
El Gobierno de Honduras impulsa investigaciones para el mejoramiento genético del frijol a través de la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria, en el marco del taller “Breeding for Tomorrow”. La iniciativa busca fortalecer la producción nacional de un cultivo central en la dieta hondureña y en la seguridad alimentaria.
La Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (DICTA), adscrita a la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), desarrolla acciones enfocadas en la generación y difusión de semillas mejoradas para elevar la producción en el campo hondureño.
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En el taller participan investigadores internacionales, técnicos nacionales y productores con el objetivo de fortalecer las capacidades del país en fitomejoramiento, investigación agrícola y comercialización de semilla certificada.
Durante el encuentro participaron especialistas de la Alianza Bioversity y del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), junto con equipos técnicos de la SAG-DICTA y productores nacionales, que revisaron metodologías de investigación orientadas al desarrollo de nuevas variedades de frijol.
Investigación aplicada al cultivo
El intercambio permitió analizar avances en técnicas de mejoramiento genético para obtener cultivos más resistentes, con mayor rendimiento por hectárea y mejor adaptación a las condiciones climáticas que afectan las zonas productivas del país.
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Los expertos del CIAT presentaron metodologías aplicadas en distintos países de la región, enfocadas en el desarrollo de materiales genéticos con mayor tolerancia a enfermedades, resistencia a plagas, estabilidad productiva y mejor calidad del grano.

La cooperación científica busca acelerar los procesos de investigación agrícola y trasladar los resultados al campo para que los productores accedan a semillas más eficientes y adaptadas a sus necesidades.
Variedad de frijol
Como resultado de años de investigación, la DICTA ha desarrollado y puesto a disposición de los agricultores varias variedades mejoradas de frijol que han contribuido a incrementar la productividad del cultivo en distintas regiones del país.
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Entre ellas figuran Amadeus 77, Carrizalito, Rojo Chortí, Rojo Biofortificado, Honduras Nutritivo y Paraisito Mejorado, materiales genéticos que han mostrado buen desempeño en campo, mayor tolerancia a enfermedades y adaptación a diferentes condiciones climáticas.
Estas variedades se incorporaron de forma progresiva en los sistemas de producción agrícola y benefician a miles de productores que dependen del cultivo del frijol como fuente principal de ingresos y alimentación.
El objetivo de estas innovaciones es reducir las pérdidas ocasionadas por plagas, enfermedades y variabilidad climática, factores que en muchos casos afectan los rendimientos en las cosechas.
Demanda interna y producción
El frijol ocupa un lugar central en la alimentación de la población hondureña y forma parte de la canasta básica junto al maíz y el arroz. Su peso también es económico por su impacto en la producción agrícola nacional.
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La demanda anual del grano ronda los tres millones de quintales, lo que representa un desafío constante para garantizar el abastecimiento del mercado interno sin depender de importaciones.
El fortalecimiento de la investigación agrícola y la producción de semilla certificada se ha convertido en una prioridad para las autoridades del sector agroalimentario.
El acceso a semillas de mayor calidad permite incrementar la productividad por área cultivada, mejorar los ingresos de los productores y estabilizar la oferta del grano en los mercados locales.
El jefe del programa de frijol de la SAG-DICTA, Danilo Escoto, explicó que la estrategia del Gobierno está enfocada en consolidar la producción nacional a través del desarrollo de semillas mejoradas, el fortalecimiento de la investigación científica y la asistencia técnica a los productores.
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Tecnología y campo
Según Escoto, uno de los principales objetivos es asegurar que los avances generados en los centros de investigación lleguen de manera efectiva al campo mediante procesos de transferencia tecnológica y acompañamiento técnico.
Esta articulación entre ciencia y producción busca que los agricultores adopten nuevas variedades y prácticas que les permitan mejorar sus rendimientos y reducir la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos.
Las autoridades del sector agropecuario consideran que el uso de semillas mejoradas puede contribuir a disminuir la dependencia de importaciones de frijol, especialmente en años en los que la producción nacional se ve afectada por condiciones climáticas adversas.
El desarrollo de variedades más resistentes también apunta a enfrentar los efectos del cambio climático, que ha generado variaciones en los ciclos de lluvia, sequías prolongadas y aparición de nuevas plagas en distintas regiones del país.
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Estas colaboraciones permiten acelerar el desarrollo de nuevas variedades, mejorar la capacidad técnica de los equipos nacionales y ampliar las oportunidades para los productores en términos de productividad y competitividad.
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