"El presidente Piñera promoverá lazos más profundos con el Estado de Israel"

Marcelo Isaacson, líder de la comunidad judía de Chile, espera que el nuevo gobierno "mantenga un equilibrio" para impulsar medidas locales como la 'Ley contra la incitación a la violencia' e internacionales como un cambio en su patrón de voto en la ONU sobre temas de Medio Oriente

Marcelo Isaacson
Marcelo Isaacson

El domingo 17, el ex presidente Sebastián Piñera ganó en segunda vuelta las elecciones presidenciales en Chile. Con su triunfo, Piñera acentúa el giro hacia el centro-derecha en una región que por más de una década estuvo dominada por partidos de izquierda, en algunos casos populistas.

En Chile, como en otras democracias jóvenes del continente, cada elección es celebrada como un evento único, independientemente de quien salga ganador. Así también lo vive la comunidad judía, activa integrante de la sociedad civil chilena, y cruzada por una pluralidad de opiniones.

A pocas horas de conocerse los resultados, AJC Latino dialogó con Marcelo Isaacson,  director ejecutivo de dicha colectividad, sobre lo que implica el cambio de gobierno y las profundas transformaciones que se vislumbran con un nuevo Congreso. En el 2012, Piñera fue el primer presidente chileno en visitar Israel, recuerdo que genera grandes expectativas respecto al futuro de la cooperación bilateral.

– Sebastián Piñera va a ser nuevamente presidente, sucediendo a Michelle Bachelet, quien a su vez recibió en su segundo periodo el mando del mismo Piñera. ¿Qué significa para la política chilena este péndulo entre izquierda y derecha y entre estas dos personalidades?

– Claramente es una manifestación de inconformidad.  En efecto, en el primer gobierno de Bachelet había un grado de inconformidad por parte de la sociedad chilena que motivó a la ciudadanía a votar por la centro-derecha. En las siguientes elecciones, nuevamente inconformes, se quiso retornar al camino forjado por la centro-izquierda que gobernó el país por casi veinte años después de Pinochet.  Pero los resultados no fueron los esperados, y es por eso que el país lleva alrededor de dos o tres años con indicadores económicos y sociales poco alentadores. Temas como la salud, la educación y la seguridad son aspectos muy importantes para la sociedad chilena, y Piñera se basó mucho en esos temas durante la campaña.

– ¿Se podría decir que de estos comicios ha surgido un nuevo Congreso?

– Sí, claramente hay un nuevo Congreso. Cambió la forma de elegir a los congresistas, ahora mediante un voto proporcional directo. Cambió el equilibrio político al interior de la cámara de diputados, particularmente. Y además aumentó en cantidad: pasamos de 120 a 155 diputados. Esto probablemente va a influir en las políticas del gobierno. Por un lado está el ejecutivo y por el otro está el legislativo, que se tendrán que complementar para poder lograr avances en el país.

– ¿Y cómo vive la comunidad judía todo este proceso?

-De la misma manera que lo vive el país. La comunidad judía es un fiel reflejo, una fotografía de lo que es Chile, y dentro de nuestra comunidad tenemos una transversalidad política importante. Hay simpatizantes de todos los partidos. Sin duda tenemos un énfasis que tiene que ver con la relación del gobierno con la comunidad y el Estado de Israel. Tenemos la certeza de que lograremos establecer un ámbito de trabajo y de confianza con el gobierno entrante, similar al que hemos construido con el actual, donde la comunidad judía va a poder seguir aportando en diferentes aspectos del país, desde la educación, a la salud y el empresariado. Ciertamente, creemos que este gobierno va a buscar extender los lazos con el Estado de Israel.

– En ese sentido, Sebastián Piñera fue el primer presidente chileno que visitó Israel.

