Si la montaña viene hacia vos, ¡corré! ¡Es un derrumbe!". Es una de las tantas frases célebres del conjunto humorístico-musical Les Luthiers, que nos han hecho reír y lo siguen haciendo. Ellos, como tantos otros humoristas, posiblemente ignoraban todos los beneficios de la risa.

Prepárate para abrir una puerta desconocida que puede ayudarte a lograr eso que tanto necesitás: relajarte y redescubrir tu capacidad creativa para
expresar, sentir y para amar. Científicamente, está comprobado que la risa auténtica tiene múltiples beneficios: elimina el estrés, las tensiones, la ansiedad, la depresión y alivia dolores. Además, aporta una cuota muy necesaria de aceptación, comprensión y alegría.

En el cuerpo

Además de hacernos pasar momentos inolvidables, el sentido del humor brinda grandes aportes para una vida más sana:

– Dinamiza el cuerpo. Con cada carcajada, se ponen en movimiento alrededor de 400 músculos, incluidos algunos del estómago, que sólo pueden ejercitarse con la risa.

-Alivia tensiones. Se estira la columna vertebral, en especial, las cervicales. Se estimula el bazo y se eliminan toxinas. Además, con el movimiento de la risa, el diafragma origina un masaje interno que favorece la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos.

-Purifica. La carcajada produce una vibración en la cabeza que hace despejar la nariz y el oído; también, las lágrimas lubrican y limpian los ojos.

-Oxigena. Mejora la respiración y aumenta la oxigenación, porque ingresa
el doble de aire en los pulmones. Para ser exactos, los pulmones logran mover 12 litros de aire, en vez de los 6 habituales.

-Calma el dolor. La risa estimula la producción de endorfinas y encefalinas en el cerebro y, con esto, disminuye la intensidad de los fenómenos dolorosos.

El poder de una carcajada

(iStock)
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Los beneficios de la risoterapia están a la vista; ahora bien, la pregunta es cómo reírse en medio de la tempestad de actividades cotidianas. Queda claro que no resulta nada sencillo. Pero como todo en la vida, se aprende. Además, en este caso, no se trata de incorporar algo nuevo, sino de recordar, ya que un niño sano se ríe al menos trescientas veces en el día. ¡Recordá cuánto te reías de chico!

Te proponemos una guía útil:

-Salí de tus pensamientos: por estar metidos en nuestras ideas, hay muchas situaciones de la vida diaria que perdemos de vista. Por eso, es necesario tratar de escapar de esta situación y aprender a disfrutar cada momento. Descubriremos que la vida está llena de acontecimientos graciosos.

-Reíte de vos mismo: ¡Tenés material de sobra! ¡Todos lo tenemos! Nos conocemos muy bien, y no hay nada más saludable que aceptarnos como somos. Es un ejercicio que podés intentar diariamente.

-Jugá con tus hijos, sobrinos o nietos: compartir tiempo de manera relajada con los chicos es la mejor "risoterapia" del mundo. Ellos pueden ser grandes maestros en el arte de divertirse con las pequeñas cosas de todos los días.

(Getty)
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-Date libertad: animate a sacar ese "niño" que hay en vos, que necesita hacer chistes, payasadas o tomarse un tiempo libre.

-Juntate con amigos: buceá en tu pasado y reencontrate con compañeros de la escuela primaria o secundaria, quizás vecinos o hasta tus hermanos, para que te lleven a esos momentos de alegría y diversión interminables.

-Conocé técnicas nuevas: existen escuelas de risa que pueden enseñarte a "reír" de la mejor forma posible, sin esperar algo gracioso para hacerlo, y quizás puedas llegar a descubrir aspectos que antes desconocías. Aunque, como en todo, la mejor escuela es la vida.

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