El drama de María, el drama de Brasil: perdió tres hijos y dos cuñados por coronavirus

En menos de un mes, esta mujer de 76 años perdió a cinco familiares a causa de la pandemia en Manaos. “Las personas deberían tener más cuidado con esa enfermedad, ella es silenciosa”, dijo

María Nunes Sinimbú muestra la foto de sus hijos fallecidos por coronavirus (Photo by Michael DANTAS / AFP)
María Nunes Sinimbú muestra la foto de sus hijos fallecidos por coronavirus (Photo by Michael DANTAS / AFP)

María Nunes Sinimbú veía el nuevo coronavirus como algo lejano. Pero en menos de un mes, perdió a tres hijos y dos cuñados por la enfermedad en la brasileña Manaos, la capital amazónica severamente afectada por la pandemia.

Pensé que eso nunca ocurriría conmigo y mi familia, imagina ahora perder tres hijos”, dice esta mujer de 76 años.

“Cuando murió el primero, Dios y Nuestra Señora [del Carmo] me dieron fuerza para sobrevivir. Cuando murió el segundo, me dije ‘Acabó’. Fui para mi cuarto y recibí una fuerza aún mayor de Dios para no desistir de la vida”, relata la señora Sinimbú, quien vive en una casa humilde en la periferia de Manaos, capital del estado de Amazonas.

María rezando por el eterno descanso de sus hijos y cuñados (MICHAEL DANTAS / AFP)
María rezando por el eterno descanso de sus hijos y cuñados (MICHAEL DANTAS / AFP)
La foto de los hijos de María (MICHAEL DANTAS / AFP)
La foto de los hijos de María (MICHAEL DANTAS / AFP)

Madre de doce hijos entre 40 y 60 años, con más de 60 nietos y sin poder precisar cuantos bisnietos, esta profesora retirada, viuda, vive de una pensión del Estado.

La tragedia comenzó el 5 de abril con la muerte de Raimundo. El profesor de 58 años era uno de los tres hijos que vivía con ella en la casa de tres cuartos del densamente poblado barrio San Francisco, donde abundan construcciones bajas levantadas con desnudos ladrillos rojos y techadas, muchas de ellas, por láminas de metal.

Dos días después, murió su cuñada Etelvina, de 77 años.

Familiares de María junto a ella en este difícil momento (MICHAEL DANTAS / AFP)
Familiares de María junto a ella en este difícil momento (MICHAEL DANTAS / AFP)
El barrio de Manaos donde vive María (MICHAEL DANTAS / AFP)
El barrio de Manaos donde vive María (MICHAEL DANTAS / AFP)

El 13 de abril falleció su hija Iolanda, de 48 años, quien dedicada al comercio había optado por continuar una vida normal a pesar de la proximidad del virus que ya dejaba a comienzos de abril más de 450 fallecidos en Brasil, según el Ministerio de Salud.

“Mi hija no creía en la fuerza de esa enfermedad. Ella continuó trabajando y viajando normalmente, sin tomar cuidados”, cuenta la señora Sinimbú que llegó a vivir unos días con Iolanda.

La tragedia siguió cerniéndose sobre esta familia. El 24 de abril falleció su cuñado Luiz, de 80 años. El 1 de mayo, su hijo Raniere Thiago, de 52 años, ingresó a un centro hospitalario en condiciones graves y murió enseguida.

“Pensé que eso nunca ocurriría conmigo y mi familia, imagina ahora perder tres hijos”, dice esta mujer de 76 años (MICHAEL DANTAS / AFP)
“Pensé que eso nunca ocurriría conmigo y mi familia, imagina ahora perder tres hijos”, dice esta mujer de 76 años (MICHAEL DANTAS / AFP)

Enfermedad “silenciosa”

Todos fallecieron en centros médicos, pero sólo Raimundo e Iolanda fueron diagnosticados. Los otros tres familiares no forman parte del registro oficial de 1.375 óbitos por coronavirus registrados en Amazonas hasta el sábado, una incidencia de 474,8 muertes por cada cien mil habitantes.

Brasil totaliza unos 233.000 casos y más de 15.600 muertes por covid-19, pero los expertos estiman que el escenario real sea 15 veces superior debido a la falta de exámenes.

La señora Sinimbú no ha sido testada, a pesar de ser grupo de riesgo y de haber estado tan próxima al virus. Durante las últimas semanas manifestó algunos síntomas relacionados a la enfermedad y tomó antigripales, por lo que cree haberse recuperado de covid-19.

Católica ferviente, la señora Sinimbú reza en el pequeño altar que tiene en casa. Es devota de Nuestra Señora del Carmo, la patrona de Parintins, pequeña ciudad amazónica de donde es oriunda.

Llegó a Manaos hace 30 años pero visita su tierra natal cada año para, a las orillas del río Amazonas, rendirle homenaje a la patrona.

Apenas su cabello plateado, que lleva corto y peinado de lado, delata alguna edad. De expresión serena y pocas arrugas, la mirada triste, detrás de sus lentes de aumento, refleja su luto.

En su casa, de paredes coloridas, todos llevan máscaras y hay alcohol en gel en cada esquina. Su consejo después de encarar la tragedia es al cuidado: “Las personas deberían tener más cuidado con esa enfermedad, ella es silenciosa”.

(Por Michael Dantas y Paula Ramón - AFP)

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