsonaro, que después fue condenado a prisión por intentar un golpe de Estado contra su sucesor.

El tercer mandato de Lula transcurre en un país que el propio dirigente parece haber reencontrado con un clima de fuerte polarización. El presidente vive sin celular, pese a que sus 213 millones de compatriotas están masivamente conectados.

Lula reivindica la recuperación de políticas sociales que atribuye al debilitamiento durante el gobierno de Bolsonaro y la reducción de la destrucción de la Amazonía. Su administración tiene pocos proyectos nuevos y conserva rasgos de sus etapas anteriores en el poder.

Al referirse a los programas de asistencia para los hogares más pobres, el presidente planteó un límite para su propia gestión: “No quiero ser solo el presidente de Bolsa Familia”. El plan social, asociado a sus gobiernos, tiene más de 20 años.

Lula no impulsó a un heredero político y justifica su postulación en la necesidad de evitar que la “extrema derecha” vuelva a “destruir” la principal potencia de América Latina.

En 2024, durante un encuentro con medios extranjeros en la residencia de Alvorada, Lula defendió su experiencia con una afirmación sobre su recorrido en el poder: “No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo”.

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