– Así es. En el 2012 el presidente Piñera hizo una visita histórica a Israel. Primera vez que un presidente chileno pisó suelo israelí. Y según los comentarios y las declaraciones en su momento, se sintió muy cómodo, muy a gusto durante su visita. Es posible que este gobierno repita el viaje y logre concretar diversas iniciativas que se comenzaron en su primer mandato. Por darte un ejemplo, durante su visita al Monte de los Olivos, dijo que él se iba a preocupar personalmente de concretar un tratado de libre comercio entre Chile e Israel. Esperamos que el presidente Piñera pueda materializar dichos planes en este nuevo período que comienza.

– ¿Qué cambios políticos les gustaría ver en los asuntos que preocupan a la comunidad judía?

– A nivel local, esperamos que el gobierno mantenga un equilibrio respecto a temas que nos importan a nivel comunitario, como la Ley contra la incitación a la violencia. La comunidad judía está trabajando hace meses en este tema. Recientemente la Presidenta Bachelet firmó el ingreso al Congreso de este proyecto de ley, que viene a ser una especie de complemento a la ley antidiscriminatoria que se promulgó en el 2012. Ojalá este gobierno le dé el apoyo suficiente para que podamos promulgar esta ley. Y respecto a la política internacional, buscamos equilibrio en cuanto al conflicto en Medio Oriente; que el gobierno sea un elemento garante de paz. Esperamos que también haya un cambio en el patrón de voto de Chile en Naciones Unidas, porque históricamente ha votado a favor de los palestinos o en contra de Israel. Es nuestro deseo también que el nuevo ministro de relaciones exteriores profundice el acercamiento, el intercambio y la colaboración entre Chile e Israel.

– Chile alberga a la mayor comunidad palestina fuera del Medio Oriente y el movimiento anti-Israel de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) es muy fuerte comparado al resto de América Latina. ¿Tuvieron algún tipo de incidencia durante la campaña electoral?

 La verdad es que no escuchamos a ninguno de los dos candidatos hacer referencia a este punto. Básicamente porque, si bien la comunidad palestina es la más grande fuera del Medio Oriente y es muy activa a nivel de BDS, hoy este movimiento tiene más presencia en el ámbito universitario. Aún no trasciende las fronteras académicas. Ninguno de los dos candidatos entiende bien qué es el BDS, y esperemos que esto se mantenga ahí, y que empiece a retroceder. Ahora, nosotros como organización representativa de la comunidad estamos muy pendientes de cómo va evolucionando este tema para llevar a cabo acciones concretas que prevengan su avance.

– Van a aparecer nuevas caras en el Congreso y en las oficinas gubernamentales, a quienes tendrán que presentarles la agenda y las posiciones de la comunidad judía. ¿Cuál será su mensaje?

– No partiremos de cero, porque tenemos una red importante, cercana, del sector político al que pertenece el presidente Piñera. Hay temas que nos importan y que son parte de la agenda nacional como la educación, la salud y la economía. En ese sentido, nosotros podemos aportar tanto a nivel comunitario como a través de nuestros vínculos con Israel. Creemos que Israel tiene mucho para ofrecerle a Chile, sobre todo en el área de la innovación, el manejo del agua, el desarrollo, la alta tecnología y la seguridad. Y ésa va a ser nuestra propuesta. En este sentido, hemos llevado a Israel a numerosas delegaciones de líderes políticos, de opinión y académicos, a partir de la implementación del exitoso modelo de Project Interchange del American Jewish Committe (AJC), organización con la que mantenemos una intensa colaboración. Los testimonios de los participantes de estos programas han sido muchos y muy buenos, respecto a cómo les han cambiado el concepto de lo que es el conflicto en el Medio Oriente y las oportunidades de colaboración. Muchas de las personalidades creían que iban a llegar a un país devastado por la guerra. Sin embargo, se encuentran con un país de primer mundo, con lo más avanzado en tecnología, en infraestructura, en integración social y en convivencia. En fin, una serie de aspectos que nunca se los habían imaginado desde Chile.

Patricio Abramzon es Director Asistente para Medios en Español del AJC.

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