Las llamas que amenazan arrasar con el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur

De uno y otro lado del Atlántico se mueven fuerzas proteccionistas para tirar abajo el pacto. Los parlamentarios europeos acusan a Bolsonaro de quemar miles de hectáreas del Amazonas

Especial para Infobae America
El Parlamento Europeo suspendió la ratificación del acuerdo con el Mercosur por la falta de protección ambiental en la Amazonia.  REUTERS/Francois Lenoir
El Parlamento Europeo suspendió la ratificación del acuerdo con el Mercosur por la falta de protección ambiental en la Amazonia. REUTERS/Francois Lenoir

Los incendios provocados en la Amazonia, la presión de los agricultores franceses o los contratiempos que está creando el Brexit. Situaciones usadas para decretar la muerte prematura del acuerdo comercial más grande del mundo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Argumentos válidos que aparecen como excusas para no ratificar un pacto que contiene tantos beneficios como resquemores. En la Era de la Incertidumbre los políticos de ambas orillas del Atlántico están más confundidos que nunca y el acuerdo queda en un limbo.

“En estas circunstancias, no se puede ratificar el acuerdo entre la UE y el Mercosur en su estado actual”, dice la enmienda aprobada por el Parlamento Europeo (PE) introducida por el grupo Renovar Europa de los liberales. Acusan al presidente brasileño Jair Bolsonaro de no cumplir con los compromisos de cuidado ambiental del Acuerdo de París y de promover los incendios en la Amazonia que destruyen la selva para sumar tierras de pastoreo o cultivables. Holanda, Austria y Francia ya rechazaron validar el acuerdo si el gobierno brasileño no cambia sus políticas medioambientales. El Parlamento Europeo no comenzará su proceso de ratificación hasta que no hayan firmado todos los Estados miembros, actualmente en proceso de verificación jurídica y traducción a todas las lenguas oficiales de la Unión. Un proceso que depende sólo de la voluntad política. Sin ella, quedará en los cajones de los escritorios de los burócratas de cada capital europea.

El acuerdo con el Mercosur está acompañado por uno similar con México, firmado en 2000, al que quieren “modernizar”. “Si la UE demostró visión geopolítica al concluir los acuerdos con México y el Mercosur, la incapacidad de firmarlos confirmaría su debilidad interna. Un movimiento de ajedrez que expresó maestría diplomática se está transformando en una pesadilla política, y en la humillante confirmación de que el problema no era Gran Bretaña”, escribieron los politólogos Nicolás Albertoni y Andrés Malamud en una reciente nota de opinión publicada en el New York Times.

El ex presidente Mauricio Macri al firmar el histórico acuerdo entre la UE y Mercosur tras la cumbre del G20 realizada en Osaka, Japón.
El ex presidente Mauricio Macri al firmar el histórico acuerdo entre la UE y Mercosur tras la cumbre del G20 realizada en Osaka, Japón.

El texto del acuerdo Mercosur-EU se concretó en junio de 2019 después de más de veinte años de negociaciones. Fue, en ese momento, un éxito político para los presidentes Mauricio Macri y Bolsonaro. Se trata del mayor acuerdo birregional de la historia. Si se ratificara, concretaría la integración de un mercado de 800 millones de habitantes, casi una cuarta parte del PBI mundial y más de 100.000 millones de dólares de comercio bilateral en bienes y servicios. También es el mayor acuerdo en términos de reducciones arancelarias, que se eliminarían en los primeros diez años de comercialización. Incluye a cerca del 90% del comercio entre ambos bloques, que el último año fue de 91.000 millones de dólares.

El otro acuerdo con México es relevante porque en Europa algunos países lo ponen como una condición para avanzar con el Mercosur. Después de cuatro años de negociaciones, en abril, cuando la pandemia azotaba duramente al continente, se anunció oficialmente la ratificación del pacto. Se incluyeron temas que no estaban en el tratado original como política energética, comercio de materias primas, desarrollo sostenible, pequeñas y medianas empresas, compras públicas, transparencia y combate a la corrupción. Para México, la UE es el tercer socio comercial y el segundo en términos de inversión extranjera directa.


Los ambientalistas europeos exigen que se detenga la expansión agrícola ganadera de la Amazonia brasileña ante sde ratificar cualquier acuerdo comercial.EFE/EPA/CLEMENS BILAN/Archivo
Los ambientalistas europeos exigen que se detenga la expansión agrícola ganadera de la Amazonia brasileña ante sde ratificar cualquier acuerdo comercial.EFE/EPA/CLEMENS BILAN/Archivo

Ahora, ambos acuerdos, que avanzaron en paralelo, pasan a la etapa más pesada. En principio, tiene que pasar por una revisión jurídica que se deben traducir a las 24 lenguas oficiales de la unión. Recién en ese momento lo firmarían los jefes de gobierno de cada país y pasaría a la etapa de ratificación por parte de todos los parlamentos de las naciones de UE y los congresos sudamericanos. De esta manera, el acuerdo del Mercosur queda detenido en su etapa incipiente de revisión y traducción hasta que no se registren avances en la política de cuidado del medio ambiente del gobierno de Bolsonaro. Un laberinto del que será muy dificultoso salir.

En el gobierno argentino la noticia del parate al proceso fue tomada con alivio. El peronismo había visto la firma en junio de 2019, al finalizar la cumbre del G20 en Osaka, como un espaldarazo a Mauricio Macri en un año electoral. Y el canciller Felipe Solá dijo la última semana ante el Congreso Interamericano del Comercio y la Producción (Cicyp) que esa firma se había realizado “sin consultas con la oposición y sin estudios de impactos sectoriales”. “Nos oponíamos en ese momento al acuerdo porque daba plazos peligrosos al respecto del ingreso de ciertos productos industriales, y porque no es nada generoso en materia agropecuaria”, abundó Solá. “Pero estamos dispuestos a darle continuidad jurídica al acuerdo cuando Europa se decida”.

Jair Bolsonaro junto a funcionarios de su gobierno mantiene una conferencia virtual con los presidentes de los países socios del Mercosur en julio, para evaluar los avances del acuerdo con Europa (Marcos CORREA / AFP).
Jair Bolsonaro junto a funcionarios de su gobierno mantiene una conferencia virtual con los presidentes de los países socios del Mercosur en julio, para evaluar los avances del acuerdo con Europa (Marcos CORREA / AFP).

En Europa también hay roces políticos que complican el panorama. El irlandés Phil Hogan, comisario de Comercio de la Unión Europea que había manejado las negociaciones, renunció. En septiembre, Valdis Dombrovskis fue seleccionado para sustituir a Hogan y no es tan proclive a ratificar el acuerdo como lo era su antecesor. A mediados de agosto, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que tiene “serias dudas” sobre el acuerdo por la “continua deforestación” en la Amazonia. Los parlamentos de Austria y Holanda ya rechazaron anticipadamente el acuerdo y Bélgica, Francia e Irlanda mantienen reparos comerciales y utilizan el problema del medio ambiente brasileño como excusa. El único argumento que da vuelta por el continente europeo que podría salvar la situación es que “sin acuerdo la UE tendría aún menos influencia para presionar a Bolsonaro para que no termine de destruir el pulmón del mundo”.

El acuerdo es fundamental para el Mercosur y sustancial para Europa. No ratificarlo sería un triunfo para los retrógrados proteccionistas y una derrota considerable para Sudamérica, que se ve arrastrada a las fauces de China como principal socio comercial.

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