Quien cumple 25 años en Dinamarca y sigue soltero, existe una alta probabilidad de que termine cubierto de canela de la cabeza a los pies. Aunque para un extranjero pueda parecer un castigo, esta práctica es en realidad una broma que los amigos organizan para celebrar la vida y las tradiciones del país.
El origen de este peculiar rito no está del todo claro, pero se cree que proviene de la costumbre de arrojar pimienta a los solteros de 30 años, una práctica que, según Business Insider, “se remonta a cientos de años atrás, cuando los vendedores de especias se quedaban solteros porque viajaban mucho”. En algún momento, la gente decidió adelantar la celebración a los 25 años, usando canela en lugar de pimienta.
En la región de Jutlandia, la tradición de la canela está particularmente arraigada. Según la cadena de supermercados local Brugsen: “Muchos grupos de amigos se reúnen para sorprender a la persona que cumple 25 años y regalarle canela”, aunque la forma en que lo hacen varía mucho de un grupo a otro.
No se trata de un simple espolvoreo: en muchas ocasiones, se usa un soplador de hojas o incluso un extintor de polvo para asegurarse de que la persona quede completamente cubierta. Además, hay quienes salpican con agua al cumpleañero antes de arrojarle la especia, lo que hace que la canela se adhiera mejor.

¿Por qué canela y no otra especia?
El uso de la canela en lugar de la pimienta para los 25 años no tiene una explicación clara. Brugsen señala que algunos creen que “la gente no quería esperar cinco años más hasta el cumpleaños número 30”. Business Insider, por su parte, vincula la práctica con los antiguos comerciantes de especias que solían permanecer solteros.
Aunque la tradición es una forma de hacer bromas y divertirse con amigos, hay quienes prefieren evitar ser rociados con canela. En estos casos, se pueden hacer regalos relacionados con la especia, como rollos de canela caseros, velas aromáticas o decoraciones florales con canela.
Canela hoy: entre la broma y la exageración
En la actualidad, la práctica sigue viva en Dinamarca, aunque las calles suelen quedar cubiertas de canela en ciertas épocas, lo que puede ser molesto para algunos. A pesar de ello, la mayoría de los jóvenes la acepta con humor, ya que no se considera una humillación, sino una excusa para celebrar y reírse con amigos.
Sin embargo, hay casos en los que la broma se lleva demasiado lejos. En algunas versiones extremas, además de la canela y el agua, se añaden huevos a la mezcla, lo que hace que el polvo se adhiera aún más.
Más allá de las exageraciones, la tradición de la canela continúa siendo una de las costumbres más curiosas de Dinamarca, reflejando el sentido del humor de su gente y su amor por las tradiciones.
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