Decidieron llamarse Unión de Trabajadores de la Tierra pero casi todos los que los conocen los llaman por la sigla UTT. Son una organización nacional de pequeños productores y campesinos que se unieron para trabajar y luchar diariamente por un modo mejor de producir y vender alimentos.
Son miles y miles de familias que con un ordenamiento participativo y democrático crearon varias líneas de trabajo que se encaminaron a dar testimonio de que se pueden hacer mejor las cosas.

Lo que producen sus manos callosas no es ni más ni menos que alimentos de manera agroecológica, respetuosos del medio ambiente y de las tradiciones ancestrales de estas tierras. Mayormente no son dueños de la tierra en la que viven y trabajan sino que la alquilan. Por eso también luchan por la aprobación de una nueva Ley de Acceso a la Tierra que contemple créditos más blandos para la compra de la misma por parte de productores primarios.
Promueven y señalan en cada lugar al que llegan que existe un modo de obtener comida distinto al industrial predominante. Ese mensaje va llegando cada vez a más gente y por eso ellos siguen aumentando cada día las hectáreas de producción agroecológica, sana para la tierra, para quien la produce y para quien la consume.

En momentos en los que la Argentina atraviesa una gran crisis económica y social producto, entre otras cosas, de las dificultades en el acceso a los alimentos, los Trabajadores de la Tierra proponen un modelo de producción distinto. En el actual sistema de comercialización de hortalizas pierde el que produce y el que consume. Se estima que entre el precio que paga el consumidor y lo que recibe el productor existe una diferencia que, en algunos casos, puede llegar a arañar el 400%.

Por eso los canales directos de ventas que construyeron los miembros de UTT, los locales en los que se venden "bolsones de verdura", los almacenes de ramos generales o las ferias en los que participan se puede acceder a un alimento a un precio justo para los dos lados del mostrador y, lo que es mucho mejor, a un costo menor para el medio ambiente.
Los argentinos solemos repetir que nuestro país alimenta a 400 millones de personas en todo el mundo. Se trata de un error matemático pero también conceptual que hay que seguir debatiendo. Los representantes de la industria agroalimentaria sostienen que un tipo de producción como el de UTT es inviable, marginal e insuficiente. Es un debate que atraviesa el mundo. Aunque esto sea cierto ¿no habría que seguir debatiendo y buscando un modo más sustentable de alimentar a la humanidad?

Desde la Unión de Trabajadores de la Tierra señalan que alimentarnos de manera eficiente, sana y sustentable es posible. Ellos lo practican y constatan todos los días. Hará falta que tanto consumidores, como empresarios y comerciantes, se sumen también al debate.
Porque algo está claro: las personas necesitamos comer. Y también necesitamos que el planeta siga vivo para poder seguir brindando ese alimento. No puede ser una cosa o la otra.
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